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BOLETÍN REINO DE VALENCIA. número 51. Julio-agosto-septiembre de 2007

- Tenacidad, cuando es más fácil dejarlo ya. por Rubén de Cardeñosa Serrano

- Terminemos con el monopolio estatal de la enseñanza. Comunicado de la Junta de Gobierno 

- Acto de homenaje a don Javier

- Homenaje a don Javier de Borbón Parma. Palabras de Luis Pérez Domingo.

- Nuevos beatos valencianos, mártires de la persecución religiosa. por Cristobal Castán

 

TENACIDAD, CUANDO ES MÁS FÁCIL DEJARLO YA

Dicen que la muerte blanca —la muerte por congelación— es una muerte dulce: entra una especie de sopor, lleno de sensaciones agradables en las que uno se encuentra, incluso, optimista... y entre dos sueños se escapa el alma. Aquel hombre, Guillaumet, lo sabía. No le costaba nada dejarse estar, recostado sobre el suelo helado, no levantarse después de una caída, decir ¡ya basta, se acabó!, y no volver a intentarlo de nuevo.

La historia es de Antoine de Saint-Exupéry, en su libro: “Terre des hommes”, donde narra la aventura de un piloto cuyo avión se había estrellado en los Andes, y que tras una increíble travesía apareció destrozado pero vivo, cuando todo el mundo había perdido la esperanza.

Aquel hombre tenía un montón de razones para dejar de luchar por salvarse: no conocía el camino, era casi seguro que todo aquel sobrehumano esfuerzo no serviría para nada. Estaba solo, perdido, roto de golpes, de fatiga, de cansancio. Derribado a cada paso por la tormenta, en una zona de la que se decía: «Los Andes en invierno, no devuelven a los hombres».

«He hecho lo que he podido y ya no tengo esperanzas, ¿por qué obstinarse en este martirio?» Le bastaba cerrar los ojos para borrar del mundo las rocas, los hielos y las nieves. Y ya no habría golpes, ni caídas, ni músculos desgarrados, ni hielos abrasadores, ni ese peso de la vida que tenía que arrastrar tan pesadamente.

Pero Guillaumet piensa en su mujer, en sus hijos, en sus compañeros. ¿Quién podrá mantener a esa familia que le aguarda en algún lugar de Francia si él se para? No, no les podía fallar. Ellos le querían, le esperaban. ¿Qué pasaría si supieran que estaba vivo? «Si mi mujer cree que vivo, cree que camino. Los compañeros creen que camino. Todos tienen confianza en mí, y soy un canalla si no camino». Cuando volvía a caerse, repetía esas palabras. Cuando las piernas se negaban a avanzar más; cuando los huesos todos de su cuerpo gemían entumecidos por el frío y el cansancio; cuando después de bajar tenía que volver a subir, como en un carrusel que no acababa nunca, volvía a repetir el mismo estribillo: «si creen que vivo, creen que camino, y soy un canalla si no sigo».

En el pensamiento está la clave

Cuando lo encontraron, su primera frase fue como resumen de su tenacidad extraordinaria: «Lo que hice, te lo juro, ningún animal lo hubiera hecho». Saint-Exupéry lo comenta así en su obra: Ésta es la frase más noble que conozco, una frase que sitúa al hombre, que le honra, que restablece las jerarquías verdaderas

Cuando a Guillaumet está exhausto y le abruma saber que es casi imposible que llegue a encontrar a nadie en aquellas montañas, rechaza la voz del agotamiento, que le incita a tirarse al suelo y renunciar. El animal sólo soporta el agotamiento cuando está espoleado por impulsos básicos, como el miedo; sin embargo el hombre ha multiplicado los motivos para sobreponerse y aguantar: los valores que influyen en su conciencia pueden ser sentidos, como sucede a los animales, pero también pueden ser pensados. Cuando los sentimos, sólo experimentamos su atracción o su repulsión; cuando los pensamos, podemos ver lo valioso aunque casi no sintamos nada.

Lo innovador del hombre, es que puede regir su comportamiento por valores pensados, y no sólo por valores sentidos. Si sólo pudiéramos acomodar nuestra conducta a lo que sentimos, no podríamos hablar de libertad, porque no podríamos dirigir libremente nuestros sentimientos. A pesar de la angustiosa protesta de sus músculos, y de que sólo siente cansancio, Guillaumet puede pensar en otros valores, o recuperar de su memoria los valores vividos en otras ocasiones, y ajustar a ellos su comportamiento. Una vez más, lo espiritual se introduce en lo corporal, lo amplía y lo enriquece.

¿Sería necesario un esfuerzo por parte de los que nos llamamos defensores de un lema tan hermoso como el de Dios, Patria y Rey, como el que hizo Guillaumet, y los   pensamos también como los valores espirituales que han de conducir a esa Patria hacia ese Dios, por medio de ese Rey?

Pues pongamos nuestras manos, nuestro corazón, nuestra voluntad, nuestro esfuerzo, un poquito de nuestros caudales y todo nuestro ser al servicio diario de esa santa causa por la que tantos dieron su libertad, sus caudales y hasta su propia vida, como héroes anónimos, quizá solo ante los hombres, pero nunca ante Dios.

Rubén de Cardeñosa Serrano

 

TERMINEMOS CON EL MONOPOLIO ESTATAL DE LA ENSEÑANZA. COMUNICADO DE LA JUNTA DE GOBIERNO

 

El proyecto del Gobierno socialista de implantar la asignatura “Educación para la Ciudadanía” de forma obligatoria ha producido una gran conmoción en la sociedad española. La oposición a la misma por parte de los obispos de mayor relieve, de organizaciones defensoras de la familia y de los mismos padres de los niños lo prueban.

La asignatura de Educación para la Ciudadanía, estructurada en los reales decretos que desarrollan la  L. O. E., constituye no sólo una intromisión del Estado de la máxima gravedad en un área educativa cuya orientación corresponde por derecho primario a los padres, sino un instrumento inmoral de corrupción de las conciencias desde la más temprana edad mediante el adoctrinamiento sistemático en el relativismo moral y en la aceptación social de conductas contrarias a la Verdad y al Bien del hombre.

Los contenidos sobre conductas sexuales depravadas, “memoria histórica” y ateísmo o indiferentismo religioso, entre otros, hablan a las claras del propósito no disimulado de los artífices de estos contenidos, y los padres tienen el grave deber de evitar que sus hijos reciban estas enseñanzas, ya sea oponiéndose a la asignatura en concreto, ya sea vigilando los contenidos que reciben en el resto de asignaturas.

Con los nuevos contenidos que se pretenden normalizar con la L.O.E. el estado liberal y revolucionario ha llegado al cénit de su satánico afán de apoderarse de la conciencia de sus súbditos. Todo bajo el señuelo de la  Libertad. Hemos de señalar que la implantación de una asignatura de este tipo de forma universal y obligatoria para todo tipo de colegios independientemente de su titularidad deviene posible debido al nefasto principio del monopolio estatal de la enseñanza.

En su oposición a un liberalismo como el que inspira este nuevo proyecto totalitario, el Carlismo se ha manifestado siempre defensor a ultranza de la libertad de enseñanza. Ha negado al estado liberal no sólo el derecho a monopolizar la enseñanza, sino hasta la capacidad de enseñar. El Estado liberal no profesa ninguna doctrina, es neutro (eso vienen diciendo), y no puede enseñar lo que no profesa. Sin embargo, la situación sobrevenida pone de relieve, una vez más, el carácter profundamente totalitario del sistema político vigente, destructor en la práctica de las libertades sociales e individuales más elementales. El supuesto carácter neutro del Estado en materia ideológica y religiosa revela su verdadero rostro anticristiano por la vía de los hechos consumados. La alegación de la vulneración de derechos fundamentales en este caso (arts. 16 y 27.3, referentes a la libertad ideológica y al derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones) puede revelarse inútil ante los tribunales por entrar en contradicción con otros principios constitucionales.

Es, por tanto, deber de esta Comunión insistir una vez más en la denuncia de las carencias fundamentales del sistema político vigente y en la necesidad apremiante de revisión de sus premisas constitucionales.

La historia de los siglos XIX y XX nos habla de la labor lenta y constante de los gobiernos liberales por imponer a los españoles una educación dirigida por el Estado y tendente a la descristianización de España. Si no lo logró fue por carencia de medios y no poder prescindir de la labor educativa de los religiosos.

En el orden práctico, en el reducido espacio del País Vasconavarro, durante el tiempo limitado que gobernó el Carlismo, la educación se desarrolló con la máxima libertad para los centros de enseñanza: Universidad de Oñate, Escuela de Medicina en Estella, Colegios de enseñanza media en Tolosa y Orduña.

Un atento estudio de la enseñanza en España nos demostraría los males que a la misma causó el monopolio estatal que determinaba planes de estudio, títulos universitarios y competencias para los mismos. Como prueba diremos que la primera facultad de Ciencias Económicas se estableció por iniciativa social, mucho antes de que el Estado diera carácter oficial a tales estudios en sus universidades. De iniciativa privada fueron los primeros centros de formación profesional.

Por eso en escrito presentado el 10 de marzo de 1939 al entonces Jefe del Estado, la Comunión Tradicionalista, declaraba (...) frente al funesto sistema del Estado pedagogo, destructor insensato de nuestras antiguas Universidades y Colegios Mayores y que tantos males acarreó para la cultura patria durante el curso del pasado siglo, el Estado, restaurador de la gloriosa Tradición nacional, proclamará el principio castizo y salvador de la libertad de enseñanza” (1939).

La Comunión Tradicionalista Carlista, anima a los padres de niños estudiantes a que se organicen y resistan la asignatura por todos los medios legítimos a su alcance, bien sea mediante la alegación de la vulneración de derechos fundamentales, a poder ser de forma colectiva, bien sea a través de cualquier otro medio legítimo, salgan a la calle y, en fin, adopten cuantas medidas de presión sean necesarias para defenderse de los intentos revolucionarios de pervertirles, mientras estudia medidas concretas de actuación en este sentido. Aprovecha la circunstancia presente para pedir a los españoles que lleguen hasta las últimas exigencias frente al Estado y le digan, como se lo decimos nosotros, “ningún derecho tienes a monopolizar la enseñanza, ningún derecho tienes a erigirte en maestro”.

Bajo el lema de Dios, Patria- Fueros y Rey, se encierra el derecho de los padres a decidir la educación de sus hijos.

 

ACTO DE HOMENAJE A DON JAVIER

El pasado 24 de junio un grupo de carlistas  nos reunimos en Valencia para rendir un justo homenaje a la figura de Don Francisco Javier de Borbón Parma y Braganza, en el 30 aniversario de su fallecimiento, unidos a muchos otros amigos y correligionarios que no pudieron estar presentes físicamente, pero lo estaban de corazón.

La jornada comenzó con una Misa, presidida por el Rvdo. D. Francisco Suárez, en la parroquia de Santo Tomás Apóstol y san Felipe Neri, en la valenciana plaza de san Vicente Ferrer. Al oficio religioso acudieron más de medio centenar de carlistas de todo el Reino.

A continuación los asistentes se desplazaron a los nuevos locales del círculo cultural Aparisi y Guijarro, en la calle Garrigues nº 1, a los que se ha trasladado desde el día 1 de julio. Los carlistas pudieron conocer y apreciar la nueva sede de nuestro círculo, situada en una inmejorable situación, a espaldas de la céntrica plaza del Ayuntamiento.

Tras la comida de hermandad en un restaurante cercano, se desarrollaron en el Círculo los actos centrales de esta jornada de homenaje y recuerdo a nuestro “viejo Rey”. Lo inició don José Miguel Orts, presidente regional de la Comunión, con la bienvenida y la justificación del acto, que nacía con la intención de hacer una reivindicación de nuestra propia identidad carlista en nuestra historia más reciente, y rendir un homenaje a un hombre, un monarca y un español ejemplar. En ningún caso el homenaje a don Javier, Rey para casi todos los carlistas y Regente para todos, pretende dirigirse contra nadie. Seguidamente ha dado las gracias a todos los carlistas que han contribuido con escritos o adhesiones. 

Numerosas han sido las intervenciones. Algunas de ellas las han leído sus autores, que estaban presentes, por ejemplo, la de Cristóbal Castán, que ha evocado como recibió de los primeros carlistas que conoció el afecto por don Javier y cómo su vida fue una constante sublimación de las mejores virtudes cristianas y carlistas, que es como decir españolas, o la de Luis Amorós, secretario regional de comunicación, que ha centrado su alocución en el ejemplo que suponen los hechos y palabras de don Javier para los jóvenes carlistas de hoy en día. Otros muchos discursos provenían de personas que no podían acudir al acto de hoy, y han sido leídos. Así destacamos la de Luis Pérez – que reproducimos a continuación-, que ha reivindicado la dificultad que halló nuestro viejo Rey para pilotar la nave carlista en tiempos difíciles, con persecuciones desde el poder y disensiones dentro de la Causa, lográndolo con gran espíritu cristiano y fidelidad a su misión; la de Pedro José Zabala, que ha repasado la trayectoria del último rey carlista desde la objetividad pero sobre todo del cariño hacia quien, al contrario de lo habitual en el mundo, pecó de exceso de humildad y escrúpulos en el ejercicio de su autoridad regia; la de Juan Manuel Rodríguez, que ha hecho hincapié en la legitimidad de don Javier para asumir la corona legítima de las Españas, o la de Manel Rodríguez, preñada de afecto hacia la figura del homenajeado y proponiendo su actuación política como remedio para la aberración de la sociedad actual.

También se han leído las adhesiones llegadas desde toda España para este acto, entre las que no han faltado nombres de sobra conocidos en el Tradicionalismo contemporáneo: doña María Cuervo, presidenta de la Comunión Tradicionalista Carlista, Francisco José Asín, uno de los fundadores la Comunión Tradicionalista salida del acto de 1986, Domingo Fal-Conde, consejero político de la Junta nacional de la Comunión Tradicionalista Carlista, Romualdo Bermejo, ex-consejero nacional de la Comunión y primer candidato carlista a las elecciones europeas, Vicente Porcar, secretario de la Junta provincial de Castellón o Javier María Pérez-Roldán, presidente del centro jurídico Santo Tomás Moro.

Por último, el presidente regional, José Miguel Orts, que había abierto el acto, lo ha cerrado con su discurso, sin duda el más importante de todos, en el que ha hecho repaso somero, directo y sin concesiones, de la situación del carlismo desde la muerte de don Javier hasta la actualidad, y la justicia del homenaje a su persona, así como la vigencia de su figura, demandando que sea restablecido su nombre y preeminencia en el carlismo actual.

El acto terminó con el canto de la Salve Regina y del Oriamendi y los vítores a Cristo Rey, España y al Rey legítimo que, cueste lo que cueste, ha de venir.

 

 

HOMENAJE A D. JAVIER DE BORBÓN PARMA.

Palabras de D. Luis Pérez Domingo

El tiempo, ese juez implacable pero justo, acaba poniendo a cada uno en su lugar, porque sus sentencias exentas de la influencia de las pasiones del momento, no se ven mediatizadas por intereses de clase alguna. La distancia que imponen los años tiene la virtud de sedimentar las polémicas, atemperar las opiniones, aquilatar  los aciertos en su exacta medida y, con frecuencia, nos ayuda a comprender los errores al ubicarlos en su contexto histórico. De ahí que hoy , liberada al fin de la ganga acumulada, nos sea posible contemplar en su prístina grandeza, en su precisa dimensión, aureolada por el juicio de la historia, la figura de D. Javier de Borbón Parma, nuestro último Rey.

Verdad es que quienes nos mantuvimos siempre leales a D. Javier no hemos necesitado del transcurso de los años para depurar la visión que teníamos –y mantenemos- del largo período que permaneció al frente de la España carlista. A su  lado estuvimos y con él sufrimos y trabajamos por la mejor de las causas. Es cierto, y sería inútil negarlo, que en tan prolongada trayectoria hubo luces y sombras. Más –muchas más- de las primeras que de las segundas. Pero no es menos cierto que el paso de los años ha prestado nueva luz que permite entender sin las suspicacias de aquellos días las motivaciones que le impulsaron a adoptar decisiones comprometidas, a veces de difícil percepción.

Don Javier, nuestro rey, enarboló la bandera de la Tradición durante una etapa compleja. Una guerra civil, cruenta y dolorosa con singulares connotaciones bien conocidas, que terminaron con una República cicatera, ruin, enemiga declarada de la Religión católica. Un régimen político no deseado, nacido de aquella ocasión, que bien lejos de valorar la aportación carlista y el sacrificio de tantas vidas  generosamente ofrendadas  en los campos de batalla y en la retaguardia, pretendió –nada menos- acabar con la misma existencia del Carlismo. Una posguerra ardua y fatigosa, que nos condenó a vivir en la semiclandestinidad, plagada de celadas en las que cayeron los más débiles o los menos convencidos. En este marco perturbador, con enconados enemigos dentro y fuera, D. Javier tuvo que pilotar la nave carlista. No era una tarea sencilla. Que lograra salir indemne da muestra de su temple, capacidad y esfuerzo. Al final, inmerso en un juego político con las cartas marcadas, D. Javier peleó con denuedo, realizando arriesgados equilibrios para salvar el depósito de la Tradición que le había sido confiado. De que lo consiguió, nosotros, aunque pocos, somos concluyente prueba. Porque a despecho de torpedeamientos internos y asaltos externos, el Carlismo se mantiene vivo. Maltrecho, pero vivo.

Todavía ahora, después de tantos años, nos sentimos conmovidos por la muerte de nuestro anciano rey y por las circunstancias que la rodearon. Y quienes hemos iniciado ya la recta final de nuestra propia existencia, comprendemos y hacemos nuestro el inmenso dolor de nuestro Señor al verse traicionado por quienes estaban destinados a ser ejemplo de fidelidad, continuando y perfeccionando su obra. Una obra sentada  sobre el legado acumulado de sus antecesores, la Dinastía de la Legitimidad, ahora torpemente destrozada por el capricho, la soberbia y la impaciencia  de quienes llevaban su sangre.

Nuestro consuelo se cifra en la convicción de que Dios Nuestro Señor. En su infinita misericordia, habrá premiado ya a quien tanto le amó y sirvió desde el puesto a que fue llamado, y las penas y sufrimientos que experimentó en su peregrinaje por este mundo, se habrá trocado en el gozo eterno reservado para los justos que le confesaron sin rubor. Que quien fue nuestro rey en la tierra, nos tienda su mano cuando Dios nos convoque a su presencia, siendo nuestra boina roja la prenda que nos identifique, porque es la limpia expresión de nuestra militancia carlista y la confesión inequívoca de nuestra fe religiosa.

Luis Pérez Domingo

 

NUEVOS BEATOS VALENCIANOS MÁRTIRES DE LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA.

El próximo día 28 de octubre tendrá lugar en Roma la beatificación de 498 mártires de la persecución religiosa que padeció España de 1934 a 1939. Es una noticia que nos debe llenar de gozo a todos los católicos y nos debe hacer reflexionar sobre el ejemplo que estos mártires nos dejan: dieron ejemplo de fe y fidelidad hacia Cristo y su Iglesia en momentos y circunstancias aún más difíciles, si cabe, que las actuales. Ellos derramaron su sangre, quizás a nosotros no se nos pida tanto, pero sí el testimonio valiente y constante, capaz de aportar luz a las muchas sombras que parecen envolvernos.

A la alegría que de por sí nos traen estas beatificaciones se suma la presencia de diecisiete mártires nacidos en el Reino de Valencia y originarios de las cuatro Diócesis actuales presentes en tierras valencianas: Orihuela-Alicante, Segorbe-Castellón, Tortosa y Valencia.

Brevemente vamos a esbozar una pequeña reseña biográfica para que conozcamos quiénes fueron cada uno de esos mártires y nuevos beatos valencianos, a los que ya nos podemos encomendar como intercesores. 

ORIHUELA-ALICANTE:

María del Carmen Zaragoza Zaragoza (Religiosa Dominica de Santa Catalina de Siena). Nació en Villajoyosa el 1 de junio de 1888. En 1916 ingresó en la comunidad de dominicas de Santa Catalina de Siena de Barcelona. Al iniciarse la persecución estuvo acogida en hogares de amigos junto a otra religiosa. El 7 de agosto trataron de tomar un transporte hacia Valencia. Fueron detenidas y esa misma noche conducidas por la carretera de Molins de Rei y martirizadas en Vallirana (Barcelona). Tenía 48 años.

Rigoberto Aquilino de Anta y de Barrio (Sacerdote Diocesano). Nació en Sax el 4 de enero de 1894. Cuando comenzó la persecución era párroco de Peñas de San Pedro (Albacete). Fue detenido a principios de agosto de 1936, bajo la acusación de ser sacerdote. Fue martirizado el 24 de agosto junto a seis seglares y otro sacerdote. Dio la absolución a sus compañeros. Sus últimas palabras antes de ser fusilado fueron “Perdónalos, Señor, como yo les perdono”. Tenía 42 años. 

SEGORBE-CASTELLÓN:

Antonio Ayet Canós (P. Ludovico María, de la Orden del Carmen). Nació en Villarreal (Castellón) el 25 de julio de 1886. En julio de 1936 se encontraba en el convento de Barcelona. Cuando estaba en Tarrasa para celebrar la fiesta del Carmen, le sorprendió el inicio de la persecución religiosa. Fue encarcelado el día 21 de julio, permaneciendo en diversas cárceles y centros de detención. El 13 de octubre, por la noche, fue fusilado en el cementerio de Tarrasa. Tenía 50 años.

Luisa Pérez Adriá (Luisa de la Eucaristía, de las Adoratrices del Santísimo Sacramento y de la Caridad). Nació en Castellón de la Plana el 7 de marzo de 1897. Al iniciarse la persecución estaba en Alcalá de Henares. En septiembre de 1936, toda la comunidad se trasladó a un piso que se había preparado como refugio en Madrid. Allí fueron detenidas el 9 de novimbre y conducidas a la checa de fomento. Al día siguiente fue martirizada junto a sus hermanas de comunidad. Tenía 39 años.

TORTOSA:

Eliseo María Meneus Besalduch (P. Eliseo María, de la Orden del Carmen). Nació en Sant Mateu (Castellón) el 12 de diciembre de 1896. En julio de 1936 estaba en el convento de Tàrrega (Lleida) de donde era maestro de novicios. Fue asesinado, junto a sus once compañeros de comunidad, en Cervera (Lleida), en la madrugada del 29 de julio de 1936, a los 39 años.

Francisco Colom González (Hno. Leónides, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle). Nació en Sta. Magdalena de Polpis (Castellón), el 12 de julio de 1887. En julio de 1936 era director del Colegio de Santa Coloma de Farnés ( Barcelona). El 17 de agosto fueron obligados a abandonar el Colegio. Intentó marchar a Francia pero le fue imposible. Buscó entonces refugio en Barcelona, siendo allí detenido el 2 de noviembre. Al día siguiente, fue fusilado en Vallvidriera, junto a dos Hermanos y dos seglares. Tenía 49 años.

Jaime Gascón Bordás (P. Jaime de Santa Teresa, de la Orden de los Carmelitas Descalzos). Nació en Forcall (Castellón) el 25 de julio de 1886. Desde 1918 estaba en el Convento de Barcelona. El 20 de julio fue golpeado y arrastrado violentamente por la calle, hasta que un miliciano le disparó hiriéndole gravemente. Murió el 24 de julio a causa de las heridas recibidas, a la edad de 49 años.

José Llorach Bretó (Hno. Crisóstomo, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas). Nació en Benicarló (Castellón). Desde 1926 era Procurador del Distrito de Barcelona. Al iniciarse la persecución buscó refugio en casa de amigos y más tarde, para no comprometerlos, en una pensión. Desde allí organizó una red de ayuda a los Hermanos perseguidos. Fue descubierto y detenido el 2 de noviembre. Fue fusilado al día siguiente en Vallvidriera, junto al Hno. Leónides. Tenía 55 años.

Mateo Molinos Coloma (Hno. Dionisio Luis, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas). Nació en Forcall el 21 de agosto de 1890. Desde 1932 era director del Colegio de La Salle de Bonanova (Barcelona). Cuando estalló la revolución se encontraba preparando un retiro espiritual en La Seu d´Urgell. El 7 de agosto fue detenido y fusilado al día siguiente en Traveseres (Lleida). Tenía 45 años.

Nicolás Alberich Lluch (Hno. Valeriano Luis, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas). Nació en Benicarló el 1 de enero de 1898. Desde 1931 estaba como profesor en el Colegio Condal de Barcelona. Al iniciarse la persecución, decidió volver a su pueblo natal junto con su hermano, el Hno. Eliseo Vicente. En Benicarló se ocultaron en una casa de campo de su familia, solo acudían al pueblo de noche. Al conocer su presencia en el pueblo, milicianos del Comité se presentaron a las casas de sus familiares con amenazas de muerte si no entregaban a los Hermanos. Acordaron marchar a Teruel para, desde allí, pasar a zona nacional. El camino lo realizaron a pie. En Valderrobres (Teruel) fueron identificados como religiosos, lo que significó su condena a muerte. El 23 de agosto fueron fusilados. Sus últimas palabras fueron “¡VIVA CRISTO REY!”. Tenía 38 años.

Ramón Palos Gascón (Hno. Cayetano José, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas). Natural de Forcall, donde nació el 11 de agosto de 1885. Desde 1925 ocupaba el cargo de ecónomo del Colegio de Bonanova. El 20 de julio de 1936 el colegio fue saqueado por milicianos. Junto a un grupo de empleados fue detenido. El 30 de julio fue apartado del grupo y asesinado. Tenía 50 años.

Vicente Alberich Lluch (Hno. Eliseo Vicente, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas). Nació en Benicarló el 29 de enero de 1906. En 1935 fue destinado a dar clase en la escuela de Ntra. Sra. del Carmen de Barcelona. Con el estallido revolucionario se unió a su hermano, el Hno. Valeriano Luis) viviendo hasta el final de su vida sus mismas visicitudes. Fue asesinado mientras gritaba “¡VIVA CRISTO REY!”. Tenía 30 años. 

VALENCIA:

Adelfa Soro Bo (Adelfa de Ntra. Sra. del Rosario, Dominica de la Anuncita). Nació en Villanueva de Castellón el 6 de marzo de 1887. Su último destino fue como profesora de solfeo y piano en el colegio de Barcelona-Trafalgar. El 27 de julio toda la comunidad fue detenida. Sus verdugos trataron de que apostataran de su fe y de que accedieran a proposiciones deshonestas. Ellas resistieron con gran serenidad y fortaleza. Con un camión se las trasladó hacia Vallvidriera donde, una a una, fueron asesinadas a medida que descendían. Tenía 49 años.

Andrés Gómez Sáez (Salesiano). Nació en Bicorp el 7 de mayo de 1894. En 1936 estaba destinado en Santander. Logró escapar a la persecución escondiéndose. El 1 de enero de 1937 fue detenido por milicianos tras una delación. Murió tras ser arrojado a un acantilado de Santander. Tenía 42 años.

Enrique Bernardino Francisco Serra Chorro (Agustino). Nació en Alzira el 8 de noviembre de 1899. Su primer y único destino fue el convento de Uclés. Fue apresado el 27 de julio y asesinado junto a otros agustinos y algunos seglares. Su último grito fue el de “¡VIVA CRISTO REY!”. Tenía 36 años.

José Villanova Tormo (Salesiano). Natural de Turís donde nació el 20 de enero de 1902. Durante los primeros meses de la persecución vivió escondido en Madrid. Fue descubierto el 29 de septiembre de 1936 e inmediatamente asesinado. Tenía 34 años.

Ricardo Plá Espí (Sacerdote Diocesano). Nació en Agullent el 12 de diciembre de 1898. Desempeñó su ministerio en las diócesis de Valencia y Toledo. En los años de la República, en sus predicaciones, animaba a los católicos a soportar con valentía los momentos difíciles que se avecinaban. El 24 de julio fue detenido en Toledo y fusilado el día 30. Dejó escritas estas palabras: “Desde el advenimiento de la República, en todos mis sermones siempre hablé del martirio de sangre o de corazón. Al martirio hay que ir con alegría. No hay que temer a los que matan el cuerpo, sino a los que matan el alma”.

MÁRTIRES DE CRISTO: ¡ROGAD POR NOSOTROS!

Cristóbal Castán

 

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