El órgano de expresión de los círculos culturales Aparisi y Guijarro, de Valencia, y San Miguel, de Liria

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BOLETÍN REINO DE VALENCIA. número 42. Noviembre-diciembre de 2005

- Un amigo para casi todo. por José Miguel Orts

- A nuestro amigo Pepe Mas García. por José Romero Ferrer y Vicente Jorge Adriá

- Revisión de textos antiguos. por Al Forfón.

- Camelos de Rodríguez, el rojo iluminado

- Sin respuesta. por Luis Pérez Domingo

- Daniel Boira nos ha dejado. por José Miguel Orts

- Felices Navidades

- Circular informativa nº5 de 2005, Círculo cultural Aparisi y Guijarro

 

UN AMIGO PARA CASI TODO

 

Esa era, envuelta en una sonrisa franca con un toque de guasa, la frase de despedida de Pepe Mas. A pesar de ese “casi” retórico, no he conocido a ninguna persona con una capacidad de entrega más total que él a los suyos, a sus lealtades, a sus misiones de representación social. De ahí las pocas, pero amargas decepciones que el discurrir de su vida le aportó. Gracias a ese amor incondicional deja una familia ejemplarmente unida en torno a su recuerdo, a la que desde estas líneas brindamos la simpatía de quienes fuimos sus consocios, sus correligionarios, sus amigos.

 

Para gozar de su afecto no hacía falta comulgar con sus planteamientos ni coincidir con sus valores. Su estela de amistad llegaba más lejos que sus convicciones. Por eso, siendo, por su carácter uno de los carlistas más queridos por sus correligionarios, me atrevería a afirmar sin margen de error, que Pepe Mas era el carlista más respetado y más estimado por los ajenos a la Causa que tuvieron el privilegio de conocerle y tratarle.

 

Para Pepe Mas el diálogo en general (y el diálogo político en concreto) no implicaba necesariamente abdicar de las posiciones propias para congraciarse con el interlocutor. Se trataba de analizar las aportaciones del otro con caridad y discriminar lo asumible y lo objetable de ellas, siempre en un clima de respeto personal y cordialidad sistemática. 

 

Llamaba la atención el nivel intelectual y la relevancia social de sus amigos de “extramuros”: gente de “carrera”, “lletraferits” que admiraban y a veces temían sus respuestas autodidactas vivaces, ingeniosas y bienhumoradas. Uno de ellos, el ilustre catedrático y magistrado Pérez Puchal decía de Mas que “con una ironía destrozaba una tesis”.

 

Volveremos a recordar algunas de sus innumerables anécdotas y su rico currículum. En esta ocasión el espacio disponible veda nuestro propósito. Solamente añadiremos que gozó de su trabajo siendo un buen sastre. De un prestigio tal que sus colegas lo hicieron Maestro Mayor del Gremio de Valencia. Y del Gremio pasó a la presidencia de Unión Gremial, la patronal del pequeño comercio y artesanía.

 

Y por lo que respecta a su militancia carlista, cabe destacar su participación en la fundación del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro y del Círculo Cultural Católico San Miguel. Ambas entidades lo han distinguido con merecidos honores en vida y a título póstumo. Participó en todas las Juntas de Gobierno del Círculo de Valencia. Formó parte de la Comunión Tradicionalista desde los tiempos heroicos de la clandestinidad, y llegó a presidir la Junta Local de Valencia y a ser candidato a concejal del Ayuntamiento de la capital regional por el Tercio de Cabezas de Familia. Las desviaciones de los hijos de Don Javier de Borbón motivaron las mayores amarguras de su vida política. Siendo, a pesar de su edad, presidente del Círculo Aparisi y Guijarro, promovió el acto de homenaje a Don Javier que presidió doña María Cuervo-Arango, titular de la Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista, en el 25º aniversario de su fallecimiento, con la nostalgia legitimista del monárquico huérfano de Rey.

Pepe Mas, fallecido el 5 de diciembre de 2005, deja un hueco irrellenable en el Carlismo valenciano, del que fue uno de los últimos referentes históricos. Y a sus amigos nos deja sumidos en soledad y dolor que sólo compensa el saber que él está ya intercediendo por nosotros y esperándonos para continuar la charla interrumpida.

 

José Miguel Orts 

 

 

 

A nuestro amigo Pepe Mas García

 

Querido amigo Pepe:

 

Nadie iba a suponer, cuando nos saludamos el pasado día 18 de Septiembre en el Círculo San Miguel de Llíria, donde tanto se te quería y al cual siempre estuviste vinculado desde su fundación hace más de 40 años, que te íbamos a dar el último adiós y que Dios te iba llamar para que gozaras de la Gloria Celestial que tienes bien merecida después de una larga y fructífera vida al servicio de la Religión Católica, de tu querida familia y de los Santos Ideales del Carlismo.

 

¿Qué podemos decirte Pepe desde la orfandad en que nos has dejado? ¿Vamos a propagarte muchos merecimientos…? Tú no lo querrías, pero te pedimos perdón, porque por última vez vamos a decirte lo que te “debemos” aunque te enfades, ahí a la vera de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Nos has dejado, querido Pepe, la obligación de imitarte, si bien será difícil, nos has dejado tu quehacer diario al servicio del Carlismo, tu humildad para hacer y aceptar trabajos y quehaceres que el Carlismo te encomendaba, nos has dejado tu alegría y tu optimismo ante las situaciones más difíciles y delicadas. Parece que te estemos viendo aún en el Círculo San Miguel aplaudiendo la presentación de la maqueta del Viejo Círculo que tú conociste tan bien. Nos has dejado tus sabios consejos en las Juntas y sesiones tanto del Aparisi y Guijarro como del Carlismo más combativo.

 

Sabemos que en el lugar donde tu alma inmortal se encuentra gozando de la gloria de Dios intercederá y rogará por todos nosotros para que continuemos con nuestra lucha más que centenaria y para hacer posible en nuestra querida España el triunfo del ideal de la legitimidad sobre la legalidad intrusa. Anímanos, Pepe, cuando vacilemos, ampáranos cuando decaigamos y sobretodo impúlsanos a ser dignos del ejemplo de honradez y dignidad que fue el norte de tu vida.

 

El Círculo San Miguel te ha nombrado a título póstumo Socio de Honor, así como en el año 1993 te otorgó la Medalla de la Fidelidad, y tu fotografía está ya colocada en la Sala Museo del Círculo junto a tantos héroes del Carlismo. Nada más amigo Pepe, estate tranquilo en tu nueva morada, ya que jamás olvidaremos tu recuerdo, que perdurará siempre en nuestros corazones.

 

José Romero Ferrer y Vicente Jorge Adriá

 

 

REVISIÓN DE TEXTOS ANTIGUOS

 

Una de las sensaciones que se experimenta a leer a ciertos autores del siglo XIX es de asombro, acompañado de un estremecimiento al comprobar qué poco han cambiado ciertas cosas de entonces a esta parte.

 

José María de Pereda es uno de los novelistas más reconocidos de la segunda mitad del siglo XIX, aunque no suele encontrarse, como no sea de pasada, en los libros de texto de literatura al uso en las escuelas, a diferencia, sobre todo, de Benito Pérez Galdós, pero también de Juan Valera. Quizá se deba ello al hecho de que la obra de Pereda no es demasiado abundante, pero no es de excluir, antes al contrario, un punto de "corrección política" en esta injusta postergación.

 

Y es que Pereda, escritor costumbrista, montañés hasta la médula, no sólo era tradicionalista, sino que su tradicionalismo es absolutamente imposible de separar de su obra. Así como, por ejemplo, el carlismo de Valle-Inclán no siempre se refleja en su obra, lo que hace posible a los redactores de libros de texto incluir a Valle entre los autores estudiados y prescindir de su afiliación política, en Pereda esta pretensión es totalmente inútil: nadie que lea cualquiera de sus novelas podrá ignorar de qué pie cojea el autor. De hecho, incluso llegó a ser elegido diputado carlista en las elecciones de 1871.

 

Hace poco que he leído una de sus novelas más características, quizá la más política de todas. Así, es frecuente encontrar "Peñas Arriba" o "Sotileza" entre las antologías de Pereda; la obra que leí, "Don Gonzalo González de la Gonzalera", es un huésped mucho menos frecuente de ellas, pero, precisamente en los tiempos que corren, es más instructiva, quizá, que cualquiera de las anteriores.

 

La obra fue publicada en 1878, recién terminada la corta carrera politica del autor y recién derrotada la Tradición en la tercera guerra carlista. No es de extrañar, pues, que después de leerla quede un regusto de pesimismo, como de inevitabilidad de la derrota. Y es que, aunque los "malos" no terminan de triunfar, tampoco los "buenos" se salen con la suya.

 

La acción tiene lugar a principios de 1868 en un pueblecillo montañés absolutamente tradicional, en que destacan las figuras del párroco don Frutos, del patriarca del pueblo, don Román, y del hidalgo venido a menos don Lope. Merced a los buenos oficios de los dos primeros y de la protección que don Román ejerce sobre las gentes del pueblo, éste prospera en mayor medida que sus vecinos. Este estado ideal se trunca por la aparición de tres elementos: el intrigante Patricio Rigüelda, envidioso de don Román y envuelto en negocios poco limpios; Lucas, sobrino del hidalgo Lope, estudiante contrahecho y agitador libertario; y Antonio González, hijo de un borracho del pueblo que logró enriquecerse en América y vuelve al pueblo para figurar, encontrándose con la para él sorpresa de que sus convecinos no le colocan de salida en un pedestal, como el creía que sucedería. Este personaje es el que da nombre al libro, al cambiar de nombre en un vano intento de ocultar su origen y adoptar el ridículo, pero que él considera digno y sonoro, nombre de Gonzalo González de la Gonzalera.

 

Lo verdaderamente interesante para el lector de hoy es la manera en que estos tres elementos se las ingenian para destruir en pocos meses todo el esqueleto tradicional de las gentes de Coteruco, que así llama Pereda al lugar de los hechos. Y lo más impresionante es que utilizan, ni más ni menos, los mismos medios que estamos viendo hoy día.

 

En primer lugar, comienzan por el desprestigio de la religión, echando a correr falsos rumores sobre la integridad del clero y del patriarca. Nada diferente a lo que vemos hoy, en que no hay apenas día en que desde los poderes públicos se deje caer alguna diatriba calumniosa contra la Iglesia, para ir haciendo zapa y apartar al pueblo de la religión.

 

Para ello, no dudan en embrutecer al pueblo organizando y pagando francachelas en la taberna en plena Cuaresma, con el resultado de destruir las familias y, de paso, minar la economía del pueblo, porque los labradores, después de trasnochar a diario, descuidan las tareas del campo, se pierden las cosechas y acaban teniendo que empeñarse y tomar prestado a usura de los mismos que les han incitado por ese camino, con lo que, de hecho, pierden su libertad.

 

Lo mismo vemos hoy: la popularidad de la programación de madrugada a diario, donde no se pierde ocasión de insultar la moral; la cada vez más frecuente práctica de trasnochar con, a veces, el solo objetivo de beber y "ponerse". Y el hecho de tener a casi toda la población hipotecada con préstamos que tardarán toda su vida en pagar: quien debe dinero no se rebela contra nadie. Pereda ya lo había visto en 1878.

 

En el libro, tras minar la moral del pueblo y conseguir que madure la situación, llega la revolución de 1868, que a alguien se le ocurrió llamar "Gloriosa", y los tres elementos aprovechan para, en nombre de la libertad y del progreso, hacerse con el poder, y ya no cuento más. Sólo diré que el resto del libro, al igual que el principio, no tiene desperdicio, y que su lector, por poco avisado que sea, no tendrá ninguna dificultad en encontrar paralelismos clarísimos entre la narración situada en 1868 y lo que estamos viviendo cerca de siglo y medio después.

 

Ya he dicho que Pereda es pesimista, y el final de la obra, aunque tiene su parte de final feliz, no lo es totalmente: el pueblo ya no volverá a su estado anterior. Ni le va bien al pueblo, ni le va bien a su anterior benefactor, ni menos a los tres elementos que les condujeron por el mal camino. Sólo nos queda esperar que este paralelismo no sea total y que, aunque las trazas en 2005 son sumamente desfavorables, todavía queden esperanzas de resistir los embustes de los que nos quieren esclavizar bajo pretexto de liberarnos.

 

Al Forfón

 

 

 

CAMELOS DE RODRÍGUEZ, EL ROJO ILUMINADO

 

Su Gobierno prometió...

... eficacia en la gestión de los intereses, aspiraciones y necesidades colectivas.

... escuchar a los ciudadanos y dialogar con las fuerzas parlamentarias, los grupos políticos y los agentes sociales.

... incorporar a los ciudadanos al proceso de toma de decisiones, siendo receptivo a sus demandas.

... favorecer la transparencia y proporcionar una información objetiva.

... responder ante los ciudadanos, dar cuenta de su gestión y no desaparecer en los momentos de crisis o ante situaciones desfavorables.

... asegurar la coherencia social y territorial y velar por la existencia de un sistema justo y eficaz de solidaridad institucionalizada.

 

Pero... 

... derogó importantes leyes fulminantemente, sin diálogo previo ni propuestas concretas que las sustituyeran.

... impone leyes manipuladoras, como la de enseñanza, sin diálogo; pretende aislar al PP; ataca y amenaza a la Iglesia y a los católicos.

... ataca a la institución familiar, negándose a recibir a sus representantes y despreciando los millones de firmas que los respaldan.

... mantiene reuniones secretas monclovitas, sin comunicados ni informaciones. Cierre de la Comisión del 11-M, sin esclarecer la verdad de lo sucedido.

... esconde las causas que abatieron a un helicóptero en Afganistán, con la muerte de todos los militares que lo ocupaban. Carpetazo a la Comisión que investigaba los incendios de Guadalajara, con once muertos, negándose a abrir otra en el Congreso.

... privilegia a las comunidades en manos del PSOE. Estatuto de Cataluña, que consagra las más vergonzosas desigualdades y la más increíble insolidaridad.

 

 

SIN RESPUESTA 

 

¿Puede existir para los españoles un mal mayor que el presunto troceamiento de la patria para complacer la egolatría suicida de unos puñados de separatistas? Sí, puede ser así. Porque el mal denunciado, al fin y al cabo, tiene remedio. La historia, las leyes, la voluntad mayoritaria de los españoles son factores que deben resultar determinantes a la hora de hacer frente definitivamente a las falaces ambiciones de los extraviados.

 

Lo que asusta de las enfermedades no es la dolencia en sí misma ni su gravedad intrínseca, sino la convicción de que no existe terapia aplicable. Así, en nuestro caso, la alarma no obedece estrictamente al mal advertido —con ser importante— sino a la incapacidad de la sociedad para reaccionar con la firmeza que exige lo que nos estamos jugando. Es esa falta de respuesta la que multiplica el carácter nocivo de la patología que carcome la unidad de la patria. Es la abrumadora indiferencia de los españoles la que decreta de antemano la condena, la que abre de par en par las puertas a la desvertebración nacional.

 

¿Cómo es posible que hayamos llegado a estos extremos? ¿Qué ha sucedido para vernos abocados a un desastre de tan imprevisibles consecuencias? ¿A qué razones odedece el silencio de la sociedad? ¿Adónde nos quieren arrastrar el presidente del Gobierno y su partido, embebidos en su obcecado desvarío? No faltan los analistas que atribuyen la deriva presidencial a la necesidad de complacer a los partidos que posibilitan a los socialistas aferrarse al poder, aun a riesgo de hacer concesiones muy alejadas de todo lo razonable. Naturalmente, se equivocan quienes así piensan. En primer lugar, porque simplifican la cuestión reduciéndola a pura mecánica electoral; en segundo lugar, porque les consta que Rodríguez podría optar, sin gran violencia ideológica, por otra alternativa más prudente y menos comprometedora. Pero no corresponde hoy explorar esta vía.

 

Los lectores ya habrán adivinado que no me refiero a respuestas puntuales (actos de protesta, manifestaciones, etc.) surgidas al calor de los acontecimientos, sin más vida que la prestada por el interés y la indignación del momento. No niego la importancia e, incluso, la necesidad de esas reacciones inmediatas. Sin embargo, conviene tener muy presente el peligro de acabar sufriendo el perverso efecto de unas actuaciones que siendo loables, pueden conducir inexorablemente al hastío, al cansancio. Por su repetición, por los sacrificios que comporta y, sobre todo, por su desilusionante ineficacia. La falta de resultados juega en contra de la sociedad y a favor del poder político. No debemos olvidarlo.

 

Es obvio que la efectividad de cualquier reacción descansa en la continuidad que reclaman los hechos que la generan. De lo contrario se corre el peligro —cierto, sin duda— de quedar restringida a meros fuegos artificiales, nacidos y muertos en un mismo acto. Una respuesta contundente, que ofrezca garantías de éxito debe desarrollarse en términos de continuidad en el tiempo, manteniendo el vigor inicial y su capacidad de impacto. En otras palabras, para que las iniciativas de la sociedad sean tenidas en consideración, originando una respuesta política acorde con aquéllas, es imprescindible habilitar el cauce idóneo, estable, con competencias reales, para articular las corrientes y exigencias sociales. Y esto sólo será posible si la sociedad se decide a recuperar su derecho de representación, en mala hora usurpado en exclusiva por los partidos políticos.

 

Se podrá argüir que en los últimos tiempos surgen foros, plataformas, asociaciones que asumen la misión de canalizar las preocupaciones sociales. Es verdad y eso está bien. También es verdad que son insuficientes por muy dilatado que sea el ámbito de su actuación y que su capacidad de presión sobre el poder político es escasa, por no decir absolutamente nula. Su influencia está supeditada, además, a los apoyos políticos que, cuando no se dan, los convierten en simple ejercicio testimonial, cuando no en coartada a explotar por el poder político.

 

Ahora que tanto se habla de reformar la Constitución, parece llegada la ocasión de que la sociedad reclame una vía permanente para formalizar sus aspiraciones, sustanciar sus necesidades, presentar sus legítmas exigencias y contribuir a la toma de decisiones que afectan a cualquiera de sus estamentos. Porque es aquí, en el terreno en el que se libran las batallas decisivas, donde la ausencia de una auténtica representación social hace inútiles todos los esfuerzos, condenando a la sociedad a vivir sometida a la dictadura de los partidos políticos. Las últimas huelgas —mineros, transportistas, pescadores, agricultores— saldadas en algún caso con amenazas y chantajes, son la mejor demostración de la escasa sensibilidad política, con partidos que rara vez decienden a la calle para percatarse de las realidades que enervan a la sociedad.

 

Si la enfermiza irresponsabilidad del presidente del Gobierno nos sitúa ante el abismo, la falta de respuesta de la sociedad, su indiferencia, su cómoda renuncia a ejercer sus derechos, por encima y más allá de los partidos políticos, puede acabar hundiéndonos en la sima de la fragmentación y el caos.

 

Luís Pérez Domingo

 

 

DANIEL BOIRA NOS HA DEJADO

 

El 18 de septiembre falleció en Barcelona, a los 83 años y tras una larga enfermedad,  don Daniel Boira Vilà, colaborador de la revista TODOS/TOTS DE A.G., proyección pública del boletín del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro y generoso benefactor de nuestra entidad. De sólida formación humanística y teológica, nos deja sus libros  LIBERALISMO Y SOCIALISMO ANTE LA DOCTRINA CATÓLICA (Ed. Acervo) y PRIMADO Y COLEGIO EPISCOPAL FRENTE AL INTRUSO CELEGIALISMO (Rigsa). Escribió en EL Cruzado Español y en otras revistas.

 

Defensor a ultranza de la integridad de la doctrina católica contra los abusos progresistas, su pluma siempre estuvo al servicio de la Iglesia. Entusiasta promotor de la personalidad de Cataluña dentro de la unidad nacional española, fue un profundo estudioso de la lengua catalana y mantuvo posturas críticas respecto de la normalización lingüística fabrista.  Ello le hizo comprender las singularidades de las hablas valenciana y balear y luchar por su pureza y desarrollo, como lo hizo sistemáticamente en su etapa de TOTS, titulando su sección “PER QUÉ S’HA D’ADULTERAR EL LÈXIC VALENCIÀ?”

 

Ferviente católico, español y catalán, no podía militar bajo otra bandera que no fuera la del Carlismo. Y una de sus maneras predilectas de ayudar a la Causa de la Tradición fue su constante ayuda al Círculo Aparisi y Guijarro y a la Comunión Tradicionalista Carlista.

Nuestra condolencia a su esposa doña Josefa Sales Samit, a la que tuvimos el gusto de conocer con don Daniel hace unos años en su visita a nuestro Círculo. Y a nuestros lectores suplicamos oraciones por el alma de nuestro ilustre amigo y correligionario.

 

José Miguel Orts

 

 

FELICES NAVIDADES

 

Las Juntas de Gobierno de los Círculos Aparisi y Guijarro y San Miguel desean a sus socios y amigos unas santas y felices Navidades y un venturoso año nuevo.

 

Las Juntas Regional, Provinciales y Locales de la Comunión Tradicionalista del Reino de Valencia felicitan a sus afiliados y amigos en la Navidad y les desean unas fiestas muy dichosas y un 2006 lleno de bendiciones de Dios para sus hogares y para la Patria.

 

 

CIRCULAR INFORMATIVA NÚMERO 5. AÑO 2005

 

FALLECE EL PRESIDENTE DEL CÍRCULO, D. JOSÉ MAS GARCÍA

El 5 de diciembre falleció nuestro Presidente, don José Más García. El Círculo se asocia al dolor y a la esperanza de su familia y ruega a los socios y amigos oraciones por su alma.

En cumplimiento de las previsiones estatutarias, ha asumido interinamente la presidencia el hasta ahora Vicepresidente don Pascual Martín-Villalba Medina.

 

6 DE ENERO: DÍA DE LA LEGITIMIDAD

El 6 de enero, fiesta de la Epifanía del Señor en el calendario canónico y día de la Monarquía Tradicional o de la Legitimidad para los carlistas, se celebrará la Santa Misa en la Iglesia Parroquial de Santo Tomás Apóstol y San Felipe Neri, a las 12:00 h. (pl. de San Vicente Ferrer, Valencia).

 

SITUACIÓN DEL LOCAL SOCIAL

Estamos pendientes de la renovación del mobiliario y decoración del local para mejor servir a nuestros socios y amigos.

 

LOTERÍA PARA EL SOSTENIMEINTO DEL CÍRCULO

Agradecemos la acogida a la lotería de Navidad, (31857), totalmente distribuida. Queda un poco de la del Niño (41373). Los pagos de la lotería deben hacerse a la cuenta 2090 2802 43 0041035803 de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, Av del Reino de Valencia.

 

CUOTAS Y DONATIVOS AL CÍRCULO

Las cuotas pendientes de pago y los donativos que tengan a bien hacer al Círculo pueden ingresarse en la cuenta 2090 2802 41 0041005191 de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, Av del Reino de Valencia.

 

23 DE OCTUBRE: FORO ALFONSO CARLOS I EN MADRID

Con nutrida representación valenciana tuvo lugar en el Hotel Gran Versalles de Madrid el Foro Alfonso Carlos I sobre “El sistema es el problema”, con intresantes ponencias y debates.

 

2 DE NOVIEMBRE, MISA POR LOS DIFUNTOS DEL CÍRCULO

En la parroquia de Sto. Tomás Apóstol se celebró la tradicional Misa en sufragio de los socios y amigos del Círculo y sus familiares.

 

20 DE NOVIEMBRE, DÍA DE CRISTO REY EN EL CERRO DE LOS ÁNGELES

La Comunión Tradicionalista Carlista celebró el día de Cristo Rey su acto nacional en el Cerro de los Ángeles, con una Misa en la capilla del convento de las religiosas y una comida de hermandad en un restaurante de Getafe. Allí hicieron uso de la palabra don Javier Echánove, de la Junta de Madrid. Don Juan Carlos García de Polavieja, miembro de la Junta de Gobierno y consejero y doña María Cuervo-Arango, presidenta de la Junta de Gobierno. El Reino de Valencia, estuvo presente con un autobús fletado por el Círculo Aparisi y Guijarro y varios coches particulares.

 

5 DE DICIEMBRE: ACTOS EN SUECA POR EL DÍA DE LA DINASTÍA LEGÍTIMA

Conmemorando la fiesta de San Carlos Borromeo, patrono de la Dinastía Carlista, se celebró en Sueca una Eucaristía en la capilla del Hospitalet, donde se venera al Stmo. Cristo, patrono de la ciudad. Luego nos reunimos a comer en el Círculo La Lealtad. A la sobremesa hicieron uso de la palabra el Presidente del Círculo, don Vicente Campillo Carrasquer, el presidente de la CTC del Reino de Valencia, don José Miguel Orts, el vocal de la Junta Regional, don Federico Ferrando Roda, el Tesorero del Círculo Aparisi y Guijarro y consejero de la CTC, don José Monzonís  y el Secretario del Círculo San Miguel y Secretario General de la CTC valenciana, don José Romero Ferrrer. Los carlistas congregados agradecieron al Círculo La Lealtad su hospitalidad.

 

8 DE DICIEMBRE: FESTIVIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

En la parroquia de Santo Tomás Apóstol se celebró la Eucaristía en honor de la Inmaculada Concepción de María, patrona de España y de la Juventud carlista. Al mediodía nos reunimos a comer en el Círculo San Miguel de Lliria, al que le agradecemos su acogida.

 

BUSCAMOS CARLISTAS EN LAS ISLAS BALEARES

Nuestro correligionario don Federico Ferrando Roda está haciendo una magnífica labor resucitando el carlismo de las Islas Baleares, poniendo a los antiguos militantes y simpatizantes y a jóvenes interesados en la Causa carlista con la CTC. Si alguno de nuestros lectores le puede ayudar en su noble empeño, póngase en contacto con él (647 471 345).

 

FALLECIMIENTOS

D. José Mas García, Presidente del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro y ex -Jefe Local de la Comunión Tradicionalista de Valencia, socio y medalla de la fidelidad del Círculo Cultural Católico San Miguel, de Lliria.

Dª Paquita Torres Blasco, Viuda de don José Monreal Viñals, ex Jefe Comarcal de la C.T. de Sagunto

D. Miguel Catalá Igual, ex directivo del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro, socio del Círculo San Miguel

D. Daniel Boira Vila, escritor, bienhechor del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro, colaborador del Boletín Aparisi y Guijarro y de la Revista Tots.

Dª Pilar Zorrilla Albert, viuda de don Salvador Gimeno Tárrega (“Tío Voro”) ex Jefe carlista de Riabarroja del Turia.

Expresamos a los familiares nuestra condolencia y pedimos oraciones por las almas de los fallecidos.

 

EXCURSIONES CULTURALES

Los días 15 de octubre y 3 de diciembre se realizaron sendos viajes a Alicante, Santuario de la Santa Faz y Cuevas del Canelobre y Jérica, el pantano del Regajo y la Cueva Santa, con gran satisfacción por parte de los excursionistas.

 

 

 

 

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