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BOLETÍN
REINO DE VALENCIA. número 47. Noviembre-diciembre de
2006 |
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¿De nuevo la II República? por Rubén de Cardeñosa
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El panorama. por José MIguel Orts
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Del miedo: paranoia o rendición. por Pedro Zabala
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El gobierno deniega el permiso para instalar la
escultura de Cabrera en el castillo de Morella
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Cabrera, el Tigre del Maestrazgo
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Esclavitud y otros progresos sociales. por Nacho
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¿DE NUEVO LA II REPÚBLICA?
El pasado 11 de octubre, en la Sala de Columnas
del Congreso de los Diputados, el líder de Izquierda
Unida volvió al ejercicio político de la desmemoria
histórica. Con la disculpa de un homenaje a los
Brigadistas Internacionales, esos mercenarios
reclutados en las cárceles y albañales de la Europa
de los años treinta, pidió la vuelta de la II
República. La izquierda de hoy pretende dinamitar
el sistema constitucional del 78 al haber
comprobado, en el año 2000, no sólo que la derecha
puede ganar unas elecciones, sino que es capaz de
hacerlo por mayoría absoluta y gestionar el poder
con más altas cotas de eficacia que la izquierda.
En su discurso, cargado de tópicos pasados de
moda, repitió que los brigadistas vinieron a luchar
por la libertad y la democracia y, lo que es más
importante, introdujo una novedad que de seguro hará
fortuna en las próximos meses: afirmó que la
Republica acabará con el terrorismo, “la funesta
herencia del pasado”.
Con respecto al pasado, conviene recordar al
Sr. Llamazares que los brigadistas no lucharon para
traer a España ninguna libertad, sino para todo lo
contrario: para instaurar la más vergonzante y
criminal de las dictaduras que ha conocido la
historia, la comunista. En segundo lugar, convendría
que recordara que la República no fue un régimen de
paz y prosperidad, sino un régimen bajo el cual se
agravaron los problemas de España. Es más, ni
siquiera trajo la concordia entre las diversas
fuerzas de izquierdas, sino que agudizó las
diferencias entre ellas, como demuestra de manera
patente el encontronazo a tiros entre Largo
Caballero e Indalecio Prieto, o el genocidio de los
anarquistas catalanes a manos de socialistas y
comunistas... un genocidio, por cierto, sobre el que
Baltasar Garzón nada ha dicho todavía, pues desde la
“izquierda social” nadie parece querer denunciar tal
masacre. En tercer lugar, convendría que Llamazares
recordara que la República no murió a manos del
ejército nacional, sino a manos de los propios
republicanos de izquierda, que en octubre del 34 la
hirieron de muerte. Por lo demás, creemos que hoy en
día la madurez de los españoles y su capacidad de
perdón nada tendrá que oponer a que los Brigadistas
que quisieron esclavizar a España vengan aquí a
tomar el sol... siempre y cuando se lo paguen de su
bolsillo y no de nuestros impuestos.
Pero pensando en el futuro, y en la advertencia del
fin del terrorismo, Llamazares acaba de descubrir la
baraja trucada con la que juega Zapatero. Ha
manifestado públicamente la unión de ideales entre
la izquierda en general y el mundo ETARRA (también
izquierdista-comunista), en particular. ETA, según
la interpretación de ZP, Llamazares y demás
aláteres, es el vestigio, según ellos, de los
guerrilleros antifranquistas más valerosos. Por eso,
quizá, según su interpretación, cuando se acabe con
los últimos restos del franquismo, es decir, con
Juan Carlos y su familia, impuestos por el General
como su legítimo sucesor, se acabará con el
terrorismo. Esta conclusión debe asustarnos, pues es
evidente que ETA no se fundo sólo contra Franco,
sino contra España y contra aquellos españoles que
la defendían. Así pues, lo que manifiesta la
izquierda es el deseo de acabar lo que empezó en el
31 y no pudo acabar al ser derrotados militarmente
en el 39. Y esto no es otro que la desaparición
física de la derecha. ZP está en esas, y al igual
que la República dinamitó el sistema instaurado en
el 31 al comprobar que el mismo permitió a la
derecha de la CEDA ganar unas elecciones, la
izquierda de hoy pretende dinamitar el sistema
constitucional del 78 al haber comprobado, en el año
2000, no sólo que la derecha puede ganar unas
elecciones, sino que es capaz de hacerlo por mayoría
absoluta y gestionar el poder con más altas cotas de
eficacia que la izquierda.
Rubén de Cardeñosa

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EL
PANORAMA
Rememorando el slogan autocomplaciente de la etapa
de gobierno de José María Aznar, los indicadores
económicos permiten decir que relativamente “España
va bien”. Y ya se encarga la propaganda oficial de
recordárnoslo. Y eso que más de ocho millones de
ciudadanos viven por debajo del umbral de la
pobreza, según Cáritas. Lo que queda por discernir
es si el desarrollo actual será sostenible a medio o
a largo plazo. Pero eso parece importar poco a una
clase política acuciada por las urgencias
electorales.
Para propiciar el llamado “proceso de paz”, ETA,
aparentemente al menos, está respetando su
unilateral alto el fuego: no hay muertos, no hay
tiros, no hay bombas (salvo los artefactos caseros
de la violencia callejera, suficientes para dar
indicios de su peligrosidad potencial si las
negociaciones se frustran), aunque haya habido robo
de una cantidad considerable de armas cortas en
Francia, que no parece preocupar en exceso al
Gobierno… Batasuna, pese a su ilegalidad, se ha
erigido en interlocutor válido del PSOE. Demuestra
su capacidad de convocatoria con movilizaciones de
masas, cuyo efecto multiplicador es alentado por los
medios de comunicación.
Por su parte, el Gobierno y la coalición que lo
sostiene han movido ficha en un sentido convergente
con los esfuerzos de los separatistas: Han llevado
el contencioso con ETA al Parlamento europeo,
elevándolo así al rango de confrontación
internacional. Con el pronunciamiento favorable de
la cámara de la U.E., ya no se trata de un conflicto
interno español, sino de un pleito entre un estado
plurinacional y una nación sin estado, forzando las
similitudes con el problema de Irlanda del Norte
(con mediación de un cura irlandés para enfatizar
estos rasgos). Así lo ha entendido el Senado de
Chile, que ha votado recientemente una propuesta de
apoyo a “la autodeterminación de Euskadi”.
Para conseguir esa peculiar paz que les asegure el
agradecido respaldo de las urnas, los que mandan no
dudan en invadir el ámbito de decisiones del poder
judicial y, a través de fiscales dóciles, rebajar
escandalosamente las peticiones de penas de
terroristas convictos. En vano se desgañitan las
víctimas del terrorismo: el “proceso de paz” sigue
adelante aunque conlleve claudicaciones indignas del
Estado de derecho. Incluso se hace oídos sordos al
clamor de los empresarios sometidos a extorsiones de
los mafiosos etarras: el Gobierno concede más
crédito a sus interlocutores al margen de la ley que
a los contribuyentes forzados a pagar el “impuesto
revolucionario” si se estiman la vida.
Consecuencia directa de la política disgregadora del
socialismo y sus socios y de los complejos del
Partido Popular (el dirigente de Nuevas Generaciones
advertía a los votantes de derechas que se buscaran
a otro partido para darle sus sufragios), es el
desencuentro cada vez más patente entre las
diferentes regiones de España, a causa de intereses
vitales como el agua, deficitaria en nuestra patria
para el consumo humano y las necesidades
agropecuarias.
En
proporción inversa a las disponibilidades de agua,
asistimos estupefactos e indignados a la invasión
urbanizadora de campos de cultivo y parajes
naturales, recalificados por las autoridades para
lucrarse con las exacciones fiscales cuando no las
comisiones millonarias del “boom” inmobiliario, que
remueve terrenos y conciencias. Marbella sólo es la
punta del iceberg de la corrupción
institucionalizada. La dignidad de los cargos
públicos se ve amenazada por la facilidad con que
los grandes especuladores compran a los políticos
que tienen poder de decidir sobre las expectativas
de sus negocios. En tanto el derecho a una vivienda
digna de nuestros jóvenes matrimonios naufraga ante
los precios inasequibles que condenan de por vida a
hipotecas y créditos que ponen en cuestión el traer
al mundo los hijos que son su principal razón de ser
y que representan el futuro de la sociedad.
Entre los problemas que preocupan a los españoles
figura en rango preferente la inmigración ilegal y
sus consecuencias de todo orden, tanto para los
derechos humanos de los sin papeles como de la
capacidad del Estado y la Seguridad Social de
aguantar el incremento de gasto que el flujo humano
indiscriminado genera, además de su repercusión en
el submundo de la ilegalidad y de la delincuencia,
cuando las cárceles tienen su capacidad saturada.
Asusta de nuevo la falta de escrúpulos de los
políticos que fomentan la invasión de desarraigados
para convertirlos en cantera de votantes que
aseguren su permanencia en la poltrona a cambio de
desvertebrar a nuestra sociedad y convertir a
nuestro pueblo en un agregado informe sin valores
compartidos y sin unas mínimas bases culturales
comunes. Sería, con todo, suicida cerrar los ojos a
la evidencia y no tomar medidas para acoger en
condiciones dignas a quienes vienen a ganarse la
vida con su trabajo y ayudarles a integrarse en el
tejido social, pero terminar con la permeabilidad
absoluta de fronteras que lleva irremisiblemente a
la ingobernabilidad del país. Para ello la Unión
Europea ha de mostrar una política solidaria con los
países periféricos como España y sobre todo terminar
con las condiciones infamantes de vida del Tercer
Mundo, que hacen de la emigración a estos pagos la
única vía de escape de la miseria y del hambre.
José Miguel Orts |
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DEL MIEDO: PARANOIA O RENDICIÓN
Todos sabemos que el miedo es una de las emociones
más intensas que podemos sentir. Forma parte de los
resortes biológicos que hemos heredado para asegurar
nuestra supervivencia individual y como especie.
Quienes carecen de la capacidad de sentir este
experiencia o la del dolor están expuestos a perder
su vida o a arriesgar la de los que dependen de
ellos.
Las respuestas que el instinto pone a disposición de
los animales ante la presencia de un peligro son
fundamentalmente tres: la parálisis –el intento de
pasar desapercibido con la inmovilidad-, la huída o
el ataque. Los humanos las hemos heredado de
aquellos primates que fueron nuestros ancestros.
Pero nuestras reacciones pueden acrecentarse porque
entre el estímulo y nuestra respuesta media la
intervención de nuestra mente, mucho más compleja y
evolucionada. Solemos llamar racional a esta
facultad, pedro a veces caemos en actitudes
altamente estúpidas, cuando por ejemplo se nos
desboca nuestra imaginación y percibimos lo inocuo
como peligroso o agigantamos el riesgo de ciertas
situaciones. El suspiro que a veces damos al
exclamar ¡pues no era para tanto, como me había
imaginado! nos muestra esta realidad que solemos
reafirmar con la consigna: no hay que tener miedo al
miedo.
Esta reflexión sobre el temor no es hoy irrelevante.
El fenómeno que llamamos terrorismo atenaza al
planeta entero. Negarlo, pasar de él, sería suicida
y hasta criminal, cuando hay tantas víctimas ya
producidas y muchas más potenciales. Sentir miedo
ante esa violencia asesina e imprevisible es natural
y necesario. La cuestión estriba en cómo vamos a
reaccionar, como vamos manejar inteligentemente esa
poderosa emoción. El nosotros somos todos,
gobernantes y ciudadanos.
Cuando el pavor nubla nuestro raciocinio, hay una
reacción patológica: la paranoia que altera toda la
vida de los que sucumben a ella, coloca la seguridad
en la cima de sus valores y se contagia de la
agresividad de los terroristas, convirtiendo el odio
y la venganza en el objetivo de sus vidas. Los
sospechosos –por etnia, religión, ideología- se
convierten automáticamente en culpables. De ahí a
anular las garantías de la libertad y a copiar los
métodos terroristas va un solo paso que, a menudo,
se transforma en contraterrorismo.
Se
da también en el otro extremo, la respuesta
contraria: rendirse. Ceder a los objetivos
terroristas, respetar sus demandas, conceder
impunidad a sus delitos, buscar también la seguridad
coartando nuestra libertad para no ofenderles. El
llamado síndrome de Estocolmo es una forma suave de
capitulación de las víctimas ante los agresores.
¿Cuál debe ser la respuesta racional ante el miedo
provocado por el fenómeno terrorista?. En primer
lugar reconocerlo, no avergonzarse de ese
sentimiento tan necesario. Y, luego, no sucumbir a
la emoción. Sublimarla en energía creadora que nos
permita afrontar con lucidez el problema. Analizarla
el fenómeno en todas sus dimensiones. Conocer sus
causas reales o ficticiamente alegadas. No renunciar
a las libertades en aras de la seguridad. Y si
proclamamos unos valores, practicar conductas, a
nivel internacional o infraestatal, coherentes con
los mismos. Y emplear todos los mecanismos
policiales, judiciales y políticos, precisos para
acabar con esa lacra. No hay atajos simples y
violentos. Sólo buscando, por encima de mezquinos
intereses, la justicia y la libertad, encontraremos
caminos seguros hacia la paz. Y nadie puede asegurar
que vayan a ser cortos.
Pedro Zabala |
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El
Gobierno deniega el permiso para instalar la
escultura de Cabrera en el castillo de Morella
El Ministerio de Cultura ha denegado el permiso
solicitado por la Diputación de Castelló para
instalar una escultura dedicada al general carlista,
Ramón Cabrera, en el castillo de Morella. La
resolución está firmada el 18 de septiembre de 2006
por el director general de Bellas Artes, Julián
Martínez. La respuesta se ha enviado a la Diputación
de Castelló y a la Asociación para el Desarrollo de
Els Ports y el Maestrat, Portmader.
Según la resolución ministerial «la actuación
proyectada de instalar una escultura ecuestre dentro
del recinto del Castillo de Morella se considera que
se sale fuera de las medidas a adoptar tendentes a
la mejor conservación y mantenimiento del conjunto
edificado del recinto de Bien de Interés Cultural y
cabe considerar que su instalación puede suponer un
obstáculo para la mejor comprensión y contemplación
del monumento. Por tanto se informa negativamente la
instalación de dicha escultura ecuestre dentro del
recinto del Castillo de Morella».
El director del castillo y las murallas, Francisco
Medina, ha apuntado que «se trata de una medida
política. El director general del Ministerio no
conoce el castillo de Morella porque cuando estuvo
en la ciudad se limitó a comer sin subir al
castillo. Además, el ministerio sí que autorizará la
instalación de una placa que recordará a Cabrera».
Portmader pretendía que la escultura ecuestre de
Cabrera, que está siendo elaborada en bronce por el
escultor Jere, significase el kilómetro cero de la
ruta de Cabrera. La ruta, pretende unir la localidad
turolense de Cantavieja con Tortosa, incluyendo
todos los lugares en los que se sucedieron episodios
de las andanzas de Cabrera, como el palacio del
Barón de Herbés o el monasterio de Santa María de
Benifassà.
Medina ha mostrado su extrañeza «por el hecho de que
la carta haya llegado a Portmader y no a la
Diputación de Castelló, que es quien realizó la
solicitud de forma oficial».
Desde la institución provincial no se descarta
recurrir la resolución o bien buscar una ubicación
alternativa para la imagen ecuestre del General
Cabrera, que tiene una altura de tres metros.
Mientras, el presidente de Portmader, Alfredo Querol
ha recibido con «pena» la denegación por parte del
Ministerio de Cultura.
Querol considera que «en este tema ha jugado la
política. El pasado 14 de agosto solicitamos, para
no solaparnos, realizar actos conjuntamente con los
que organizará el Ayuntamiento de Morella y puede
que a raíz de esta solicitud haya llegado la
negativa del ministerio». La carta con la negativa
del ministerio llegó ayer a la asociación Portmader,
a sus oficinas de la población de Ares.

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Cabrera, el Tigre del Maestrazgo
En
Herbés (Castellón) el sábado 19 de agosto Javier
Urcelay y los estudiosos de Cabrera, Contxa
Rodríguez, Joan B. Beltrán y Aureli Puig dieron su
punto de vista sobre Cabrera y pusieron sobre la
mesa interrogantes sobre su figura que ellos mismos
fueron contestando y aclarando. Los autores hablaron
sobre la personalidad de Cabrera mostrando sus
puntos de vistas diferentes y a veces
contradictorios sobre su juventud o el título de
conde de Morella así como sobre la evolución
política de su pensamiento.
Javier Urcelay presentó su libro “El Tigre del
Maestrazgo” ofreciendo una visión global de Cabrera
desde su vida al seminario de Tortosa y la
incorporación al carlismo durante el asalto y
conquista de Morella hasta el exilio a Londres.
Contxa Rodríguez pidió un profundización sociológico
del carlismo y de Cabrera; dijo que se han estudiado
mucho los aspectos históricos y los hechos y muy
poco las personas que participaron y el porqué de su
participación en el movimiento carlista. Aureli Puig
mostró unos “partes de guerra”, unas monedas
carlistas y leyó unas coplas carlistas.
Previamente se hizo una visita en la masía donde
Cabrera estuvo enfermo, visitando la habitación y la
cama que él utilizó.
También, el pasado jueves 26 de octubre, Javier
Urcelay ofreció una charla en Castellón, organizada
por la Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas
y de la Guardia Civil, sobre la figura de Cabrera.
Resultó todo un éxito, tanto por el contenido e
interés de la misma como por la gran asistencia de
público. Desde aquí nuestra enhorabuena a nuestro
buen amigo Javier.
Y
dentro de los actos de Expohistórica, organizados
por el Aula de Cultura Militar “Bermúdez de
Castro”se ha realizado en Villarreal una Exposición
Histórico Militar
sobre el Brigadier carlista Joaquín Llorens y Bayer
(1807-1863)

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Esclavitud y otros progresos sociales
María Soledad tiene 43 años y vive en un pequeño
pueblo cercano a León llamado Lorenzana. Junto a
ella y su marido vive su padre, José Luis, que
cuenta 75 años y está impedido desde que hace 6 años
un tumor en la columna le obligara a someterse a una
intervención quirúrgica que lo ha postrado en una
silla de ruedas. Ese día comenzó para María Soledad
un verdadero calvario.
“Mi marido y yo trabajamos fuera de casa, y con
nuestro sueldo no nos llegaba para contratar a una
persona que cuidara de mi padre, ni para internarlo
en una institución donde estuviera bien atendido.
Recorrimos varias instancias oficiales solicitando
ayudas para nuestra situación, pero todo eran trabas
administrativas”.
Junto al sonriente matrimonio y su padre se halla el
pequeño Ibrahim, de 12 años y deslumbrante sonrisa
blanca. Ibrahim nació en Sierra Leona, en una
familia pobre, condenado al hambre, la guerra y la
muerte. Ahora, gracias a la esclavitud, un futuro
muy diferente le espera en España.
María Soledad y su marido pertenecen al grupo de
pioneros españoles que, antes de que el parlamento
termine de tramitar la ley sobre trabajadores
dependientes humanos, adquirieron un esclavo
africano hace ya un año y medio. Lo lograron a
través de un amigo de Gambia, cuyo nombre quieren
guardar en el anonimato. “Todavía hay mucha
incomprensión y además existe riesgo legal para él,
hasta que no se apruebe la ley” nos cuenta María
Soledad, “pero desde luego nosotros le estaremos
profundamente agradecidos siempre por su ayuda”.
Desde que compraron a Ibrahim, “todo por medios
transparentes y ante notario, no queríamos
problemas”, su vida ha dado un cambio radical. Ahora
Ibrahim se queda en casa con José Luis y le cuida,
además de hacer las faenas del hogar.
“Es muy cariñoso con mi padre, le lava y le da de
comer. Yo me voy a trabajar muy tranquila. Además
hace las tareas del hogar. Mi marido y yo tenemos
más tiempo libre y nuestro matrimonio ha mejorado
claramente gracias a él”, añade María Soledad.
Jesús vive en una ciudad dormitorio del cinturón de
Madrid, cuyo nombre no quiere decir porque “aún hay
mucha intolerancia con estas cosas”. Posee un
pequeño colmado en el que vende de todo: prensa,
chucherías, comida, refrescos o incluso los típicos
artículos para turistas, como el célebre toro de
plástico. Tras el mostrador está hoy Samuel, de 15
años, proveniente de Gabón. “Con la competencia de
los grandes almacenes y de las tiendas de los
chinos, que trabajan veinticuatro horas al día, era
imposible sacar adelante el negocio- nos cuenta
Jesús- Tenía que trabajar más de 15 horas al día, y
aún así no me llegaba, porque Hacienda se queda con
un porcentaje muy alto de mis ingresos”. Hace 7
meses compró a Samuel gracias a un amigo que conocía
una red de compraventa de trabajadores. Desde
entonces Jesús ha visto a su negocio dar un giro
radical. “Es un chico muy listo, en un mes había
aprendido el suficiente español como para dejarlo ya
solo. Desde que está él puedo tomarme descansos y
pasar más tiempo con mi familia. Me era imposible
contratar a un trabajador, pero con él si puedo, ya
que solo gasto en comida y ropa. Es mucho más
competitivo”. A los que tienen reparos sobre el
impacto que la esclavitud puede generar en la
economía, Jesús les responde “Ahora tengo más
beneficios y pago más impuestos, que servirán para
hacer más carreteras y hospitales ¿a quién
perjudica?”
Teresa Fernández es la portavoz de la CTD
(Coordinadora por el trabajo dependiente),
federación de varias entidades territoriales a favor
del trabajo esclavo en toda España. “Tenemos más de
6.000 asociados en toda España. Hemos impulsado
numerosas campañas para concienciar a la sociedad de
la necesidad de afrontar un problema que está
presente. Solo queremos regularizar una situación
que ya existe de hecho para beneficiar tanto a los
propietarios como a los trabajadores dependientes”.
Según la CTD, el trabajo esclavo ahorraría
aproximadamente 300 millones de euros al año al
estado en asistencia social, y a las familias más
del doble en contratos laborales privados. Según su
informe correspondiente a 2006, más de 15.000 niños
y adolescentes africanos y asiáticos fueron
comprados y trasportados a España para trabajar en
calidad de esclavos, principalmente en tareas del
hogar y como auxiliares laborales de pequeños
autónomos, aunque también en sectores muy variados,
que van desde la agricultura a los servicios
sexuales. “Es imprescindible regularizar esta
situación; en nuestra iniciativa popular, que ha
obtenido más de 150.000 firmas, solicitamos a las
autoridades que se regule el tráfico de trabajadores
en propiedad, para evitar los fraudes que
actualmente se producen”. Según Teresa, “el gobierno
actual ha sido muy sensible al problema y ha
comenzado a articular soluciones legislativas para
poder regularizar la esclavitud”. La polémica
levantada en torno a esta proposición por sectores
que consideran que el trabajador en propiedad
menoscaba la dignidad y libertad de las personas ha
abierto un debate a nivel nacional. “Nuestro
objetivo es que una situación que el avance social y
la desigualdad económica han creado de facto no siga
siendo ignorada por más tiempo. Pedimos que los
propietarios de trabajadores no vivan con el temor
constante a una persecución policial. Los esclavos
suponen un ahorro importantísimo para las familias
de clase media y baja, a las que ayudan en sus
oficios y en el hogar. Para miles de africanos
condenados a morir de enfermedades curables o como
niños soldados, es además una oportunidad para
sobrevivir y ser útiles. En España reciben una
alimentación adecuada y vacunación”. La CTD, contra
lo que afirman los que opinan que regularizar los
trabajadores en propiedad aumentaría esta práctica,
sostiene que solo la legalización de la esclavitud y
las inspecciones de las administraciones públicas
garantizarán un correcto funcionamiento: “la
seguridad en el transporte desde África, la higiene,
la reglamentación de los contratos de compra-venta y
una legislación que regule las horas de descanso o
que prohíba los malos tratos garantizan el bienestar
tanto del dueño como del trabajador en propiedad.
Actualmente los esclavos son introducidos en nuestro
país ilegalmente, transportados y alojados en
condiciones infrahumanas y en muchas ocasiones, al
estar en situación ilegal, se les maltrata o abusa
sexualmente de ellos ¿Es esto lo que queremos? ¿Cómo
pueden los que se oponen al trabajo dependiente
hablar de dignidad, pidiendo que se mantenga la
situación existente, cuando todos conocemos las
condiciones en las que se realiza actualmente esta
actividad?”.
Y
es que existe no poca polémica y una fuerte
oposición en sectores conservadores y en la Iglesia
católica a la legalización de la esclavitud. Según
un portavoz del episcopado matritense: “el ser
humano mantiene su dignidad como persona desde el
primer momento y en cualquier circunstancia”. No
obstante sus palabras y la postura oficial de la
Iglesia, miles de católicos han recurrido al trabajo
en propiedad, agobiados por el aumento del coste de
la vida. A ello responde Teresa “nosotros nos
preocupamos también del trabajador dependiente,
garantizando sus condiciones sanitarias, e
incluyendo en el modelo de contrato que hemos
redactado, la obligación del dueño a velar por su
salud e integridad física. Actualmente en África
miles de niños mueren cada mes por las terribles
condiciones en las que viven ¿Qué es lo que
sugieren, que les dejemos morir sin utilidad alguna
y sin esperanza? A mí eso me parece un argumento
hipócrita y anclado en prejuicios morales superados.
Con el trabajo en propiedad podemos salvar de la
muerte y el sufrimiento a cientos de miles de niños
y niñas de África y algunas partes de Asia y América
latina, y aliviar las condiciones de vida de muchos
españoles y, esperamos que en un futuro, europeos”.
Otra de las objeciones que recibe el trabajo
dependiente es la falta de escolarización de los
niños esclavos. Teresa asegura que están estudiando
introducir una adenda al proyecto de ley, por el
cual los niños recibirían clases gratuitas pagadas
por el estado en sus horas libres. Sin embargo la
escolarización completa “no es posible actualmente,
puesto que supondría una pérdida importante de
competitividad, por lo que podrían ser rechazados
por sus dueños y quedar abandonados en manos de las
mafias de la esclavitud ilegal”. No obstante, según
su iniciativa los trabajadores dependientes “podrían
realizar trabajos por su cuenta en sus horas libres,
ahorrando dinero con el cual, a partir de cierta
edad, podrían comprar la ruptura de su contrato de
venta”. Con este acto ganarían la libertad con
plenos derechos civiles. De la muerte en las secas
llanuras africanas a una vida de libertad y derechos
en Occidente.
El
dilema ético de legalizar la esclavitud arranca una
amarga sonrisa a María Soledad. Mientras el proyecto
de ley se debate en las cámaras y probablemente
salga adelante, ella le da un beso a su padre,
acaricia a Ibrahim en la cabeza y nos dice: “Yo
tenía mis dudas antes, pero cuando estás en esta
situación te das cuenta de lo fácil que es hablar
desde fuera. Nuestra vida ha cambiado desde que
Ibrahim está con nosotros, ahora apoyo la esclavitud
totalmente. No sé, creo que todas las opiniones son
respetables, pero no se puede detener el progreso
por ideas anticuadas; el que tenga reparos éticos no
tiene porqué tener esclavos, pero se debe permitir a
quién sí los necesita tenerlos”.>
Estimado lector. Tal vez al leer las líneas que
preceden hayas sentido asombro, tal vez repulsión,
tal vez interés. Probablemente te preguntes el por
qué de esta aparentemente disparatada crónica
ficticia.
Y
sin embargo, a poco que reflexiones, te darás cuenta
de que los argumentos empleados por el autor de este
falso reportaje periodístico son los mismos que han
conseguido que la sociedad acepte el aborto, la
experimentación con embriones o el matrimonio entre
personas del mismo sexo como avances del progreso
social y legislativo sin dilema moral alguno.
Piénsalo, estimado lector. Hoy en día cosas más
terribles que las aquí relatadas son legales y están
aceptadas socialmente. Si los que tal pensamiento
moderno diseñan, así lo deciden algún día, tal vez
este artículo deje de convertirse en ciencia ficción
para transformarse en terrible realidad.
Nacho |
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