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BOLETÍN
REINO DE VALENCIA. número 51.
Julio-agosto-septiembre de
2007 |
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Tenacidad, cuando es más fácil dejarlo ya.
por
Rubén de Cardeñosa Serrano
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Terminemos con el monopolio estatal de la enseñanza.
Comunicado de la Junta de Gobierno
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Acto de homenaje a don Javier
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Homenaje a don Javier de Borbón Parma.
Palabras de Luis Pérez Domingo.
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Nuevos beatos valencianos, mártires de la
persecución religiosa. por Cristobal Castán
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TENACIDAD, CUANDO ES MÁS FÁCIL DEJARLO YA
Dicen que la muerte blanca —la muerte por
congelación— es una muerte dulce: entra una especie
de sopor, lleno de sensaciones agradables en las que
uno se encuentra, incluso, optimista... y entre dos
sueños se escapa el alma. Aquel hombre, Guillaumet,
lo sabía. No le costaba nada dejarse estar,
recostado sobre el suelo helado, no levantarse
después de una caída, decir ¡ya basta, se acabó!, y
no volver a intentarlo de nuevo.
La
historia es de Antoine de Saint-Exupéry, en su
libro: “Terre des hommes”, donde narra la aventura
de un piloto cuyo avión se había estrellado en los
Andes, y que tras una increíble travesía apareció
destrozado pero vivo, cuando todo el mundo había
perdido la esperanza.
Aquel hombre tenía un montón de razones para dejar
de luchar por salvarse: no conocía el camino, era
casi seguro que todo aquel sobrehumano esfuerzo no
serviría para nada. Estaba solo, perdido, roto de
golpes, de fatiga, de cansancio. Derribado a cada
paso por la tormenta, en una zona de la que se
decía: «Los Andes en invierno, no devuelven a los
hombres».
«He hecho lo que he podido y ya no tengo esperanzas,
¿por qué obstinarse en este martirio?» Le bastaba
cerrar los ojos para borrar del mundo las rocas, los
hielos y las nieves. Y ya no habría golpes, ni
caídas, ni músculos desgarrados, ni hielos
abrasadores, ni ese peso de la vida que tenía que
arrastrar tan pesadamente.
Pero Guillaumet piensa en su mujer, en sus hijos, en
sus compañeros. ¿Quién podrá mantener a esa familia
que le aguarda en algún lugar de Francia si él se
para? No, no les podía fallar. Ellos le querían, le
esperaban. ¿Qué pasaría si supieran que estaba vivo?
«Si mi mujer cree que vivo, cree que camino. Los
compañeros creen que camino. Todos tienen confianza
en mí, y soy un canalla si no camino». Cuando volvía
a caerse, repetía esas palabras. Cuando las piernas
se negaban a avanzar más; cuando los huesos todos de
su cuerpo gemían entumecidos por el frío y el
cansancio; cuando después de bajar tenía que volver
a subir, como en un carrusel que no acababa nunca,
volvía a repetir el mismo estribillo: «si creen que
vivo, creen que camino, y soy un canalla si no
sigo».
En
el pensamiento está la clave
Cuando lo encontraron, su primera frase fue como
resumen de su tenacidad extraordinaria: «Lo que
hice, te lo juro, ningún animal lo hubiera hecho».
Saint-Exupéry lo comenta así en su obra: Ésta es la
frase más noble que conozco, una frase que sitúa al
hombre, que le honra, que restablece las jerarquías
verdaderas
Cuando a Guillaumet está exhausto y le abruma saber
que es casi imposible que llegue a encontrar a nadie
en aquellas montañas, rechaza la voz del
agotamiento, que le incita a tirarse al suelo y
renunciar. El animal sólo soporta el agotamiento
cuando está espoleado por impulsos básicos, como el
miedo; sin embargo el hombre ha multiplicado los
motivos para sobreponerse y aguantar: los valores
que influyen en su conciencia pueden ser sentidos,
como sucede a los animales, pero también pueden ser
pensados. Cuando los sentimos, sólo experimentamos
su atracción o su repulsión; cuando los pensamos,
podemos ver lo valioso aunque casi no sintamos nada.
Lo
innovador del hombre, es que puede regir su
comportamiento por valores pensados, y no sólo por
valores sentidos. Si sólo pudiéramos acomodar
nuestra conducta a lo que sentimos, no podríamos
hablar de libertad, porque no podríamos dirigir
libremente nuestros sentimientos. A pesar de la
angustiosa protesta de sus músculos, y de que sólo
siente cansancio, Guillaumet puede pensar en otros
valores, o recuperar de su memoria los valores
vividos en otras ocasiones, y ajustar a ellos su
comportamiento. Una vez más, lo espiritual se
introduce en lo corporal, lo amplía y lo enriquece.
¿Sería necesario un esfuerzo por parte de los que
nos llamamos defensores de un lema tan hermoso como
el de Dios, Patria y Rey, como el que hizo
Guillaumet, y los pensamos también como los
valores espirituales que han de conducir a esa
Patria hacia ese Dios, por medio de ese Rey?
Pues pongamos nuestras manos, nuestro corazón,
nuestra voluntad, nuestro esfuerzo, un poquito de
nuestros caudales y todo nuestro ser al servicio
diario de esa santa causa por la que tantos dieron
su libertad, sus caudales y hasta su propia vida,
como héroes anónimos, quizá solo ante los hombres,
pero nunca ante Dios.
Rubén de Cardeñosa Serrano |
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TERMINEMOS CON EL MONOPOLIO
ESTATAL DE LA ENSEÑANZA. COMUNICADO DE LA JUNTA DE
GOBIERNO
El
proyecto del Gobierno socialista de implantar la
asignatura “Educación para la Ciudadanía” de
forma obligatoria ha producido una gran conmoción en
la sociedad española. La oposición a la misma por
parte de los obispos de mayor relieve, de
organizaciones defensoras de la familia y de los
mismos padres de los niños lo prueban.
La
asignatura de Educación para la Ciudadanía,
estructurada en los reales decretos que desarrollan
la L. O. E., constituye no sólo una intromisión del
Estado de la máxima gravedad en un área educativa
cuya orientación corresponde por derecho primario a
los padres, sino un instrumento inmoral de
corrupción de las conciencias desde la más temprana
edad mediante el adoctrinamiento sistemático en el
relativismo moral y en la aceptación social de
conductas contrarias a la Verdad y al Bien del
hombre.
Los contenidos sobre conductas sexuales depravadas,
“memoria histórica” y ateísmo o indiferentismo
religioso, entre otros, hablan a las claras del
propósito no disimulado de los artífices de estos
contenidos, y los padres tienen el grave deber de
evitar que sus hijos reciban estas enseñanzas, ya
sea oponiéndose a la asignatura en concreto, ya sea
vigilando los contenidos que reciben en el resto de
asignaturas.
Con los nuevos contenidos que se pretenden
normalizar con la L.O.E. el estado liberal y
revolucionario ha llegado al cénit de su satánico
afán de apoderarse de la conciencia de sus súbditos.
Todo bajo el señuelo de la Libertad. Hemos de
señalar que la implantación de una asignatura de
este tipo de forma universal y obligatoria para todo
tipo de colegios independientemente de su
titularidad deviene posible debido al nefasto
principio del monopolio estatal de la enseñanza.
En
su oposición a un liberalismo como el que inspira
este nuevo proyecto totalitario, el Carlismo se ha
manifestado siempre defensor a ultranza de la
libertad de enseñanza. Ha negado al estado liberal
no sólo el derecho a monopolizar la enseñanza, sino
hasta la capacidad de enseñar. El Estado liberal no
profesa ninguna doctrina, es neutro (eso vienen
diciendo), y no puede enseñar lo que no profesa. Sin
embargo, la situación sobrevenida pone de relieve,
una vez más, el carácter profundamente totalitario
del sistema político vigente, destructor en la
práctica de las libertades sociales e individuales
más elementales. El supuesto carácter neutro del
Estado en materia ideológica y religiosa revela su
verdadero rostro anticristiano por la vía de los
hechos consumados. La alegación de la vulneración de
derechos fundamentales en este caso (arts. 16 y
27.3, referentes a la libertad ideológica y al
derecho de los padres a que sus hijos reciban la
formación religiosa y moral que esté de acuerdo con
sus propias convicciones) puede revelarse inútil
ante los tribunales por entrar en contradicción con
otros principios constitucionales.
Es, por tanto, deber de esta Comunión insistir una
vez más en la denuncia de las carencias
fundamentales del sistema político vigente y en la
necesidad apremiante de revisión de sus premisas
constitucionales.
La
historia de los siglos XIX y XX nos habla de la
labor lenta y constante de los gobiernos liberales
por imponer a los españoles una educación dirigida
por el Estado y tendente a la descristianización de
España. Si no lo logró fue por carencia de medios y
no poder prescindir de la labor educativa de los
religiosos.
En
el orden práctico, en el
reducido espacio del País Vasconavarro, durante el
tiempo limitado que gobernó el Carlismo, la
educación se desarrolló con la máxima libertad para
los centros de enseñanza: Universidad de Oñate,
Escuela de Medicina en Estella, Colegios de
enseñanza media en Tolosa y Orduña.
Un
atento estudio de la enseñanza en España nos
demostraría los males que a la misma causó el
monopolio estatal que determinaba planes de estudio,
títulos universitarios y competencias para los
mismos. Como prueba diremos que la primera facultad
de Ciencias Económicas se estableció por iniciativa
social, mucho antes de que el Estado diera carácter
oficial a tales estudios en sus universidades. De
iniciativa privada fueron los primeros centros de
formación profesional.
Por eso en escrito presentado el 10 de marzo de 1939
al entonces Jefe del Estado, la Comunión
Tradicionalista, declaraba “(...)
frente al funesto sistema del Estado pedagogo,
destructor insensato de nuestras antiguas
Universidades y Colegios Mayores y que tantos males
acarreó para la cultura patria durante el curso del
pasado siglo, el Estado, restaurador de la gloriosa
Tradición nacional, proclamará el principio castizo
y salvador de la libertad de enseñanza” (1939).
La
Comunión Tradicionalista Carlista, anima a los padres de niños estudiantes a que se organicen y
resistan la asignatura por todos los medios
legítimos a su alcance, bien sea mediante la
alegación de la vulneración de derechos
fundamentales, a poder ser de forma colectiva, bien
sea a través de cualquier otro medio legítimo,
salgan a la calle y, en fin, adopten cuantas medidas
de presión sean necesarias para defenderse de los
intentos revolucionarios de pervertirles, mientras
estudia medidas concretas de actuación en este
sentido. Aprovecha la circunstancia presente para
pedir a los españoles que lleguen hasta las últimas
exigencias frente al Estado y le digan, como se lo
decimos nosotros, “ningún derecho tienes a
monopolizar la enseñanza, ningún derecho tienes a
erigirte en maestro”.
Bajo el lema de Dios, Patria- Fueros y Rey, se
encierra el derecho de los padres a decidir la
educación de sus hijos. |
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ACTO DE HOMENAJE A DON JAVIER
El
pasado 24 de junio un grupo de carlistas nos
reunimos en Valencia para rendir un justo homenaje a
la figura de Don Francisco Javier de Borbón Parma y
Braganza, en el 30 aniversario de su fallecimiento,
unidos a muchos otros amigos y correligionarios que
no pudieron estar presentes físicamente, pero lo
estaban de corazón.
La
jornada comenzó con una Misa, presidida por el Rvdo.
D. Francisco Suárez, en la parroquia de Santo Tomás
Apóstol y san Felipe Neri, en la valenciana plaza de
san Vicente Ferrer. Al oficio religioso acudieron
más de medio centenar de carlistas de todo el Reino.
A
continuación los asistentes se desplazaron a los
nuevos locales del círculo cultural Aparisi y
Guijarro, en la calle Garrigues nº 1, a los que se
ha trasladado desde el día 1 de julio. Los carlistas
pudieron conocer y apreciar la nueva sede de nuestro
círculo, situada en una inmejorable situación, a
espaldas de la céntrica plaza del Ayuntamiento.
Tras la comida de hermandad en un restaurante
cercano, se desarrollaron en el Círculo los actos
centrales de esta jornada de homenaje y recuerdo a
nuestro “viejo Rey”. Lo inició don José Miguel Orts,
presidente regional de la Comunión, con la
bienvenida y la justificación del acto, que nacía
con la intención de hacer una reivindicación de
nuestra propia identidad carlista en nuestra
historia más reciente, y rendir un homenaje a un
hombre, un monarca y un español ejemplar. En ningún
caso el homenaje a don Javier, Rey para casi todos
los carlistas y Regente para todos, pretende
dirigirse contra nadie. Seguidamente ha dado las
gracias a todos los carlistas que han contribuido
con escritos o adhesiones.
Numerosas han sido las intervenciones. Algunas de
ellas las han leído sus autores, que estaban
presentes, por ejemplo, la de Cristóbal Castán, que
ha evocado como recibió de los primeros carlistas
que conoció el afecto por don Javier y cómo su vida
fue una constante sublimación de las mejores
virtudes cristianas y carlistas, que es como decir
españolas, o la de Luis Amorós, secretario regional
de comunicación, que ha centrado su alocución en el
ejemplo que suponen los hechos y palabras de don
Javier para los jóvenes carlistas de hoy en día.
Otros muchos discursos provenían de personas que no
podían acudir al acto de hoy, y han sido leídos. Así
destacamos la de Luis Pérez – que reproducimos a
continuación-, que ha reivindicado la dificultad que
halló nuestro viejo Rey para pilotar la nave
carlista en tiempos difíciles, con persecuciones
desde el poder y disensiones dentro de la Causa,
lográndolo con gran espíritu cristiano y fidelidad a
su misión; la de Pedro José Zabala, que ha repasado
la trayectoria del último rey carlista desde la
objetividad pero sobre todo del cariño hacia quien,
al contrario de lo habitual en el mundo, pecó de
exceso de humildad y escrúpulos en el ejercicio de
su autoridad regia; la de Juan Manuel Rodríguez, que
ha hecho hincapié en la legitimidad de don Javier
para asumir la corona legítima de las Españas, o la
de Manel Rodríguez, preñada de afecto hacia la
figura del homenajeado y proponiendo su actuación
política como remedio para la aberración de la
sociedad actual.
También se han leído las adhesiones llegadas desde
toda España para este acto, entre las que no han
faltado nombres de sobra conocidos en el
Tradicionalismo contemporáneo: doña María Cuervo,
presidenta de la Comunión Tradicionalista Carlista,
Francisco José Asín, uno de los fundadores la
Comunión Tradicionalista salida del acto de 1986,
Domingo Fal-Conde, consejero político de la Junta
nacional de la Comunión Tradicionalista Carlista,
Romualdo Bermejo, ex-consejero nacional de la
Comunión y primer candidato carlista a las
elecciones europeas, Vicente Porcar, secretario de
la Junta provincial de Castellón o Javier María
Pérez-Roldán, presidente del centro jurídico Santo
Tomás Moro.
Por último, el presidente regional, José Miguel Orts,
que había abierto el acto, lo ha cerrado con su
discurso, sin duda el más importante de todos, en el
que ha hecho repaso somero, directo y sin
concesiones, de la situación del carlismo desde la
muerte de don Javier hasta la actualidad, y la
justicia del homenaje a su persona, así como la
vigencia de su figura, demandando que sea
restablecido su nombre y preeminencia en el carlismo
actual.
El acto terminó con el canto de la Salve Regina
y del Oriamendi y los vítores a Cristo Rey,
España y al Rey legítimo que, cueste lo que
cueste, ha de venir.

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HOMENAJE A D. JAVIER DE BORBÓN PARMA.
Palabras de D. Luis Pérez Domingo
El
tiempo, ese juez implacable pero justo, acaba
poniendo a cada uno en su lugar, porque sus
sentencias exentas de la influencia de las pasiones
del momento, no se ven mediatizadas por intereses de
clase alguna. La distancia que imponen los años
tiene la virtud de sedimentar las polémicas,
atemperar las opiniones, aquilatar los aciertos en
su exacta medida y, con frecuencia, nos ayuda a
comprender los errores al ubicarlos en su contexto
histórico. De ahí que hoy , liberada al fin de la
ganga acumulada, nos sea posible contemplar en su
prístina grandeza, en su precisa dimensión,
aureolada por el juicio de la historia, la figura de
D. Javier de Borbón Parma, nuestro último Rey.
Verdad es que quienes nos mantuvimos siempre leales
a D. Javier no hemos necesitado del transcurso de
los años para depurar la visión que teníamos –y
mantenemos- del largo período que permaneció al
frente de la España carlista. A su lado estuvimos y
con él sufrimos y trabajamos por la mejor de las
causas. Es cierto, y sería inútil negarlo, que en
tan prolongada trayectoria hubo luces y sombras. Más
–muchas más- de las primeras que de las segundas.
Pero no es menos cierto que el paso de los años ha
prestado nueva luz que permite entender sin las
suspicacias de aquellos días las motivaciones que le
impulsaron a adoptar decisiones comprometidas, a
veces de difícil percepción.
Don Javier, nuestro rey, enarboló la bandera de la
Tradición durante una etapa compleja. Una guerra
civil, cruenta y dolorosa con singulares
connotaciones bien conocidas, que terminaron con una
República cicatera, ruin, enemiga declarada de la
Religión católica. Un régimen político no deseado,
nacido de aquella ocasión, que bien lejos de valorar
la aportación carlista y el sacrificio de tantas
vidas generosamente ofrendadas en los campos de
batalla y en la retaguardia, pretendió –nada menos-
acabar con la misma existencia del Carlismo. Una
posguerra ardua y fatigosa, que nos condenó a vivir
en la semiclandestinidad, plagada de celadas en las
que cayeron los más débiles o los menos convencidos.
En este marco perturbador, con enconados enemigos
dentro y fuera, D. Javier tuvo que pilotar la nave
carlista. No era una tarea sencilla. Que lograra
salir indemne da muestra de su temple, capacidad y
esfuerzo. Al final, inmerso en un juego político con
las cartas marcadas, D. Javier peleó con denuedo,
realizando arriesgados equilibrios para salvar el
depósito de la Tradición que le había sido confiado.
De que lo consiguió, nosotros, aunque pocos, somos
concluyente prueba. Porque a despecho de
torpedeamientos internos y asaltos externos, el
Carlismo se mantiene vivo. Maltrecho, pero vivo.
Todavía ahora, después de tantos años, nos sentimos
conmovidos por la muerte de nuestro anciano rey y
por las circunstancias que la rodearon. Y quienes
hemos iniciado ya la recta final de nuestra propia
existencia, comprendemos y hacemos nuestro el
inmenso dolor de nuestro Señor al verse traicionado
por quienes estaban destinados a ser ejemplo de
fidelidad, continuando y perfeccionando su obra. Una
obra sentada sobre el legado acumulado de sus
antecesores, la Dinastía de la Legitimidad, ahora
torpemente destrozada por el capricho, la soberbia y
la impaciencia de quienes llevaban su sangre.
Nuestro consuelo se cifra en la convicción de que
Dios Nuestro Señor. En su infinita misericordia,
habrá premiado ya a quien tanto le amó y sirvió
desde el puesto a que fue llamado, y las penas y
sufrimientos que experimentó en su peregrinaje por
este mundo, se habrá trocado en el gozo eterno
reservado para los justos que le confesaron sin
rubor. Que quien fue nuestro rey en la tierra, nos
tienda su mano cuando Dios nos convoque a su
presencia, siendo nuestra boina roja la prenda que
nos identifique, porque es la limpia expresión de
nuestra militancia carlista y la confesión
inequívoca de nuestra fe religiosa.
Luis Pérez Domingo |
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NUEVOS BEATOS VALENCIANOS MÁRTIRES DE LA PERSECUCIÓN
RELIGIOSA.
El
próximo día 28 de octubre tendrá lugar en Roma la
beatificación de 498 mártires de la persecución
religiosa que padeció España de 1934 a 1939. Es una
noticia que nos debe llenar de gozo a todos los
católicos y nos debe hacer reflexionar sobre el
ejemplo que estos mártires nos dejan: dieron ejemplo
de fe y fidelidad hacia Cristo y su Iglesia en
momentos y circunstancias aún más difíciles, si
cabe, que las actuales. Ellos derramaron su sangre,
quizás a nosotros no se nos pida tanto, pero sí el
testimonio valiente y constante, capaz de aportar
luz a las muchas sombras que parecen envolvernos.
A
la alegría que de por sí nos traen estas
beatificaciones se suma la presencia de diecisiete
mártires nacidos en el Reino de Valencia y
originarios de las cuatro Diócesis actuales
presentes en tierras valencianas: Orihuela-Alicante,
Segorbe-Castellón, Tortosa y Valencia.
Brevemente vamos a esbozar una pequeña reseña
biográfica para que conozcamos quiénes fueron cada
uno de esos mártires y nuevos beatos valencianos, a
los que ya nos podemos encomendar como intercesores.
ORIHUELA-ALICANTE:
María del Carmen Zaragoza Zaragoza (Religiosa
Dominica de Santa Catalina de Siena). Nació en
Villajoyosa el 1 de junio de 1888. En 1916 ingresó
en la comunidad de dominicas de Santa Catalina de
Siena de Barcelona. Al iniciarse la persecución
estuvo acogida en hogares de amigos junto a otra
religiosa. El 7 de agosto trataron de tomar un
transporte hacia Valencia. Fueron detenidas y esa
misma noche conducidas por la carretera de Molins de
Rei y martirizadas en Vallirana (Barcelona). Tenía
48 años.
Rigoberto Aquilino de Anta y de Barrio (Sacerdote
Diocesano). Nació en Sax el 4 de enero de 1894.
Cuando comenzó la persecución era párroco de Peñas
de San Pedro (Albacete). Fue detenido a principios
de agosto de 1936, bajo la acusación de ser
sacerdote. Fue martirizado el 24 de agosto junto a
seis seglares y otro sacerdote. Dio la absolución a
sus compañeros. Sus últimas palabras antes de ser
fusilado fueron “Perdónalos, Señor, como yo les
perdono”. Tenía 42 años.
SEGORBE-CASTELLÓN:
Antonio Ayet Canós (P. Ludovico María, de la Orden
del Carmen). Nació en Villarreal (Castellón) el 25
de julio de 1886. En julio de 1936 se encontraba en
el convento de Barcelona. Cuando estaba en Tarrasa
para celebrar la fiesta del Carmen, le sorprendió el
inicio de la persecución religiosa. Fue encarcelado
el día 21 de julio, permaneciendo en diversas
cárceles y centros de detención. El 13 de octubre,
por la noche, fue fusilado en el cementerio de
Tarrasa. Tenía 50 años.
Luisa Pérez Adriá (Luisa de la Eucaristía, de las
Adoratrices del Santísimo Sacramento y de la
Caridad). Nació en Castellón de la Plana el 7 de
marzo de 1897. Al iniciarse la persecución estaba en
Alcalá de Henares. En septiembre de 1936, toda la
comunidad se trasladó a un piso que se había
preparado como refugio en Madrid. Allí fueron
detenidas el 9 de novimbre y conducidas a la checa
de fomento. Al día siguiente fue martirizada junto a
sus hermanas de comunidad. Tenía 39 años.
TORTOSA:
Eliseo María Meneus Besalduch (P. Eliseo María, de
la Orden del Carmen). Nació en Sant Mateu
(Castellón) el 12 de diciembre de 1896. En julio de
1936 estaba en el convento de Tàrrega (Lleida) de
donde era maestro de novicios. Fue asesinado, junto
a sus once compañeros de comunidad, en Cervera (Lleida),
en la madrugada del 29 de julio de 1936, a los 39
años.
Francisco Colom González (Hno. Leónides, de los
Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle).
Nació en Sta. Magdalena de Polpis (Castellón), el 12
de julio de 1887. En julio de 1936 era director del
Colegio de Santa Coloma de Farnés ( Barcelona). El
17 de agosto fueron obligados a abandonar el
Colegio. Intentó marchar a Francia pero le fue
imposible. Buscó entonces refugio en Barcelona,
siendo allí detenido el 2 de noviembre. Al día
siguiente, fue fusilado en Vallvidriera, junto a dos
Hermanos y dos seglares. Tenía 49 años.
Jaime Gascón Bordás (P. Jaime de Santa Teresa, de la
Orden de los Carmelitas Descalzos). Nació en Forcall
(Castellón) el 25 de julio de 1886. Desde 1918
estaba en el Convento de Barcelona. El 20 de julio
fue golpeado y arrastrado violentamente por la
calle, hasta que un miliciano le disparó hiriéndole
gravemente. Murió el 24 de julio a causa de las
heridas recibidas, a la edad de 49 años.
José Llorach Bretó (Hno. Crisóstomo, de los Hermanos
de las Escuelas Cristianas). Nació en Benicarló
(Castellón). Desde 1926 era Procurador del Distrito
de Barcelona. Al iniciarse la persecución buscó
refugio en casa de amigos y más tarde, para no
comprometerlos, en una pensión. Desde allí organizó
una red de ayuda a los Hermanos perseguidos. Fue
descubierto y detenido el 2 de noviembre. Fue
fusilado al día siguiente en Vallvidriera, junto al
Hno. Leónides. Tenía 55 años.
Mateo Molinos Coloma (Hno. Dionisio Luis, de los
Hermanos de las Escuelas Cristianas). Nació en
Forcall el 21 de agosto de 1890. Desde 1932 era
director del Colegio de La Salle de Bonanova
(Barcelona). Cuando estalló la revolución se
encontraba preparando un retiro espiritual en La Seu
d´Urgell. El 7 de agosto fue detenido y fusilado al
día siguiente en Traveseres (Lleida). Tenía 45 años.
Nicolás Alberich Lluch (Hno. Valeriano Luis, de los
Hermanos de las Escuelas Cristianas). Nació en
Benicarló el 1 de enero de 1898. Desde 1931 estaba
como profesor en el Colegio Condal de Barcelona. Al
iniciarse la persecución, decidió volver a su pueblo
natal junto con su hermano, el Hno. Eliseo Vicente.
En Benicarló se ocultaron en una casa de campo de su
familia, solo acudían al pueblo de noche. Al conocer
su presencia en el pueblo, milicianos del Comité se
presentaron a las casas de sus familiares con
amenazas de muerte si no entregaban a los Hermanos.
Acordaron marchar a Teruel para, desde allí, pasar a
zona nacional. El camino lo realizaron a pie. En
Valderrobres (Teruel) fueron identificados como
religiosos, lo que significó su condena a muerte. El
23 de agosto fueron fusilados. Sus últimas palabras
fueron “¡VIVA CRISTO REY!”. Tenía 38 años.
Ramón Palos Gascón (Hno. Cayetano José, de los
Hermanos de las Escuelas Cristianas). Natural de
Forcall, donde nació el 11 de agosto de 1885. Desde
1925 ocupaba el cargo de ecónomo del Colegio de
Bonanova. El 20 de julio de 1936 el colegio fue
saqueado por milicianos. Junto a un grupo de
empleados fue detenido. El 30 de julio fue apartado
del grupo y asesinado. Tenía 50 años.
Vicente Alberich Lluch (Hno. Eliseo Vicente, de los
Hermanos de las Escuelas Cristianas). Nació en
Benicarló el 29 de enero de 1906. En 1935 fue
destinado a dar clase en la escuela de Ntra. Sra.
del Carmen de Barcelona. Con el estallido
revolucionario se unió a su hermano, el Hno.
Valeriano Luis) viviendo hasta el final de su vida
sus mismas visicitudes. Fue asesinado mientras
gritaba “¡VIVA CRISTO REY!”. Tenía 30 años.
VALENCIA:
Adelfa Soro Bo (Adelfa de Ntra. Sra. del Rosario,
Dominica de la Anuncita). Nació en Villanueva de
Castellón el 6 de marzo de 1887. Su último destino
fue como profesora de solfeo y piano en el colegio
de Barcelona-Trafalgar. El 27 de julio toda la
comunidad fue detenida. Sus verdugos trataron de que
apostataran de su fe y de que accedieran a
proposiciones deshonestas. Ellas resistieron con
gran serenidad y fortaleza. Con un camión se las
trasladó hacia Vallvidriera donde, una a una, fueron
asesinadas a medida que descendían. Tenía 49 años.
Andrés Gómez Sáez (Salesiano). Nació en Bicorp el 7
de mayo de 1894. En 1936 estaba destinado en
Santander. Logró escapar a la persecución
escondiéndose. El 1 de enero de 1937 fue detenido
por milicianos tras una delación. Murió tras ser
arrojado a un acantilado de Santander. Tenía 42
años.
Enrique Bernardino Francisco Serra Chorro
(Agustino). Nació en Alzira el 8 de noviembre de
1899. Su primer y único destino fue el convento de
Uclés. Fue apresado el 27 de julio y asesinado junto
a otros agustinos y algunos seglares. Su último
grito fue el de “¡VIVA CRISTO REY!”. Tenía 36
años.
José Villanova Tormo (Salesiano). Natural de Turís
donde nació el 20 de enero de 1902. Durante los
primeros meses de la persecución vivió escondido en
Madrid. Fue descubierto el 29 de septiembre de 1936
e inmediatamente asesinado. Tenía 34 años.
Ricardo Plá Espí (Sacerdote Diocesano). Nació en
Agullent el 12 de diciembre de 1898. Desempeñó su
ministerio en las diócesis de Valencia y Toledo. En
los años de la República, en sus predicaciones,
animaba a los católicos a soportar con valentía los
momentos difíciles que se avecinaban. El 24 de julio
fue detenido en Toledo y fusilado el día 30. Dejó
escritas estas palabras: “Desde el advenimiento
de la República, en todos mis sermones siempre hablé
del martirio de sangre o de corazón. Al martirio hay
que ir con alegría. No hay que temer a los que matan
el cuerpo, sino a los que matan el alma”.
MÁRTIRES DE CRISTO: ¡ROGAD POR NOSOTROS!
Cristóbal Castán
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