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BOLETÍN
REINO DE VALENCIA. número 50. Mayo-junio de
2007 |
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Misa en memoria del alma de S.M.C D. Javier de
Borbón Parma
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Quo Vadis, ZP? por Luis Javier Pérez Langa
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¿Fin del "alto el fuego"? por José Miguel Orts
Timoner
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Fueros matrimoniales. por Benjamí Mulet
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Luis Pérez Domingo y Vicente R Porcar Bigorra,
nuevos consejeros nacionales de la Comunión
Tradicionalista Carlista
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El mito de la proclamación pacífica de la segunda
república. por Rubén de Cardeñosa Serrano
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Después de votar. por Hilario Salom
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Nota de la Redacción: nueva dirección del Círculo
cultural Aparisi y Guijarro |
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Ya han pasado 30 años desde que nuestro “viejo Rey”
nos dejó para marchar a la Casa del Padre. El 9 de
mayo de 1977 fallecía en el exilio, en Chur (Suiza)
SMC D. Francisco Javier de Borbón Parma y Braganza.
Al cumplirse este destacado aniversario, los
carlistas valencianos queremos tributarle desde
estas humildes y modestas líneas nuestro más sentido
homenaje y recuerdo. Pedimos oraciones por su eterno
descanso, pero también su intercesión en estos
momentos difíciles y confusos para nuestras Españas.
Que su ejemplo nos guíe e ilumine para trabajar cada
día más por esta Causa a la que tanto amó y sirvió.
Asimismo invitamos a todos nuestros amigos y
lectores a la Santa Misa que, en sufragio por su
alma, se celebrará el
domingo
24
de junio, a las 11'00 horas
en la
parroquia de santo Tomás Apóstol y san Felipe Neri
de Valencia, plaza de San Vicente Ferrer.
A las 14:00 h nos reuniremos en una comida de
hermandad en memoria del Viejo Rey. Reserven
cubiertos en los teléfonos 657324092 (Sr. Monzonís)
y
619954794 (d. Víctor Puigdengolas)

30º ANIVERSARIO DE SU MUERTE
IN
MEMORIAM
”Y
resucitaremos un día de entre los muertos, del mismo
modo que Cristo ha resucitado. La fe en la
resurrección descansa en la fe en Dios que "no es un
Dios de muertos sino de vivos" (Mc 12,27).
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QUO VADIS, ZP?
¿Tenemos los políticos que nos merecemos? Los
defensores acérrimos de la democracia de partidos
políticos, se aferrarán a la idea de que el gobierno
emana del pueblo. Su cómoda ingenuidad es el
alimento que va cebando a la partitocracia hasta
convertirla en una realidad objetiva que se diría se
basta a sí misma y existe por sí misma, al margen de
los votantes, de quienes, sin embargo, depende,
aunque sea una vez cada cuatro años. Es el precio
que pagan quienes han hecho de la política una
profesión. Los partidos, siempre tan próximos, ni
siquiera nos conceden la posibilidad de votar listas
abiertas, —eterna promesa incumplida—. Y la
partitocracia continúa engordando. Los principales
partidos, los mayoritarios, se turnan para
gobernarnos, es la alternancia. (Mejor no extenderse
ahora a comentar la absurda Ley Electoral, que
beneficia a partidos minoritarios y localistas, en
perjuicio de otros de ámbito nacional.) Cualquiera
en su sano juicio sabe que si un partido alcanza el
poder, aunque sea de rebote, tiene de inmediato un
objetivo a conseguir: mantenerlo. Esas son las
reglas del juego. Y, ¿cuál es la mejor manera de
conservar el poder y repetir, legislatura tras
legislatura? Muy sencillo. Gobernar para el pueblo,
pretender su bienestar, su seguridad; en definitiva,
procurar el bien común. Todo esto es materia
entendida. Pero todo esto nunca ha sido suficiente
para la izquierda. La izquierda siempre ha tenido,
tiene y, a buen seguro, seguirá teniendo un bajo
concepto del pueblo, de la gente, de las personas,
del género humano, en general. Para la izquierda el
pueblo es un ser desvalido, menesteroso,
potencialmente proclive a pensar por sí mismo, y
capaz, incluso, de creer en Dios. De ahí que, para
la izquierda, el hombre sea un peligro del que es
preciso cuidarse, instruyéndolo y adoctrinándolo
para que no se equivoque; hay que controlarlo por su
propio bien. Este perfil encaja en la política de ZP,
pero, al mismo tiempo, él lo rebasa. Dicho de otro
modo, su estupidez no tiene límites. ZP se siente un
escogido, un predestinado, un iluminado, un enviado.
Él y sólo él puede solucionar nuestros problemas y
llevarnos por el camino correcto, y eso le da
derecho —cree él— a gobernar de espaldas a quienes
le votaron y por supuesto de espaldas a su
pueblo. Para él debemos de ser unos desagradecidos.
Su frase de cabecera podría ser esta: «Si elegimos a
los políticos es para no tener que pensar nosotros
todo el tiempo», de Homer Simpson, trasunto de la
imagen que ZP tiene de su pueblo.
Tuve la oportunidad de ver el otro día los
documentales que, como material extra, se añaden en
el DVD de la película Dos hombres y un destino.
No, no se trata de ZP y Otegui; aunque, bien mirado…
Me llamó la atención el comentario que su oscarizado
guionista hacía del comportamiento de Butch Cassidy
y The Sundance Kid. Puesto que la película trata de
reflejar los hechos tal y como ocurrieron en
realidad, William Goldman temía que los espectadores
pudieran sorprenderse de que estos dos forajidos,
lejos de enfrentarse a sus perseguidores, huyeran de
ellos. «John Wayne no huía», dirían; «Gary Cooper no
huía», se quejarían. Este equívoco podría resolverse
con facilidad si el público distinguiese entre héroe
(varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes,
nos dice la RAE) y protagonista (que la RAE define
como personaje principal de la acción en una obra
literaria o cinematográfica), pues por muy
simpáticos que fuesen —y, al parecer, lo eran— los
dos fuera de la ley, nunca fueron héroes.
En
este convulso momento político que nos ha tocado
vivir asocié la «rareza» de este western, que
consiste en que sus protagonistas huyan para no
luchar, con el comportamiento del actual inquilino
—que dicen los cursis— de La Moncloa. Ninguno de los
presidentes anteriores ha tratado de eludir su
responsabilidad para derrotar al terrorismo.
Hicieron lo que se esperaba de ellos. Alguno, más.
Todos han luchado para vencerlo. Alguno, incluso al
margen de la ley. El presidente ZP, que según tengo
entendido hasta sus correligionarios llaman ya «el
illuminati», ha optado decididamente por pasar a la
historia como el hombre —así, en singular— que acabó
con la ETA. Si se tratara de un hombre inteligente y
valeroso, diríamos que su política además de ser
fiel reflejo de su inteligencia es arriesgada y
valiente, como su propia personalidad. Pero su
política, que, efectivamente, es fiel reflejo de su
inteligencia, nos lo presenta no como un hombre
incomprendido lleno de buenas intenciones, sino como
un mentecato con ganas de agradar, un osado
insensato de escaso entendimiento y amplia cortedad
de miras, encastillado en su alto concepto de sí
mismo. Lo que se dice un incapaz. Si no fuera por
ese evidente delirio mesiánico, que adorna cada uno
de sus actos en materia política, pasaría por ser un
hombre normal. Pero su falta de lucidez, su
servilismo nauseabundo, retorcido hasta la
injusticia —aun con apariencia legal—, y vacío hasta
la nada, nos permiten descubrir lo que Chesterton
llamaría «un hombre sin base, alguien que desconfía
del ser humano mucho más que de Dios, y que
desprecia aún más la democracia que la devoción». Lo
que se dice un peligro.
Hasta el socialista más zoquete sabe —lo saben muy
bien—, que cuando en una negociación se cede en todo
con tal de acabar con un problema no hay de qué
presumir, y sí mucho de lo que avergonzarse. No se
es generoso, sino bobo. Pero, tal vez, y, sólo tal
vez, esta sea una lectura precipitada de los hechos,
algo así como aceptar que ZP, con tal de «apuntarse
un tanto», según su particular idiosincrasia,
prefiere vivir de rodillas a morir de pie. Hagamos
otra lectura más reposada. Del mismo modo, si un
presidente no puede arrogarse el derecho a gobernar
torcido porque sencillamente, y a Dios gracias, hay
cosas que exceden a su dominio, que no a su
voluntad, hace falta ser un perfecto ingénuo para
marear a un país entero con tantas necias patrañas.
Sólo un incauto con delirios de grandeza es capaz de
creer que él y sólo él será lo suficientemente
persuasivo para convencer a ETA de que se olviden de
Navarra, de que renuncien a la autodeterminación
para las Vascongadas y, ya de paso, de que es el Sol
el que gira alrededor de la Tierra. Sólo un
imprudente, instalado en el autoengaño, puede
convencerse de que con gestos como el de la
excarcelación de un terrorista en huelga de hambre,
o con un trato de privilegio para Otegui va a
conseguir ablandar en sus pretensiones a la
izquierda abertzale, que diría el juez
Garzón. «Nosotros creemos en el valor supremo de la
vida», ha llegado a decir ZP. Guardaríamos estas
declaraciones para echárselas a la cara,
recordándole el drama del aborto que ya conocemos y
el de la eutanasia que, si las urnas no lo remedian,
conoceremos pronto; pero sabemos que quien carece de
moral vive en política haciendo tabula rasa
cada nuevo día, sin coherencia, sin principios, sin
dignidad. Si la política española sonroja con un
presidente que gobierna de espaldas al pueblo, cuyo
talante no le permite hablar con quien opina de
forma distinta a él, ya sea una Asociación de Padres
de Alumnos, o Miguel Sanz, presidente de la
Comunidad Foral de Navarra, por citar dos ejemplos,
un presidente que, además, elude hacer
declaraciones, agazapado una y otra vez en sus
serviles ministros, abochorna a la más sencilla de
las almas, ¿qué decir de los socialistas?
¿Es el PSOE un partido secuestrado por su secretario
general? ¿Se puede opinar libremente en el seno del
PSOE? Que se lo pregunten a Gotzone Mora o a Rosa
Díez o a Maite Pagazaurtundúa. Ahora sí que le he
dado motivos a ZP para molestarse, no he respetado
la paridad. Resulta que los barones del PSOE,
—escríbase siempre con b, jamás con v—, la
aristocracia obrera, digo, son esos que, temerarios
ellos, allá por Extremadura o por Castilla-La
Mancha, hacen oír su voz para decir lo que piensan
hasta que, llamados al orden por Ferraz, y, tras el
oportuno tirón de orejas y una severa reprimenda,
dicen entonces lo que les han dicho que digan con
tal de seguir vivos, si es que eso es vivir.
Confieso que con cada nueva marcha atrás de estos
barones, que se deben antes al partido que a su
conciencia, pierde uno la fe en encontrar a un
Fletcher Christian en el PSOE. ¡Con la falta que le
hace!
¡Qué curiosa la democracia de partidos políticos!
Votar es firmar un cheque en blanco. Es lo mismo que
decir, «Anda, toma, haz con mi voto lo que te venga
en gana, yo ya he cumplido. Hasta dentro de cuatro
años». Me cuesta creer que los votantes del PSOE,
quiero decir los de siempre, no los que se dejaron
manipular por las caceroladas en las sedes del PP en
la jornada de reflexión de las últimas elecciones
generales, lo votaran para verlo hacer el ridículo,
desarrollando una política, en general, y
antiterrorista, en particular, que ni siquiera
figuraba en su programa electoral. La X de los GAL
se revolverá en su retiro, sin permitir que su alto
sentido de estado le deje abrir la boca. El mismo
Alfonso Guerra amaga pero no pega, desde esa revista
suya. Lo primero es el partido. A España que le den…
Nunca podré entender esa especie de síndrome de
Estocolmo que ha contagiado a tantos altos, medios y
bajos cargos socialistas para defender con
vehemencia lo que toca defender hoy. La misma
vehemencia y el mismo convencimiento serían capaces
de exhibir mañana, sin asomo de rubor, para defender
exactamente lo opuesto que defienden hoy, si el que
esgrimiese lo que ellos sostienen ahora fuera su
principal adversario político. Más aún, si, obligado
por las circunstancias, el Gobierno tuviera que
optar por una política que se situara en lo opuesto
que ha venido defendiendo hasta ahora, aunque sólo
fuera para intentar ganar las próximas generales,
podríamos escuchar al Gobierno que no se equivoca
—recordemos que sólo han reconocido un error en toda
su legislatura, a saber, la oposición del PP—
manteniendo, con idéntico apasionamiento, lo
contrario de lo que han estado intentando
convencernos desde que comenzaron a tocar poder, eso
de que «Otegui es un hombre de paz» y blablabá. De
fieles lacayos no podrá quejarse este presidente
impresentable. Qué lejos todos de las palabras con
las que Benedicto XVI ha resumido el pensamiento
cardinal de su antecesor, Juan Pablo II, «Si el
hombre no es capaz de verdad, entonces todo aquello
que hace y piensa es puro convencionalismo».
Luis Javier Pérez Langa

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¿FIN DEL “ALTO EL FUEGO”?
Ahora lo políticamente correcto es lamentar que la banda
terrorista ETA haya decretado unilateralmente el fin
de su unilateral “alto el fuego”. Tan unilateral
como su ruptura de hecho por el atentado de la
terminal de Barajas, que se cobró dos vidas humanas.
Tan unilateral como la fecha elegida, una vez
realizadas las elecciones municipales (en toda
España) y regionales (menos en las autonomías de
“primera”). No fuera cosa que esta decisión hubiese
influido en los votantes.
Unos días antes de entrar en prensa REINO DE VALENCIA, un
capitoste del PNV (ya se sabe: los nacionalistas
“demócratas” y hasta “cristianos”, los separatistas
de buena familia, vaya) hacía ese lamento obligado y
explicaba algo así como que “el mismo derecho que el
Sr De Juana tiene de estar en su casa una vez dado
de alta por los médicos, lo tiene la sociedad vasca
de poder vivir en paz sin que nadie mate a nadie”.
El “mismo derecho”. ¡Pues si que le da pocos
derechos a los pobres vascos! ¿El derecho del Sr.
De Juana Chaos a regresar a su casa? Eso, en el
mejor de los casos, será cuando acabe de cumplir su
condena. ¡y qué baratos les resultan los muertos!
Mientras tanto el Gobierno vasco hace públicos los
resultados de una encuesta pagada por él, según los
cuales las dos terceras partes de los interrogados
se declaran partidarios de que se reemprendan los
contactos políticos entre ETA y el gobierno a pesar
del famoso comunicado de la organización terrorista.
Y el Secretario General de la ONU, de visita
“casual” en España, hace un llamamiento a “las
partes en conflicto” para que la “tregua” subsista.
Poco tiempo atrás la “salida política dialogada” de la
crisis de Irlanda del Norte encandilaba a la
progresía, que resaltaba las pretendidas similitudes
con el caso vasco. El jefe de filas del brazo
político del IRA invitaba España y Euskadi a
resolver sus diferencias por caminos semejantes.
Hasta el titular de la Corona terciaba en las
opiniones augurando que estos métodos salen bien
unas veces y otras mal.
Ahora hemos visto serio y solemne al Sr. Rodríguez Zapatero,
reclamando unidad de los demócratas en torno al
gobierno de España (que vuelve a ser “la nación” en
momentos de crisis). Y nos decía el Presidente que
“ETA se equivoca de nuevo”(lo que implica que hasta
ahora acertaba). Añadía que su gobierno ha hecho
“todo lo posible” para que “el proceso de paz
perdurara”. Aunque otro responsable gubernativo
aclarase después que las cesiones en tal sentido del
Gobierno son “reversibles”. De momento está en la
cárcel de nuevo De Juana y condenado a ingresar en
ella Otegui. Pero seguimos sin saber en qué han
consistido los “esfuerzos” del gobierno y las
contraprestaciones de ETA, aparte de rearmarse
durante la “tregua”, volver a la violencia
callejera, continuar con la extorsión y sembrar de
miedo el clima electoral y tomar el pelo al Estado
con sus camuflajes electorales.
Los acontecimientos de Navarra marcarán el nivel de
confianza que, a pesar de los pesares, merecen el
PSOE y sus acólitos. Pero nos tememos que los pasos
en plan entreguista que se den no sean
“reversibles”. Al menos sin conflicto civil abierto.
José Miguel Orts
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FUEROS MATRIMONIALES
Celebramos este año el tercer centenario de la
batalla de Almansa, la de la pérdida de los fueros
valencianos. No estoy yo muy seguro de que la gente
esté especialmente sensibilizada con el asunto,
pero, en todo caso, hay alguien que no ha querido
dejar de celebrarlo. Y, así, el legislador
valenciano ha decidido en las últimas fechas poner
su granito de arena en los fastos, y lo ha hecho
como sólo él sabe, promulgando una de esas normas
que habría que pensarse varias veces las
consecuencias que va a tener.
La
norma en cuestión es la Ley de Régimen Económico
Matrimonial Valenciano, fue publicada en el DOGV de
22 de marzo de este año y, como en un guiño a la
celebración, la disposición final cuarta de la ley
prevé que entrará en vigor el 25 de abril de 2008.
De principio al fin, desde la exposición de motivos
hasta el último precepto, a la ley se le llena la
boca con que su intención es la recuperación del
Derecho foral valenciano, y hasta se diría que
presume tanto de foral, que casi se le puede decir
que es precisamente de foral de lo que carece.
Porque, en realidad, la ley se limita a incorporar
algún aspecto del régimen foral, básicamente el
régimen económico matrimonial supletorio de
separación de bienes, pero sacado de contexto e
implantado con calzador en una realidad tan distinta
a la que existía en la época foral que más que una
norma parece un meteorito procedente de otra
galaxia. Es algo así como si resucitara Jaime I y lo
pusiéramos a gobernar inmediatamente. De hecho, la
ley más parece un ejemplo de cómo no se deben
recuperar los fueros. Estos chicos que nos gobiernan
y, lo que es peor, nos legislan, han arrancado de
cuajo una norma que estuvo vigente hasta 1707 y,
pataplán, cual pedrada foral, la han arrojado contra
un papelajo oficial acompañada de normas a las que
no conoce de nada.
Y
ahora tenemos al régimen de separación de bienes de
1707 apretujado tres siglos después entre lindezas
tales como igualdad de los cónyuges, valores
constitucionales y todas esas cosas que, en los
tiempos en que en Valencia la separación de bienes
fue el régimen económico matrimonial supletorio, no
se conocían ni remotamente. La exposición de motivos
le dice insistentemente a la separación de bienes
que es foral, y que no se preocupe por la ausencia
del régimen dotal y por la presencia de esas normas
que no conoce, que al final acabarán integrándose.
En
realidad, a los padres de la patria valenciana les
ha quedado una ley impostora. Por mucho que proteste
de foralidad, esto no tiene nada de foral. Tras tres
siglos de régimen supletorio de gananciales, éste ya
forma parte de la costumbre, a pesar de su origen no
foral, y es precisamente la costumbre, que emana del
pueblo, lo que forma la base del fuero. No es una
cuestión de contenido, de primar a una norma sobre
otra, sino de estilo. Por sí, la separación de
bienes no es más o menos foral que el régimen de
gananciales; lo será por su origen y por su forma de
adopción, como sistemas salidos del pueblo y de sus
costumbres. Y, a estas alturas, nadie podrá decir
que la actual costumbre valenciana es la separación
de bienes, porque, sencillamente, no lo es. Sí lo
era en el siglo XIII, y fue así como se incorporó a
la legislación foral de entonces, una legislación,
como proveniente de la costumbre, que no es un
pedrusco inmóvil, sino unas normas en evolución
natural. Si hubiera que compilar hoy las costumbres
valencianas, a nadie se le ocurriría meter en el
saco al régimen de separación; bueno, a nadie...
excepto a nuestros legisladores, que nos demuestran
que su concepto de foralidad equivale al mío de
destarifo.
Todavía más dudas suscita, ya desde un punto de
vista material, la oportunidad de la reforma.
Mientras, por una parte, la ley dice afirmar la
igualdad de los cónyuges, ha venido a establecer
como régimen económico supletorio precisamente el
régimen que viene, no a paliarla, como el ganancial,
sino a perpetuarla y a incrementarla. Y, como su
prioridad era meter el pedrusco paraforal de la
separación de bienes en la ley y poder gritar más
alto que nadie lo mucho que defiende los fueros
nuestro legislador actual, ha tenido que rodear la
separación de bienes de distintos mecanismos que
garanticen al cónyuge menos pudiente que no se va a
quedar mendigando en la calle. Y son mecanismos que,
desde luego, no tienen nada de foral, se mire como
se mire. Muy al contrario, en algún momento, tal y
como está formulada la ley, habrá algún matrimonio
que va a tener que contratar un contable para que
les acompañe a la compra.
Además, a partir de la entrada en vigor de la ley,
la legislación valenciana en esta materia va a
separarse del régimen común, por cierto que sin
ninguna necesidad. Los matrimonios mixtos entre
valenciano y no valenciano, los celebrados fuera de
Valencia, los celebrados en Valencia entre no
valencianos... vamos a tener una panoplia de
situaciones que eran simples y que, desde que entre
en vigor el engendro de nuestro legislador, van a
ser un laberinto que quizá sean la delicia de los
abogados matrimonialistas, pero desde luego no la de
los cónyuges. Y todo por el caprichito pseudoforal
de nuestros padres de la patria.
En
fin, el que se quiera casar, no sería mala idea que
lo hiciera antes de abril del año que viene.
Después, vaya usted a saber cómo se van a llevar
entre sí las partes del monstruo jurídico que han
ensamblado les Corts.
Benjamí Mulet

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LUÍS PÉREZ DOMINGO Y VICENTE R. PORCAR BIGORRA,
NUEVOS CONSEJEROS DE LA CTC
En el X Congreso de la Comunión Tradicionalista Carlista,
celebrado en Getafe el 21 y 22 de abril, se
ratificaron en sus cargos los consejeros nacionales
elegidos en el congreso anterior y fueron nombrados
nuevos consejeros nuestros paisanos, consocios y
correligionarios don Luís Pérez Domingo,
expresidente del Círculo Aparisi y Guijarro y don
Vicente Ramón Porcar Bigorra, miembro de la
Permanente de la Junta de Gobierno saliente y
delegado del Círculo Aparisi y Guijarro en la
provincia de Castellón.
Estos nombramientos vienen a reconocer dilatados
historiales de servicios a la Causa de Dios, la
Patria, las Libertades y la Legitimidad. REINO DE
VALENCIA se complace en felicitar a sus
colaboradores y a desearles éxito en esta prueba de
confianza del pueblo carlista.
Estos dos nuevos consejeros se unen a los ratificados don
José Monzonís Pons y don José Miguel Orts Timoner.
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EL
MITO DE LA PROCLAMACIÓN PACIFICA DE LA II REPÚBLICA
En
el aeródromo de Cuatro Vientos se aborta la
intentona golpista que pretendía bombardear el
Palacio Real, siendo detenidos los aviadores Ramón
Franco e Hidalgo de Cisneros este último militante
comunista.
Aunque desde la propaganda izquierdista se nos
quiera presentar la proclamación de la II República
como un hecho pacífico e incluso democrático, la
realidad es que la misma se realizó de forma ilegal,
por la vía de hecho y con el concurso de la
violencia.
Previamente al 14 de abril de 1931, los republicanos
habían intentado un golpe de estado el 15 de
diciembre de 1930, que unido al que protagoniza el
PSOE en octubre de 1934, priva a la izquierda de
cualquier legitimidad para condenar el alzamiento
del 18 de julio de 1936. El Comité Revolucionario de
la Conjunción Republicana, formado por Azaña,
Prieto, Fernando De los Rios, Largo Caballero y
Albornoz entre otros, preparan un movimiento
insurreccional para derribar por la fuerza a la
monarquía. Los planes del Comité preveían un “push”
que encabezaría el General Queipo de Llano, que a la
sazón dirigía el Comité Militar Republicano , el
pronunciamiento militar sería apoyado por una huelga
general convocada por el PSOE, a la que la CNT se
sumaría según las previsiones de los conspiradores.
El Comité se convertiría en el gobierno provisional
de la República. Pero tres días antes de la fecha
señalada en Jaca, el capitán Fermín Galán y el
capitán García Hernández se adelantan alzándose en
armas, intentando tomar Huesca con una columna de
300 hombres, su intentona fracasa y con ella todo el
complot republicano-socialista. En Madrid, puestas
en alerta las autoridades, se desmantela el Comité
republicano, siendo detenidos casi todos sus
miembros. En el aeródromo de Cuatro Vientos se
aborta la intentona golpista que pretendía
bombardear el Palacio Real, siendo detenidos los
aviadores Ramón Franco e Hidalgo de Cisneros este
último militante comunista.
En
las elecciones municipales del 12 de abril de 1931,
pese a que las candidaturas republicanas son
derrotadas en las pequeñas capitales de provincia y
en el abundante medio rural, su triunfo en las
ciudades con mayor población de España, precipita la
proclamación de la II República por la vía de hecho,
sin revoluciones ni golpes organizados y ante la
incredulidad y pasividad de la mayoría de la
población. Pero es completamente falso que la
transición entre los dos regimenes se realizase de
forma pacífica e incruenta.
Se
suceden manifestaciones, la más grave a la una de la
madrugada del 14 de abril en Madrid, procedente de
la calle Alcalá avanza por Recoletos para llegar al
edificio de la Presidencia del Gobierno, chocan con
la guardia civil, hay una veintena de heridos y dos
muertos. Se asaltó la sede del Centro Nacionalista
del doctor Albiñana, se derribó la estatua de Felipe
III en la Plaza Mayor, la de Isabel II y de paso las
estatuas de los reyes godos de la Plaza de Oriente
también fueron derribadas. En Tetuán las oficinas
del Alto Comisariado fueron asaltadas, causándose 5
muertos y una veintena de heridos.
A
partir de ahí los sectarismos irían incrementando la
violencia política de una II República caracterizada
por encima de cualquier otro rasgo por la
intolerancia de la izquierda, hasta desembocar en la
guerra civil.
*Hasta aquí lo publicado no hace muchos días-en los
primeros del mes de Abril- en un determinado diario
digital. Y es bueno leer lo que nos dicen los demás
por si alguien piensa que el pueblo Carlista –el
carlista auténtico, no Els Carlins de Hugo de
Borbón-exagera cuando habla de los orígenes de esa
República de Zapatero, y de que muchos de los que
después se alzaron contra “la segunda república
española” lo hicieron contra “un régimen legalmente
establecido.
Pues además de lo relatado anteriormente, en el que
se cita, entre otros a Ramón Franco (hermano de
.Francisco) y al General Queipo de Llano, como
Director del Comité Militar Republicano- ahí es
nada- confabulados, entre otros, para derrocar a la
Monarquía., y después, durante el alzamiento, uno de
los más destacados, y muy conocido por sus charlas a
través de Radio Sevilla en las que ahora se comía
enteros a los republicanos; pues ahora nosotros
añadimos algo más sobre lo que fue ocurriendo
aquellos días, para dar una idea de lo que fue la
campaña de las izquierdas:
El
día 22 de enero, Largo Caballero en un discurso
señala: <<Si algún día varían las cosas, que las
derechas no pidan benevolencia a los trabajadores.
No volveremos a guardar las vidas de nuestros
enemigos, como se hizo el 14 de abril... Si aquéllas
no se dejan vencer en las urnas, tendremos que
vencerlas por otros medios hasta conseguir que la
roja bandera del socialismo ondee en el edificio que
vosotros queráis>>.
El
26 de enero, el Lenín Español (Largo Caballero)
pronuncia un discurso en Alicante, destacándose de
sus palabras lo siguiente: <<Las elecciones no son
más que una etapa en la conquista, y su resultado se
acepta a beneficio de inventario. Si triunfan las
izquierdas, con nuestros aliados podemos laborar
dentro de la legalidad, pero si ganan las derechas
tendremos que ir a la guerra civil declarada.
Yo deseo una República sin lucha de clases; más para
eso es necesario que desaparezca una de ellas. Y
esto no es una amenaza, es una advertencia; y que no
se diga que nosotros decimos las cosas por decirlas:
nosotros las realizamos.>>
El
2 de febrero, en nuestra Valencia, en otro discurso
señala: <<La clase trabajadora tiene que hacer
la revolución... Si no nos dejan, iremos a la guerra
civil. Cuando nos lancemos por segunda vez a la
calle, que no nos hablen de generosidad y que no nos
culpen si los excesos de la revolución se extreman
hasta el punto de no respetar cosas ni personas.>>
En
un mitin del P.O.U.M. celebrado en el Price, Andrés
Nin, decía a sus seguidores: <<..La Iglesia
será destruida. Se dará la tierra a los campesinos y
la libertad a las nacionalidades. Las revoluciones
burguesas dejan intacto el aparato del Estado. El
proletario destruirá este aparato...>>
En
"Mundo Obrero" del 23 de enero de 1936 se puede leer
la siguiente frase: <<Siempre hemos intentado formar
un partido unido que no tuviera nada que ver,
directa o indirectamente con la burguesía: un
partido que adoptara como norma la insurrección
armada para la conquista del poder y el
establecimiento de la dictadura del proletario...>>.
En
sucesivos boletines continuáremos describiendo los
sucesos acaecidos -y vividos por el que estos
renglones con tanto gusto escribe- para que sus
amigos y socios de nuestro Círculo Cultural “Aparisi
y Guijarro” conozcan la autentica “memoria
histórica” que tan solicito nos quiere explicar el
descubridor den “los mejores tiempos de España con
la II República”: El tal ZP.
Rubén de Cardeñosa Serrano
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DESPUÉS DE VOTAR
Estas elecciones últimas han representado sobre todo una
valoración compensada de las razones del corazón y
las de la cabeza. Ninguna de las opciones que, al
menos en Valencia, se nos ofrecían, se libraba del
sambenito de “mal menor” o de la
insuficiencia programática, salvando la buena
voluntad de candidatos y dirigentes. No nos hemos
librado de la inercia del maniqueísmo bipartidista y
de la primacía de las afinidades y simpatías
ideológicas sobre la evaluación del trabajo
realizado y la confianza de los equipos humanos y el
discernimiento de los valores defendidos.
Los discursos de los políticos que se han beneficiado de las
ventajas de la legislación electoral de talante
egoístamente conservadora del poder, repetían
tópicos de política general que apenas tenían nada
que ver con los problemas regionales y locales para
los que oficialmente se movilizaba a los votantes.
Hemos oído descalificaciones personales y críticas
globales, gratas al público mitinero, pero que no
resisten un elemental análisis de contenidos
objetivo. En lugar de propuestas sensatas y
factibles hemos escuchado un rifirrafe de conceptos
que se escapaban del ámbito territorial de las
candidaturas.
Aún así el índice de participación electoral no deja de ser
inferior a otros comicios y la llamada “soberanía
nacional” no parece tomarse demasiado en serio
su papel, a la vista de la abstención registrada,
cuya interpretación nos llevaría a desvaríos
anarquizantes.
Lo divertido es que una vez escuchado el pronunciamiento de
las urnas todos dicen estar contentos con los
resultados y hemos oído verdaderas florituras
dialécticas para justificar esas alegrías. No
añadiremos nosotros más retórica a un juego que,
dadas nuestras premisas y circunstancias, nos
resulta lejano y ajeno. Felicitaremos a quienes han
revalidado su mandato en nuestra región y en otras y
les haremos un llamamiento a la generosidad y al
servicio de todos
Pero dejaremos constancia de nuestra preocupación por la
doble faz de los que buscan los votos sin dejar las
armas y por los que la consienten y propician desde
el poder. Nos entristece comprobar que en algunos
rincones de nuestra Patria ha faltado el clima de
libertad suficiente y necesario para hacer campaña y
votar en conciencia. Y que el ejercicio inorgánico
del voto ha puesto en evidencia una vez más las
carencias del sistema que está poniendo en peligro
la misma pervivencia de España como nación unida.
Hilario Salom
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NOTA DE REDACCIÓN: NUEVA DIRECCIÓN DEL CÍRCULO
informamos a nuestros socios y amigos de la nueva
dirección de Círculo cultural Aparisi y Guijarro a
partir del próximo día 1 de julio
C.C. Aparisi y Guijarro
C/ Garrigues, 1, 5º, oficina 13ª.- 46001
Valencia
Teléfonos: 963734904, 619993841 y 657324092
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