El órgano de expresión de los círculos culturales Aparisi y Guijarro, de Valencia, y San Miguel, de Liria

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BOLETÍN REINO DE VALENCIA. número 49. Marzo-abril de 2007

- Nueva Junta del círculo cultural Aparisi y Guijarro

- Quan el mal ve d´Almansa. por Lo Mut del Maestrat

- Los verdaderos problemas de la sociedad. por Nacho

- De Juana y el gobierno "pro-vida". por Rubén de Cardeñosa Serrano

- Día de los mártires de la Tradición

- Palabras de don José Miguel Orts en el día de los mártires de la Tradición

- Jornada de confraternización, memoria y acción de los jóvenes carlistas

- La moderna herejía. por Vicente Febrer Forés

 

NUEVA JUNTA DEL CÍRCULO CULTURAL APARISI Y GUIJARRO

 

El 29 de marzo tuvo lugar la Asamblea General del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro, en el curso de la cual fue elegida la nueva Junta de Gobierno, encabezada por el Ilmo. Sr. D. Rubén de Cardeñosa Serramo, e integrada por D. Pascual Martín-Villalba y Medina, como Vicepresidente, D. Víctor Puigdengolas Sustaeta, como Secretario,  D. José Monzonís Pons, como Tesorero.  Dª. Trinidad Ferrando Sales, como Contadora, y los Vocales D. Luis Ignacio Amorós Sebastiá, D. Jesús Sánchez Benet, D. Antonio Soriano Párraga y Dª. Matilde  Langa Cubas.

REINO DE VALENCIA da la bienvenida a la nueva Junta y agradece su gestión al equipo saliente presidido interinamente por el Sr. Martín-Villalba, en el que recayó la presidencia de la entidad al fallecer D. José Mas García, de tan grata memoria.

 

 

don Rubén de Cardeñosa, nuevo presidente del círculo

 

 

QUAN EL MAL VE D´ALMANSA

 

Celebramos por estas fechas el 300 aniversario de la derrota de Almansa. En ella, un 25 de abril de 1707,  los partidarios del Archiduque Carlos de Austria fueron derrotados por las tropas borbónicas en el transcurso de la guerra de Sucesión. Esto significó la abolición de nuestros Fueros mediante la imposición de los Decretos de Nueva Planta.

 

En aquella guerra se ventilaban muchos intereses, tanto internos como internacionales. A nivel europeo existía, por parte de las potencias aliadas, el temor a la hegemonía francesa sobre gran parte del continente. Cuando ésta estuvo bajo control, los aliados abandonaron la lucha y dejaron a su suerte a los austracistas. A nivel interno era una lucha entre dos concepciones de España: Una, tradicionalista, apegada a las tradiciones católicas y forales, federativa e hispánica que trataba de defender unas instituciones tradicionales que eran la mejor garantía del futuro de España  y la otra imitadora de los modelos procedentes de Francia, “modernizadora” según los usos galos, es decir, uniformista, galicanista y absolutista y negadora de la Tradición de las Españas.

 

Triunfó por las armas ésta última opción y la consecuencia más inmediata fue la injusta abolición, “por derecho de conquista”,  de los centenarios y amados fueros, símbolo de la hispanidad valenciana, de la Tradición y de una manera de entender las Españas y su unidad en la variedad. Tal vez de aquel infausto momento arranquen muchos males que aún hoy en día venimos padeciendo, porque “quan el mal ve d´Almansa a tots alcança…”. Se negó la Tradición y con ello la autenticidad, la verdad y la esencia de las cosas y, aún hoy, andamos buscando el rumbo y la explicación de lo que somos, tratando de conciliar variedad con unidad.

 

Extractamos aquí unos párrafos de aquel decreto firmado en el Buen Retiro el 29 de junio de 1707, a los dos meses de la derrota de Almansa, en ellos se ponen claramente de manifiesto las motivaciones por las que se mueve Felipe d´Anjou:

 

“Considerando haber perdido los Reinos de Aragón y de Valencia, y todos sus habitadores por el rebelión que cometieron, [...] y tocándome el dominio absoluto de los referidos reinos [...], pues a la circunstancia de ser comprendidos en los demás que tan legítimamente poseo en esta Monarquía, se añade ahora la del justo derecho de la conquista que de ellos han hecho últimamente mis Armas con el motivo de su rebelión. [...]

He juzgado conveniente (así por esto como por mi deseo de reducir todos mis reinos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y Tribunales, gobernándose igualmente todos por las leyes de Castilla tan loables y plausibles en todo el Universo) abolir y derogar enteramente, como desde luego doy por abolidos y derogados, todos los referidos fueros, privilegios, práctica y costumbre hasta aquí observadas en los referidos reinos de Aragón y Valencia; siendo mi voluntad, que éstos se reduzcan a las leyes de Castilla, y al uso, práctica y forma de gobierno que se tiene y ha tenido en ella y en sus Tribunales sin diferencia alguna en nada [...] “

 

 

¿Qué representaba esta victoria borbónica? A grandes rasgos, la introducción de una nueva organización político-administrativa para las Españas copiando el modelo francés y  la difusión, con el beneplácito del poder, del filosofismo anticristiano base del enciclopedismo y de las ideas liberales.

Con ello se rompía el pacto foral, se arrancaban los Fueros a la fuerza y se consideraba el Reino de Valencia como un país conquistado. Los Fueros eran una barrera, un freno a todo absolutismo y era necesario destruirlos para imponer sin oposición un reino despótico. Así culminaba el triunfo de la mentalidad borbónica, absolutista y centralista, siguiendo las modas europeas de inicios del siglo XVIII. Por primera vez en casi quinientos años se manifestaba la decidida opción de aplastar los Fueros y tratar de hacer desaparecer al Reino de Valencia. El ejemplo de la destrucción e incendio de Xátiva es ilustrativo de la nueva mentalidad borbónica respecto a nuestro Reino.

 

El resultado fue, como señalaba D. Francisco Elías de Tejada, el afrancesamiento de España bajo pabellón castellano. Castilla, la primera oprimida por el absolutismo, aparecerá como la opresora de los demás reinos hispánicos.

 

Aún faltarán ciento veintiocho años para que la Casa de Borbón enlace de nuevo con la Tradición de las Españas y levante su bandera, y ciento sesenta y siete para que otro Borbón devuelva a los valencianos lo que su antepasado nos quitó injustamente. Es ahora tiempo de redescubrir nuestras raíces y, sobre ellas, proyectarnos como pueblo. Ya se sabe aquello de “qui perd els orígens perd la identitat…”. Y en eso estamos.

 

Lo Mut del Maestrat

 

 

LOS VERDADEROS PROBLEMAS DE LA SOCIEDAD

 

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), es un instituto de opinión dependiente del gobierno, teóricamente establecido para pulsar la opinión de la ciudadanía sobre los temas de interés nacional, y en realidad un brazo más del pensamiento único que cualquier gobierno liberal trata de imponer a la sociedad. Además de las encuestas periódicas sobre temas específicos, el CIS encarga mensualmente una encuesta que llaman pomposa y erróneamente “barómetro”, en la que pulsan la opinión de la población sobre los principales problemas del país, entre los que dan a elegir al encuestado en una lista.

 

Naturalmente el que hace la lista puede orientar, por medio de una limitada oferta de respuestas, qué problemas van a ser los que aparezcan como los más preocupantes. De forma habitual aparecen en los primeros puestos el paro, el terrorismo, la vivienda y, desde hace unos años, la inmigración. En realidad el paro en España está por debajo del 5%; el precio de la vivienda no es un problema, ya que en España se construyen actualmente más viviendas que en Francia y Alemania juntas, y se venden todas; el terrorismo, pese a su terrible carga de sufrimiento y humillación, no ha matado a más personas en toda su historia en España que los que mueren en un año por accidentes de tráfico (y estos no aparecen como el principal problema en los “barómetros” del CIS); la inmigración merecería estudio aparte, aunque sin duda el principal problema lo tienen los emigrantes, que deben recomenzar su vida lejos de su hogar en tierra extraña huyendo de la miseria.

 

Y es que en realidad las encuestas del CIS y similares son una enorme patraña, creada simplemente para prolongar las ficciones y engaños que permiten a los poderosos mantener el tinglado y seguir, tal como suena, llevándoselo crudo.

He aquí los principales problemas de la sociedad española:

 

1) El asesinato indiscriminado, legal y abominable de decenas de miles de niños en el vientre de sus madres cada año. Este verdadero genocidio alcanzó en 2005 las 90.000 víctimas, más de medio millón desde que se legalizó el aborto en nuestro país. En esta supuesta idílica democracia se ha producido la mayor carnicería infantil de la historia de España. Ni dictaduras, repúblicas o monarquías precedentes causaron tan criminal matanza. Y lo peor es la inania absoluta de la sociedad ante esta masacre. Vencidos y convencidos por la propaganda del pensamiento dominante, la mayoría de los españoles (incluyendo a la mayoría de los católicos) han asumido esa villanía inmoral de que la vida de los no natos es propiedad de sus madres, del mismo modo que la vida de los esclavos era propiedad de sus amos: si deseaban, podían matarlos. Eso es lo que se produce en nuestra sociedad actual, eso está pasando todos y cada uno de los días ante nuestra indiferencia.

 

2) Los cientos de miles de familias rotas. En nuestro país ya queda poco para que el número de divorcios alcance al de matrimonios. Lo que la progresía ha dado en llamar eufemísticamente “las nuevas formas de familia”, no es otra cosa que la exaltación de las diversas formas de fracaso familiar: matrimonios destrozados, relaciones inestables que mudan de pareja ante la menor dificultad, aversión y miedo al compromiso, debido a una concepción egoísta de las relaciones de pareja. Por supuesto, hijos desarraigados, hijos abandonados, abuelos que han de ejercer de padres, miles de “ex” abocados a la depresión, a la neurosis, en algunos casos y por desgracia, al suicidio, familias enteras que sufren las consecuencias del modelo inmaduro y abominable de matrimonio que se trata de imponer. La eliminación del binomio varón-mujer y la apertura a la vida necesarios del nuevo matrimonio civil no es más que la guinda que corona el pastel. La legalización del divorcio abrió la veda y metió el primer golpe de piqueta a la institución familiar. Lo de ahora son sólo los restos del naufragio.

 

3) El fracaso absoluto de la educación de adolescentes y jóvenes. Tanto a través de los mensajes transmitidos por las marcas comerciales y los gobernantes, como por la entrega de la escuela en manos de la teoría educativa (inspirada por psicólogos y no por educadores) del mínimo esfuerzo, han llevado a que tengamos la juventud peor formada intelectual y moralmente de Europa, y probablemente del mundo. El fracaso escolar aumenta exponencialmente generación tras generación, demostrando que la constante disminución de los listones de exigencia académica no sólo no solucionan el problema, sino que están en la raíz del mismo. Mientras disminuyen los conocimientos de nuestros adolescentes, aumenta en proporción directa el consumo de alcohol, tabaco y drogas, las peleas y altercados, y los llamados embarazos no deseados, consecuencia de la promoción de la fornicación y la promiscuidad (a pesar de las profusas campañas gubernamentales por extender los preservativos y las píldoras abortivas entre adolescentes para evitar las consecuencias que provocan las causas que ellos han establecido). Mientras tanto las grandes compañías les inculcan los principios del “homo consumista”, por el cual sólo se ven valorados si tienen un cuerpo perfecto y utilizan muchos productos, preferentemente costosos. Se puede el lector imaginar qué traumas aparecen en los jóvenes que por uno u otro motivo no pueden alcanzar los estándares: la anorexia o el acoso escolar no son enfermedades, sino consecuencias lógicas. Los padres que desean que sus hijos tengan una buena formación educativa y moral deben, literalmente, sustraerlos a la cultura social juvenil dominante. El futuro de la sociedad, con estos antecedentes, se presenta negro.

 

4) La corrupción generalizada. El ciudadano medio se ha acostumbrado ya a que los que ostentan puestos de poder roben. En nuestro reino valentino ya no escandaliza saber que las recalificaciones de terrenos o los planes de actuación urbanística son regularmente fuente de corrupción de la que se benefician alcaldes, concejales y constructores, a expensas de los ciudadanos compradores de viviendas y del medio ambiente. Todo el mundo parece asumirlo. También se ha asumido que las concesiones de obras públicas o de servicios se hacen habitualmente en concursos amañados que benefician a amigos del poder, o que las subvenciones públicas en asistencia social o cultura van a parar en su mayoría a afectos al régimen, cómodos al poder o directamente familiares. Vemos ya como normal que los partidos políticos se financien con donaciones de poderosos, o que muchos cargos electos se lleven directamente al bolsillo partidas presupuestarias. La corrupción política en España es sencillamente escandalosa, generando apenas algún artículo en la prensa política rival, cuando debería mover a una catarsis generalizada de todo el entramado administrativo público. La razón por la que esto no se produce es porque el resto de la sociedad está tan infiltrada de corrupción y poca vergüenza como sus dirigentes, y la mayoría tan sólo envidia no poder hallarse en su puesto para poder coger una parte de la tarta como ellos. El trabajador honrado que busca hacer bien su trabajo por interés social, pundonor profesional y mantener dignamente a su familia, ha pasado a la historia.

 

En realidad, todos estos problemas se derivan, a poco avisado que sea el lector, de uno sólo: la apostasía generalizada de nuestra sociedad, que se ha alejado de Cristo, prefiriendo servir a los ídolos del dinero, lo material, la alabanza humana, el egoísmo y el placer mundano. Sólo el retorno de la sociedad a los principios morales de Aquel que es fuente de palabras de vida eterna puede revertir esta triste situación. Los católicos debemos ser sal de la vida que, aunque pequeña en cantidad, puede salar a toda una sociedad que ha perdido el rumbo; y entre ellos los carlistas estamos llamados a ser la guía de esa recristianización social en el terreno de la política.

 

Nacho

 

 

DE JUANA Y EL GOBIERNO PRO-VIDA

 

Muchos hemos pensado lo mismo, al escuchar la declaración del ministro del Interior sobre la excarcelación, por motivos supuestamente humanitarios, del etarra de Juana Chaos. “Estamos a favor de la vida”, decía Rubalcaba. ¡En el país del aborto, un Gobierno pro-vida! Muchos lo hemos pensado, pero el cardenal Cañizares lo ha dicho en voz alta: “si al Gobierno le importa la vida 'que derogue la ley que permite la muerte' para demostrarlo”.

 

Yo creo que el cardenal tiene razón. La afinada sensibilidad de nuestros gobernantes hacia la vida de una persona que amenaza con quitársela voluntariamente si no logra sus objetivos choca con la indiferencia, del Gobierno y de la sociedad, hacia la vida de quienes no pueden escoger si nacer o no, si ver la luz o quedar sepultados para siempre en el útero de sus madres convertido en prematura tumba.

 

No es justo. Ni tampoco lo es que no se vindique la memoria de tantas pequeñas víctimas, troceadas inmisericordemente, arrojadas a la basura como desperdicios, sin que quienes perpetran los crímenes hayan de pedir clemencia alguna, porque saben, de antemano, que no les espera ningún castigo.

 

Son demasiadas afrentas a la dignidad de la persona, demasiadas culpas, para invocar como argumento de conveniencia el respeto a la vida. La vida de un etarra es también vida humana. Pero a quien se suicida, nadie lo mata; en todo caso se mata a sí mismo, añadiendo un mal nuevo a una ya larga lista de males cometidos. ¿Por qué ha sentir respeto por la propia vida quien desprecia, repetidamente, la del prójimo?

 

Yo me imagino que estos días los presos se amotinarán en sus cárceles. Han visto morir a muchos otros reclusos. Muertos de asco. Muertos de pena. Muertos de sobredosis. Muertos incluso por suicidio. Sin que, en los postreros minutos, divisasen otro panorama que la frialdad de una celda o la sombría luz de un patio vigilado.

 

Yo creería en el compromiso por la vida de un Gobierno que no dejase morir solo a ningún preso. Que de modo efectivo previniese todo suicidio. Que jamás consintiera la muerte de un niño, nacido o no nacido. Mientras eso no ocurra, ciertas palabras me suenan sólo a cinismo.

 

Rubén de Cardeñosa Serrano

 

 

DÍA DE LOS MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN

 

Un soleado día acompañó a los carlistas valencianos en la festividad de los Mártires de la Tradición. A primera hora de la mañana una pequeña delegación del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro realizó una ofrenda floral en el Cementerio General de Valencia ante las tumbas de varios mártires carlistas asesinados durante la Cruzada. Posteriormente, y siguiendo los actos programados al efecto, asistieron a la Santa Misa celebrada en la Parroquia de Santo Tomás Apóstol y San Felipe Neri. Como viene siendo habitual en fecha tan emblemática, el sacerdote celebrante, Rvdo. D. Francisco Suárez, hizo una sentida homilía en la que recordó a todos aquellos que dieron su vida por los ideales sacrosantos de Dios, Patria-Fueros y Rey.

 

Mención especial debemos hacer a la presencia en los actos de Mártires de Salvador Ferrando Roda,  que se encuentra temporalmente residiendo en Australia, y de la guapísima y encantadora Gabriela Morales, cristera mexicana que por estas fechas ha estado visitando la ciudad de Valencia. Asimismo, han acompañado a los carlistas valencianos varios amigos del Reino de Murcia, ya habituales en las celebraciones del Carlismo valenciano.

 

A mediodía, los carlistas llegados de todos los rincones de nuestra geografía -Benicarló, Llosa de Ranes, Ares del Maestre, Rafelbunyol, Aldaya-  se han desplazado al Casino Carlista de Lliria donde han tenido un almuerzo de hermandad junto a sus correligionarios edetanos.

 

Finalizados los actos de homenaje a los Mártires de la Tradición, los carlistas han asistido a la Asamblea convocada en los salones del círculo con el objeto de renovar la Junta Regional y de organizar la participación valenciana en el X Congreso Nacional de la Comunión Tradicionalista Carlista.

 

 

 

PALABRAS DE DON JOSÉ MIGUEL ORTS EN EL DÍA DE LOS MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN

 

Me gustaría dejar constancia en estos momentos de rendición moral del Estado de Derecho ante el chantaje terrorista, de la actitud del Carlismo valenciano unido al del resto de las Españas, bajo la disciplina de nuestra Junta de Gobierno.

 

Desde el principal partido de la oposición se ha acusado al Gobierno y al conglomerado de fuerzas que lo sustenta en el Parlamento de quebrar el espíritu de consenso de la llamada Transición  No somos nosotros precisamente los llamados a defender al PSOE  y a sus socios izquierdistas y nacionalistas. Tan sólo recordaremos que el texto objetivo del encuentro ideológico y táctico entre los ex-franquistas conversos a la democracia y sus antagonistas liberales, rojos de todos los matices y separatistas es la famosa Constitución de 1978 que concita tantas loas de todos los sectores, incluida la  parte mayoritaria del alto clero católico.

 

Y la intocable Carta Magna resume en su articulado potencialmente la carga explosiva de la voladura de la unidad de España que en estos tiempos están detonando por fases desde el poder y desde el terror de consuno.

 

Negando la relevancia de Dios en las leyes y arrinconándole en la esfera de lo estrictamente privado.

Dejando así a los pueblos de España sin vínculo espiritual común.

Rompiendo  la solidaridad transgeneracional  con la identidad histórica que nos une.

Introduciendo el concepto de nacionalidades como concepto geográfico diferente e inferior al de la única nación española.

Prohibiendo la federación entre regiones, pero anunciando la posibilidad de la incorporación de Navarra al País Vasco.

 

Ahora las reformas estatutarias osan reformar de hecho el texto constitucional elevando al rango de nación territorios que son parte irrenunciable de España y que no tienen precedente de vida política independiente antes de lograda la irreversible unidad histórica.

 

Algunos de los llamados gobiernos autónomos, enfrentados entre si y en tensión con el poder del Estado, violan sistemáticamente la misma Constitución que los inventa.

 

Y lo que es peor, hasta el partido que hace del antiterrorismo su bandera electoralista y pretende conseguir en manifestaciones lo que no alcanza en las urnas, no se atreve a ser congruente y denunciar al menos los aspectos de la Ley de Leyes y de los estatutos de autonomía que están sirviendo para romper a España.

 

Los políticos del poder y de la oposición  mienten. Y lo hacen hasta en fingir su antagonismo. Pero de sus mentiras puede derivarse el final histórico de España como nación. Dios no lo permita, aunque prescindan de Él.

 

El Carlismo denostado, pasado de moda, humilde, en brasas bajo las cenizas, sin rey, sin dinero, dividido aún en capillas estériles, luchará con los medios a su alcance para impedir esa muerte. Aunque nos cueste la nuestra.

 

La sangre de nuestros Mártires, clama fundida con la de las Víctimas del Terrorismo,  ante Dios y ante nuestras conciencias. Seamos fieles a su mensaje que no es otro que

 

¡Viva Cristo Rey!

¡Viva España!

 

José Miguel Orts

 

 

JORNADA DE CONFRATERNIZACIÓN, MEMORIA Y ACCIÓN DE LOS JÓVENES CARLISTAS

 

Un grupo de jóvenes carlistas de diversas localidades de Castellón y Valencia han vivido una jornada de confraternización que ha servido para rendir un homenaje emotivo a los carlistas de Albocácer asesinados bajo el terror de las milicias rojas durante el verano de 1936.

 

La comitiva se ha reunido inicialmente en la Vall D´Alba, donde se ha repartido propaganda, y se ha dirigido posteriormente a la primera de las cruces, situada en un punto kilométrico de la carretera CV-162, entre Vall D´Alba y La Barona. La cruz, de vieja piedra enmohecida por el tiempo, se alza bajo unos olivos, a la vera del camino, en el punto donde fueron asesinados los mártires. Su inscripción reza así: Vicente Miralles Soler, Antonio Selma Mercedes, Felicidad Mercedes Expósito, Enrique Montañés Escrig. Muertos por Dios y por España el 14 de septiembre de 1936. EPD. Mártires de Albocácer.

 

Ese día fueron allí asesinados por las milicias republicanas locales Vicente Miralles Soler, labrador, militante carlista, de 54 años; Antonio Selma Mercedes, jornalero, de 27 años; Felicidad Mercedes Expósito, ama de casa de conocidas simpatías carlistas, de 43 años, y Enrique Montañés Escrig, natural de Vall d´Alba, labrador de 41 años. Los presentes han rezado una oración por el eterno descanso de sus almas.

 

Posteriormente nos hemos dirigido unos kilómetros más adelante, en la misma carretera, ya cerca de Vilafamés. Allí dos cruces gemelas recuerdan a otros caídos en la misma fecha. En una de ellas figuran los carlistas Vicente Sales García, labrador de 51 años; Francisco Sales Sales, labrador de 51 años y Luis Adell Boix, labrador de 29 años.

Fueron asesinados el 14 de septiembre de 1936 junto a Lorenzo García Chiva, Ismael Ripollés Bellmunt, Tomás García Fabregat, José Sales Segarra y Francisco Melià Montaner, cuyos nombres figuran en la cruz similar del otro lado de la calzada. La comitiva ha rezado un responso por todos los allí homenajeados, carlistas y no carlistas.

 

La jornada ha concluido con una comida de hermandad en un restaurante de la pedanía de Montalba, donde los jóvenes carlistas del Reino presentes hemos intercambiado nuestros puntos de vista sobre la situación actual de nuestra sociedad y aportando ideas y proyectos sobre la necesaria promoción del carlismo para la recuperación de nuestra Patria desde la Ley de Dios y los usos y costumbres tradicionales de nuestro pueblo.

 

En esta época de falsa recuperación de la memoria histórica, que sólo trata de resucitar el odio que destruyó a nuestra España, los jóvenes carlistas queremos rendir un homenaje despojado de revancha a nuestros correligionarios y otros simpatizantes de Albocácer que cayeron como verdaderos mártires de la Causa, por Dios y por España, víctimas del odio en aquel septiembre de 1936.

 

Descansen en paz.

 

 

 

LA MODERNA HEREJÍA

 

En el deambular histórico de la Iglesia, se han prodigado todo tipo de herejías, con el resultado de diversas comunidades eclesiales o sectas desgajadas del tronco de la verdadera Iglesia que fundó Jesucristo. Pero en
tiempos más modernos, por los siglos XIX y XX, se inició un nuevo tipo de "herejía", promovida por los líderes occidentales, cuando renegando del único y verdadero Dios, pasaron a idolatrar fanáticamente a su nuevo dios: la "democracia liberal", moralmente nefasta y destructora de todo principio de religiosidad. Bajo ese dios democracia- irracional y perverso- millones de niños son asesinados en clínicas abortivas, y en laboratorios "científicos" se experimenta con embriones, produciendo su muerte. Amparados por ese dios, los ideólogos democráticos actuales tienen también la intención de establecer la eutanasia en sus leyes. No podemos olvidar que ese dios democracia, ofrece en la actualidad a sus fieles fanáticos, espectáculos sacrílegos y blasfemos contra Jesucristo y la Virgen, en TV, películas y obras literarias; ese dios democracia les concede también satisfacer sus instintos sexuales con el adulterio, las parejas de hecho, las uniones "matrimoniales" del mismo sexo, la bestialidad y la sodomía, porque es un dios más democrático y tolerante.

 

Ese dios democracia, es también generoso y afable con sus secuaces admiradores- gobiernos, políticos y legisladores- con sueldos multimillonarios y pensiones de oro para toda la vida; también a sus aduladores y exaltadores- filósofos, escritores, periodistas, actores, etc- les procura pingües beneficios. Y finalmente, dentro del actual sistema democrático, se están dando las mayores injusticias, latrocinios, corrupciones, mentiras y traiciones que el pueblo español tiene que soportar con resignación, por eso, ya en el pasado siglo, el gran intelectual carlista y escritor valenciano Aparisi y Guijarro, en una gran visión de futuro dejó escrito: "el liberalismo es la gran herejía de los tiempos modernos; se dilata mintiendo y reina corrompiendo. El liberalismo es principalmente el desprecio de Dios". Y en eso estamos.

Vicente Febrer Forés

 

 

 

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