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BOLETÍN REINO DE VALENCIA. número 50. Mayo-junio de 2007

- Misa en memoria del alma de S.M.C D. Javier de Borbón Parma

- Quo Vadis, ZP? por Luis Javier Pérez Langa

- ¿Fin del "alto el fuego"? por José Miguel Orts Timoner

- Fueros matrimoniales. por Benjamí Mulet

- Luis Pérez Domingo y Vicente R Porcar Bigorra, nuevos consejeros nacionales de la Comunión Tradicionalista Carlista

- El mito de la proclamación pacífica de la segunda república. por Rubén de Cardeñosa Serrano

- Después de votar. por Hilario Salom

- Nota de la Redacción: nueva dirección del Círculo cultural Aparisi y Guijarro

 

Ya han pasado 30 años desde que nuestro “viejo Rey” nos dejó para marchar a la Casa del Padre. El 9 de mayo de 1977 fallecía en el exilio, en Chur (Suiza) SMC D. Francisco Javier de Borbón Parma y Braganza. Al cumplirse este destacado aniversario, los carlistas valencianos queremos tributarle desde estas humildes y modestas líneas nuestro más sentido homenaje y recuerdo. Pedimos oraciones por su eterno descanso, pero también su intercesión en estos momentos difíciles y confusos para nuestras Españas. Que su ejemplo nos guíe e ilumine para trabajar cada día más por esta Causa a la que tanto amó y sirvió.

Asimismo invitamos a todos nuestros amigos y lectores a la Santa Misa  que, en sufragio por su alma, se celebrará el domingo 24 de junio, a las 11'00 horas en la parroquia de santo Tomás Apóstol y san Felipe Neri de Valencia, plaza de San Vicente Ferrer.

 

A las 14:00 h nos reuniremos en una comida de hermandad en memoria del Viejo Rey. Reserven cubiertos en los teléfonos 657324092 (Sr. Monzonís) y 619954794 (d. Víctor Puigdengolas)

 

 

30º ANIVERSARIO DE SU MUERTE

IN MEMORIAM
Y resucitaremos un día de entre los muertos, del mismo modo que Cristo ha resucitado. La fe en la resurrección descansa en la fe en Dios que "no es un Dios de muertos sino de vivos" (Mc 12,27).

 

 

QUO VADIS, ZP?

 

¿Tenemos los políticos que nos merecemos? Los defensores acérrimos de la democracia de partidos políticos, se aferrarán a la idea de que el gobierno emana del pueblo. Su cómoda ingenuidad es el alimento que va cebando a la partitocracia hasta convertirla en una realidad objetiva que se diría se basta a sí misma y existe por sí misma, al margen de los votantes, de quienes, sin embargo, depende, aunque sea una vez cada cuatro años. Es el precio que pagan quienes han hecho de la política una profesión. Los partidos, siempre tan próximos, ni siquiera nos conceden la posibilidad de votar listas abiertas, —eterna promesa incumplida—. Y la partitocracia continúa engordando. Los principales partidos, los mayoritarios, se turnan para gobernarnos, es la alternancia. (Mejor no extenderse ahora a comentar la absurda Ley Electoral, que beneficia a partidos minoritarios y localistas, en perjuicio de otros de ámbito nacional.) Cualquiera en su sano juicio sabe que si un partido alcanza el poder, aunque sea de rebote, tiene de inmediato un objetivo a conseguir: mantenerlo. Esas son las reglas del juego. Y, ¿cuál es la mejor manera de conservar el poder y repetir, legislatura tras legislatura? Muy sencillo. Gobernar para el pueblo, pretender su bienestar, su seguridad; en definitiva, procurar el bien común. Todo esto es materia entendida. Pero todo esto nunca ha sido suficiente para la izquierda. La izquierda siempre ha tenido, tiene y, a buen seguro, seguirá teniendo un bajo concepto del pueblo, de la gente, de las personas, del género humano, en general. Para la izquierda el pueblo es un ser desvalido, menesteroso, potencialmente proclive a pensar por sí mismo, y capaz, incluso, de creer en Dios. De ahí que, para la izquierda, el hombre sea un peligro del que es preciso cuidarse, instruyéndolo y adoctrinándolo para que no se equivoque; hay que controlarlo por su propio bien. Este perfil encaja en la política de ZP, pero, al mismo tiempo, él lo rebasa. Dicho de otro modo, su estupidez no tiene límites. ZP se siente un escogido, un predestinado, un iluminado, un enviado. Él y sólo él puede solucionar nuestros problemas y llevarnos por el camino correcto, y eso le da derecho —cree él— a gobernar de espaldas a quienes le votaron y por supuesto de espaldas a su pueblo. Para él debemos de ser unos desagradecidos. Su frase de cabecera podría ser esta: «Si elegimos a los políticos es para no tener que pensar nosotros todo el tiempo», de Homer Simpson, trasunto de la imagen que ZP tiene de su pueblo.

Tuve la oportunidad de ver el otro día los documentales que, como material extra, se añaden en el DVD de la película Dos hombres y un destino. No, no se trata de ZP y Otegui; aunque, bien mirado… Me llamó la atención el comentario que su oscarizado guionista hacía del comportamiento de Butch Cassidy y The Sundance Kid. Puesto que la película trata de reflejar los hechos tal y como ocurrieron en realidad, William Goldman temía que los espectadores pudieran sorprenderse de que estos dos forajidos, lejos de enfrentarse a sus perseguidores, huyeran de ellos. «John Wayne no huía», dirían; «Gary Cooper no huía», se quejarían. Este equívoco podría resolverse con facilidad si el público distinguiese entre héroe (varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes, nos dice la RAE) y protagonista (que la RAE define como personaje principal de la acción en una obra literaria o cinematográfica), pues por muy simpáticos que fuesen —y, al parecer, lo eran— los dos fuera de la ley, nunca fueron héroes.

 

En este convulso momento político que nos ha tocado vivir asocié la «rareza» de este western, que consiste en que sus protagonistas huyan para no luchar, con el comportamiento del actual inquilino —que dicen los cursis— de La Moncloa. Ninguno de los presidentes anteriores ha tratado de eludir su responsabilidad para derrotar al terrorismo. Hicieron lo que se esperaba de ellos. Alguno, más. Todos han luchado para vencerlo. Alguno, incluso al margen de la ley. El presidente ZP, que según tengo entendido hasta sus correligionarios llaman ya «el illuminati», ha optado decididamente por pasar a la historia como el hombre —así, en singular— que acabó con la ETA. Si se tratara de un hombre inteligente y valeroso, diríamos que su política además de ser fiel reflejo de su inteligencia es arriesgada y valiente, como su propia personalidad. Pero su política, que, efectivamente, es fiel reflejo de su inteligencia, nos lo presenta no como un hombre incomprendido lleno de buenas intenciones, sino como un mentecato con ganas de agradar, un osado insensato de escaso entendimiento y amplia cortedad de miras, encastillado en su alto concepto de sí mismo. Lo que se dice un incapaz. Si no fuera por ese evidente delirio mesiánico, que adorna cada uno de sus actos en materia política, pasaría por ser un hombre normal. Pero su falta de lucidez, su servilismo nauseabundo, retorcido hasta la injusticia —aun con apariencia legal—, y vacío hasta la nada, nos permiten descubrir lo que Chesterton llamaría «un hombre sin base, alguien que desconfía del ser humano mucho más que de Dios, y que desprecia aún más la democracia que la devoción». Lo que se dice un peligro.

 

Hasta el socialista más zoquete sabe —lo saben muy bien—, que cuando en una negociación se cede en todo con tal de acabar con un problema no hay de qué presumir, y sí mucho de lo que avergonzarse. No se es generoso, sino bobo. Pero, tal vez, y, sólo tal vez, esta sea una lectura precipitada de los hechos, algo así como aceptar que ZP, con tal de «apuntarse un tanto», según su particular idiosincrasia, prefiere vivir de rodillas a morir de pie. Hagamos otra lectura más reposada. Del mismo modo, si un presidente no puede arrogarse el derecho a gobernar torcido porque sencillamente, y a Dios gracias, hay cosas que exceden a su dominio, que no a su voluntad, hace falta ser un perfecto ingénuo para marear a un país entero con tantas necias patrañas. Sólo un incauto con delirios de grandeza es capaz de creer que él y sólo él será lo suficientemente persuasivo para convencer a ETA de que se olviden de Navarra, de que renuncien a la autodeterminación para las Vascongadas y, ya de paso, de que es el Sol el que gira alrededor de la Tierra. Sólo un imprudente, instalado en el autoengaño, puede convencerse de que con gestos como el de la excarcelación de un terrorista en huelga de hambre, o con un trato de privilegio para Otegui va a conseguir ablandar en sus pretensiones a la izquierda abertzale, que diría el juez Garzón. «Nosotros creemos en el valor supremo de la vida», ha llegado a decir ZP. Guardaríamos estas declaraciones para echárselas a la cara, recordándole el drama del aborto que ya conocemos y el de la eutanasia que, si las urnas no lo remedian, conoceremos pronto; pero sabemos que quien carece de moral vive en política haciendo tabula rasa cada nuevo día, sin coherencia, sin principios, sin dignidad. Si la política española sonroja con un presidente que gobierna de espaldas al pueblo, cuyo talante no le permite hablar con quien opina de forma distinta a él, ya sea una Asociación de Padres de Alumnos, o Miguel Sanz, presidente de la Comunidad Foral de Navarra, por citar dos ejemplos, un presidente que, además, elude hacer declaraciones, agazapado una y otra vez en sus serviles ministros, abochorna a la más sencilla de las almas, ¿qué decir de los socialistas?

 

¿Es el PSOE un partido secuestrado por su secretario general? ¿Se puede opinar libremente en el seno del PSOE? Que se lo pregunten a Gotzone Mora o a Rosa Díez o a Maite Pagazaurtundúa. Ahora sí que le he dado motivos a ZP para molestarse, no he respetado la paridad. Resulta que los barones del PSOE, —escríbase siempre con b, jamás con v—, la aristocracia obrera, digo, son esos que, temerarios ellos, allá por Extremadura o por Castilla-La Mancha, hacen oír su voz para decir lo que piensan hasta que, llamados al orden por Ferraz, y, tras el oportuno tirón de orejas y una severa reprimenda, dicen entonces lo que les han dicho que digan con tal de seguir vivos, si es que eso es vivir. Confieso que con cada nueva marcha atrás de estos barones, que se deben antes al partido que a su conciencia, pierde uno la fe en encontrar a un Fletcher Christian en el PSOE. ¡Con la falta que le hace!

 

¡Qué curiosa la democracia de partidos políticos! Votar es firmar un cheque en blanco. Es lo mismo que decir, «Anda, toma, haz con mi voto lo que te venga en gana, yo ya he cumplido. Hasta dentro de cuatro años». Me cuesta creer que los votantes del PSOE, quiero decir los de siempre, no los que se dejaron manipular por las caceroladas en las sedes del PP en la jornada de reflexión de las últimas elecciones generales, lo votaran para verlo hacer el ridículo, desarrollando  una política, en general, y antiterrorista, en particular, que ni siquiera figuraba en su programa electoral. La X de los GAL se revolverá en su retiro, sin permitir que su alto sentido de estado le deje abrir la boca. El mismo Alfonso Guerra amaga pero no pega, desde esa revista suya. Lo primero es el partido. A España que le den… Nunca podré entender esa especie de síndrome de Estocolmo que ha contagiado a tantos altos, medios y bajos cargos socialistas para defender con vehemencia lo que toca defender hoy. La misma vehemencia y el mismo convencimiento serían capaces de exhibir mañana, sin asomo de rubor, para defender exactamente lo opuesto que defienden hoy, si el que esgrimiese lo que ellos sostienen ahora fuera su principal adversario político. Más aún, si, obligado por las circunstancias, el Gobierno tuviera que optar por una política que se situara en lo opuesto que ha venido defendiendo hasta ahora, aunque sólo fuera para intentar ganar las próximas generales, podríamos escuchar al Gobierno que no se equivoca —recordemos que sólo han reconocido un error en toda su legislatura, a saber, la oposición del PP— manteniendo, con idéntico apasionamiento, lo contrario de lo que han estado intentando convencernos desde que comenzaron a tocar poder, eso de que «Otegui es un hombre de paz» y blablabá. De fieles lacayos no podrá quejarse este presidente impresentable. Qué lejos todos de las palabras con las que Benedicto XVI ha resumido el pensamiento cardinal de su antecesor, Juan Pablo II, «Si el hombre no es capaz de verdad, entonces todo aquello que hace y piensa es puro convencionalismo».

 

Luis Javier Pérez Langa

 

 

¿FIN DEL “ALTO EL FUEGO”?

 

Ahora lo políticamente correcto es lamentar que la banda terrorista ETA haya decretado unilateralmente el fin de su unilateral “alto el fuego”. Tan unilateral como su ruptura de hecho por el atentado de la terminal de Barajas, que se cobró dos vidas humanas. Tan unilateral como la fecha elegida, una vez realizadas las elecciones municipales (en toda España) y regionales (menos en las autonomías de “primera”). No fuera cosa que esta decisión hubiese influido en los votantes.

 

Unos días antes de entrar en prensa  REINO DE VALENCIA, un capitoste del PNV (ya se sabe: los nacionalistas “demócratas” y hasta “cristianos”, los separatistas de buena familia, vaya) hacía ese lamento obligado y explicaba algo así como que “el mismo derecho que el Sr De Juana tiene de estar en su casa una vez dado de alta por los médicos, lo tiene la sociedad vasca de poder vivir en paz sin que nadie mate a nadie”. El “mismo derecho”. ¡Pues si que le da pocos derechos a los pobres vascos!  ¿El derecho del Sr. De Juana Chaos a regresar a su casa? Eso, en el mejor de los casos, será  cuando acabe de cumplir su condena. ¡y qué baratos les resultan los muertos!

 

Mientras tanto el Gobierno vasco hace públicos los resultados de una encuesta pagada por él, según los cuales las dos terceras partes de los interrogados se declaran partidarios de que se reemprendan los contactos políticos entre ETA y el gobierno a pesar del famoso comunicado de la organización terrorista. Y el Secretario General de la ONU, de visita “casual” en España, hace un llamamiento a “las partes en conflicto” para que la “tregua” subsista.

 

Poco tiempo atrás la “salida política dialogada” de la crisis de Irlanda del Norte encandilaba a la progresía, que resaltaba las pretendidas similitudes con el caso vasco. El jefe de filas del brazo político del IRA invitaba España y Euskadi a resolver sus diferencias por caminos semejantes. Hasta el titular de la Corona terciaba en las opiniones augurando que estos métodos salen bien unas veces y otras mal.

 

Ahora hemos visto serio y solemne al Sr. Rodríguez Zapatero, reclamando unidad de los demócratas en torno al gobierno de España (que vuelve a ser “la nación” en momentos de crisis). Y nos decía el Presidente que “ETA se equivoca de nuevo”(lo que implica que hasta ahora acertaba). Añadía que su gobierno ha hecho “todo lo posible” para que “el proceso de paz perdurara”. Aunque otro responsable gubernativo aclarase después que las cesiones en tal sentido del Gobierno son “reversibles”. De momento está en la cárcel de nuevo De Juana y condenado a ingresar en ella Otegui. Pero seguimos sin saber en qué han consistido los “esfuerzos” del  gobierno y las contraprestaciones de ETA, aparte de rearmarse durante la “tregua”, volver a la violencia callejera, continuar con la extorsión y sembrar de miedo el clima electoral y tomar el pelo al Estado con sus camuflajes electorales.

 

Los acontecimientos de Navarra marcarán el nivel de confianza que, a pesar de los pesares, merecen el PSOE y sus acólitos. Pero nos tememos que los pasos en plan entreguista que se den no sean “reversibles”. Al menos sin conflicto civil abierto.

 

José Miguel Orts

 

 

FUEROS MATRIMONIALES

Celebramos este año el tercer centenario de la batalla de Almansa, la de la pérdida de los fueros valencianos. No estoy yo muy seguro de que la gente esté especialmente sensibilizada con el asunto, pero, en todo caso, hay alguien que no ha querido dejar de celebrarlo. Y, así, el legislador valenciano ha decidido en las últimas fechas poner su granito de arena en los fastos, y lo ha hecho como sólo él sabe, promulgando una de esas normas que habría que pensarse varias veces las consecuencias que va a tener.

 

La norma en cuestión es la Ley de Régimen Económico Matrimonial Valenciano, fue publicada en el DOGV de 22 de marzo de este año y, como en un guiño a la celebración, la disposición final cuarta de la ley prevé que entrará en vigor el 25 de abril de 2008. De principio al fin, desde la exposición de motivos hasta el último precepto, a la ley se le llena la boca con que su intención es la recuperación del Derecho foral valenciano, y hasta se diría que presume tanto de foral, que casi se le puede decir que es precisamente de foral de lo que carece.

 

Porque, en realidad, la ley se limita a incorporar algún aspecto del régimen foral, básicamente el régimen económico matrimonial supletorio de separación de bienes, pero sacado de contexto e implantado con calzador en una realidad tan distinta a la que existía en la época foral que más que una norma parece un meteorito procedente de otra galaxia. Es algo así como si resucitara Jaime I y lo pusiéramos a gobernar inmediatamente. De hecho, la ley más parece un ejemplo de cómo no se deben recuperar los fueros. Estos chicos que nos gobiernan y, lo que es peor, nos legislan, han arrancado de cuajo una norma que estuvo vigente hasta 1707 y, pataplán, cual pedrada foral, la han arrojado contra un papelajo oficial acompañada de normas a las que no conoce de nada.

 

Y ahora tenemos al régimen de separación de bienes de 1707 apretujado tres siglos después entre lindezas tales como igualdad de los cónyuges, valores constitucionales y todas esas cosas que, en los tiempos en que en Valencia la separación de bienes fue el régimen económico matrimonial supletorio, no se conocían ni remotamente. La exposición de motivos le dice insistentemente a la separación de bienes que es foral, y que no se preocupe por la ausencia del régimen dotal y por la presencia de esas normas que no conoce, que al final acabarán integrándose.

 

En realidad, a los padres de la patria valenciana les ha quedado una ley impostora. Por mucho que proteste de foralidad, esto no tiene nada de foral. Tras tres siglos de régimen supletorio de gananciales, éste ya forma parte de la costumbre, a pesar de su origen no foral, y es precisamente la costumbre, que emana del pueblo, lo que forma la base del fuero. No es una cuestión de contenido, de primar a una norma sobre otra, sino de estilo. Por sí, la separación de bienes no es más o menos foral que el régimen de gananciales; lo será por su origen y por su forma de adopción, como sistemas salidos del pueblo y de sus costumbres. Y, a estas alturas, nadie podrá decir que la actual costumbre valenciana es la separación de bienes, porque, sencillamente, no lo es. Sí lo era en el siglo XIII, y fue así como se incorporó a la legislación foral de entonces, una legislación, como proveniente de la costumbre, que no es un pedrusco inmóvil, sino unas normas en evolución natural. Si hubiera que compilar hoy las costumbres valencianas, a nadie se le ocurriría meter en el saco al régimen de separación; bueno, a nadie... excepto a nuestros legisladores, que nos demuestran que su concepto de foralidad equivale al mío de destarifo.

 

Todavía más dudas suscita, ya desde un punto de vista material, la oportunidad de la reforma. Mientras, por una parte, la ley dice afirmar la igualdad de los cónyuges, ha venido a establecer como régimen económico supletorio precisamente el régimen que viene, no a paliarla, como el ganancial, sino a perpetuarla y a incrementarla. Y, como su prioridad era meter el pedrusco paraforal de la separación de bienes en la ley y poder gritar más alto que nadie lo mucho que defiende los fueros nuestro legislador actual, ha tenido que rodear la separación de bienes de distintos mecanismos que garanticen al cónyuge menos pudiente que no se va a quedar mendigando en la calle. Y son mecanismos que, desde luego, no tienen nada de foral, se mire como se mire. Muy al contrario, en algún momento, tal y como está formulada la ley, habrá algún matrimonio que va a tener que contratar un contable para que les acompañe a la compra.

 

Además, a partir de la entrada en vigor de la ley, la legislación valenciana en esta materia va a separarse del régimen común, por cierto que sin ninguna necesidad. Los matrimonios mixtos entre valenciano y no valenciano, los celebrados fuera de Valencia, los celebrados en Valencia entre no valencianos... vamos a tener una panoplia de situaciones que eran simples y que, desde que entre en vigor el engendro de nuestro legislador, van a ser un laberinto que quizá sean la delicia de los abogados matrimonialistas, pero desde luego no la de los cónyuges. Y todo por el caprichito pseudoforal de nuestros padres de la patria.

 

En fin, el que se quiera casar, no sería mala idea que lo hiciera antes de abril del año que viene. Después, vaya usted a saber cómo se van a llevar entre sí las partes del monstruo jurídico que han ensamblado les Corts.

 

Benjamí Mulet

 

    

 

 

LUÍS PÉREZ DOMINGO Y VICENTE R. PORCAR BIGORRA, NUEVOS CONSEJEROS DE LA CTC

 

En el X Congreso de la Comunión Tradicionalista  Carlista, celebrado en Getafe el 21 y 22 de abril, se ratificaron en sus cargos los consejeros nacionales elegidos en el congreso anterior y fueron nombrados nuevos consejeros nuestros paisanos, consocios y correligionarios don Luís Pérez Domingo, expresidente del Círculo Aparisi y Guijarro y don Vicente Ramón Porcar Bigorra, miembro de la Permanente de la Junta de Gobierno saliente y delegado del Círculo Aparisi y Guijarro en la provincia de Castellón.

Estos nombramientos vienen a reconocer dilatados historiales  de servicios a la Causa de Dios, la Patria, las Libertades y la Legitimidad. REINO DE VALENCIA se complace en felicitar a sus colaboradores y a desearles éxito en esta prueba de confianza del pueblo carlista.

 

Estos dos nuevos consejeros se unen a los ratificados don José Monzonís Pons y don José Miguel Orts Timoner.

 

 

EL MITO DE LA PROCLAMACIÓN PACIFICA DE LA II REPÚBLICA

 

En el aeródromo de Cuatro Vientos se aborta la intentona golpista que pretendía bombardear el Palacio Real, siendo detenidos los aviadores Ramón Franco e Hidalgo de Cisneros este último militante comunista.

 

Aunque desde la propaganda izquierdista se nos quiera presentar la proclamación de la II República como un hecho pacífico e incluso democrático, la realidad es que la misma se realizó de forma ilegal, por la vía de hecho y con el concurso de la violencia.

 

Previamente al 14 de abril de 1931, los republicanos habían intentado un golpe de estado el 15 de diciembre de 1930, que unido al que protagoniza el PSOE en octubre de 1934, priva a la izquierda de cualquier legitimidad para condenar el alzamiento del 18 de julio de 1936. El Comité Revolucionario de la Conjunción Republicana, formado por Azaña, Prieto, Fernando De los Rios, Largo Caballero y Albornoz entre otros, preparan un movimiento insurreccional para derribar por la fuerza a la monarquía. Los planes del Comité preveían un “push” que encabezaría el General Queipo de Llano, que a la sazón dirigía el Comité Militar Republicano , el pronunciamiento militar sería apoyado por una huelga general convocada por el PSOE, a la que la CNT se sumaría según las previsiones de los conspiradores. El Comité se convertiría en el gobierno provisional de la República. Pero tres días antes de la fecha señalada en Jaca, el capitán Fermín Galán y el capitán García Hernández se adelantan alzándose en armas, intentando tomar Huesca con una columna de 300 hombres, su intentona fracasa y con ella todo el complot republicano-socialista. En Madrid, puestas en alerta las autoridades, se desmantela el Comité republicano, siendo detenidos casi todos sus miembros. En el aeródromo de Cuatro Vientos se aborta la intentona golpista que pretendía bombardear el Palacio Real, siendo detenidos los aviadores Ramón Franco e Hidalgo de Cisneros este último militante comunista.

 

En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, pese a que las candidaturas republicanas son derrotadas en las pequeñas capitales de provincia y en el abundante medio rural, su triunfo en las ciudades con mayor población de España, precipita la proclamación de la II República por la vía de hecho, sin revoluciones ni golpes organizados y ante la incredulidad y pasividad de la mayoría de la población. Pero es completamente falso que la transición entre los dos regimenes se realizase de forma pacífica e incruenta.

 

Se suceden manifestaciones, la más grave a la una de la madrugada del 14 de abril en Madrid, procedente de la calle Alcalá avanza por Recoletos para llegar al edificio de la Presidencia del Gobierno, chocan con la guardia civil, hay una veintena de heridos y dos muertos. Se asaltó la sede del Centro Nacionalista del doctor Albiñana, se derribó la estatua de Felipe III en la Plaza Mayor, la de Isabel II y de paso las estatuas de los reyes godos de la Plaza de Oriente también fueron derribadas. En Tetuán las oficinas del Alto Comisariado fueron asaltadas, causándose 5 muertos y una veintena de heridos.

 

A partir de ahí los sectarismos irían incrementando la violencia política de una II República caracterizada por encima de cualquier otro rasgo por la intolerancia de la izquierda, hasta desembocar en la guerra civil.

 

*Hasta aquí lo publicado no hace muchos días-en los primeros del mes de Abril- en un  determinado diario digital. Y es bueno leer lo que nos dicen los demás por si alguien piensa que el pueblo  Carlista –el carlista auténtico, no Els Carlins de Hugo de Borbón-exagera cuando habla de los orígenes de esa República de Zapatero, y de que muchos de los que después se alzaron contra “la segunda república española” lo hicieron contra “un régimen legalmente establecido.

 

Pues además de lo relatado anteriormente, en el que se cita, entre otros a Ramón Franco (hermano de .Francisco) y al General Queipo de Llano, como Director del  Comité Militar Republicano- ahí es nada- confabulados, entre otros, para derrocar a la Monarquía., y después, durante el alzamiento, uno de los más destacados, y muy conocido por sus charlas a través de Radio Sevilla en las que ahora se comía enteros a los republicanos; pues ahora nosotros añadimos algo más sobre lo que fue ocurriendo  aquellos días, para dar una idea de lo que fue la campaña de las izquierdas:

 

El día 22 de enero, Largo Caballero en un discurso señala: <<Si algún día varían las cosas, que las derechas no pidan benevolencia a los trabajadores. No volveremos a guardar las vidas de nuestros enemigos, como se hizo el 14 de abril... Si aquéllas no se dejan vencer en las urnas, tendremos que vencerlas por otros medios hasta conseguir que la roja bandera del socialismo ondee en el edificio que vosotros queráis>>.

El 26 de enero, el Lenín Español (Largo Caballero) pronuncia un discurso en Alicante, destacándose de sus palabras lo siguiente: <<Las elecciones no son más que una etapa en la conquista, y su resultado se acepta a beneficio de inventario. Si triunfan las izquierdas, con nuestros aliados podemos laborar dentro de la legalidad, pero si ganan las derechas tendremos que ir a la guerra civil declarada. Yo deseo una República sin lucha de clases; más para eso es necesario que desaparezca una de ellas. Y esto no es una amenaza, es una advertencia; y que no se diga que nosotros decimos las cosas por decirlas: nosotros las realizamos.>>

El 2 de febrero, en nuestra Valencia, en otro discurso señala: <<La clase trabajadora tiene que hacer la revolución... Si no nos dejan, iremos a la guerra civil. Cuando nos lancemos por segunda vez a la calle, que no nos hablen de generosidad y que no nos culpen si los excesos de la revolución se extreman hasta el punto de no respetar cosas ni personas.>>

En un mitin del P.O.U.M. celebrado en el Price, Andrés Nin, decía a sus seguidores: <<..La Iglesia será destruida. Se dará la tierra a los campesinos y la libertad a las nacionalidades. Las revoluciones burguesas dejan intacto el aparato del Estado. El proletario destruirá este aparato...>>

En "Mundo Obrero" del 23 de enero de 1936 se puede leer la siguiente frase: <<Siempre hemos intentado formar un partido unido que no tuviera nada que ver, directa o indirectamente con la burguesía: un partido que adoptara como norma la insurrección armada para la conquista del poder y el establecimiento de la dictadura del proletario...>>.

 

En sucesivos boletines continuáremos describiendo los sucesos acaecidos  -y vividos por el que estos renglones con tanto gusto escribe- para que sus amigos y socios de nuestro Círculo CulturalAparisi y Guijarro” conozcan la autentica “memoria histórica” que tan solicito nos quiere explicar  el descubridor den “los mejores tiempos de España con la II República”: El tal ZP.

 

Rubén de Cardeñosa Serrano

 

 

DESPUÉS DE VOTAR

 

Estas elecciones últimas han representado  sobre todo una valoración compensada de las razones del corazón y las de la cabeza. Ninguna de las opciones que, al menos en Valencia, se nos ofrecían, se libraba del sambenito de “mal menor” o de la insuficiencia programática, salvando la buena voluntad de candidatos y dirigentes. No nos hemos librado de la inercia del maniqueísmo bipartidista y de la primacía de las afinidades y simpatías ideológicas sobre la evaluación del trabajo realizado y la confianza de los equipos humanos y el discernimiento de los valores defendidos.

 

Los discursos de los políticos que se han beneficiado de las ventajas de la legislación electoral de talante egoístamente conservadora del poder, repetían tópicos de política general que apenas tenían nada que ver con los problemas regionales y locales para los que oficialmente se movilizaba a los votantes. Hemos oído descalificaciones personales y críticas globales, gratas al público mitinero,  pero que no resisten un elemental análisis de contenidos objetivo. En lugar de propuestas sensatas y factibles hemos escuchado un rifirrafe de conceptos que se escapaban del ámbito territorial de las candidaturas.

 

Aún así el índice de participación electoral no deja de ser inferior a otros comicios y la llamada “soberanía nacional” no parece tomarse demasiado en serio su papel, a la vista de la abstención registrada, cuya interpretación nos llevaría a desvaríos anarquizantes.

 

Lo divertido es que una vez escuchado el pronunciamiento de las urnas todos dicen estar contentos con los resultados y hemos oído verdaderas florituras dialécticas para justificar esas alegrías. No añadiremos nosotros más retórica a un juego que, dadas nuestras premisas y circunstancias, nos resulta lejano y ajeno. Felicitaremos a quienes han revalidado su mandato en nuestra región y en otras y les haremos un llamamiento a la generosidad y al servicio de todos 

 

Pero dejaremos constancia de nuestra preocupación por la doble faz de los que buscan los votos sin dejar las armas y por los que la consienten y propician desde el poder. Nos entristece comprobar que en algunos rincones de nuestra Patria ha faltado el clima de libertad suficiente y necesario para hacer campaña y votar en conciencia. Y que el ejercicio inorgánico del voto ha puesto en evidencia una vez más las carencias del sistema que está poniendo en peligro la misma pervivencia de España como nación unida.

 

Hilario Salom

 

 

NOTA DE REDACCIÓN: NUEVA DIRECCIÓN DEL CÍRCULO

 

informamos a nuestros socios y amigos de la nueva dirección de Círculo cultural Aparisi y Guijarro a partir del próximo día 1 de julio

 

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