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BOLETÍN
REINO DE VALENCIA. número 52.
Octubre-noviembre-diciembre de
2007 |
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Carlistas en Roma. Crónica de la beatificación de
498 mártires de la persecución religiosa
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Carta abierta al presidente del gobierno del estado
español. por Rubén de Cardeñosa
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La crisis de las naciones políticas. por Pedro
Zabala
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Éxito del carlismo impidiendo una exposición
blasfema en Castellón
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En el día de la dinastía legítima. por José Miguel
Orts
- S.S. Benedicto XVI presenta el "luminoso"
testimonio de los 498 mártires del siglo XX en
España
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CARLISTAS EN ROMA: CRÓNICA DE LA BEATIFICACIÓN DE
498 MÁRTIRES DE LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA
498 mártires, diecisiete de ellos valencianos, asesinados
por odio a su fe, sin renegar de Cristo y perdonando
a sus asesinos, con frecuencia con un “¡Viva Cristo
Rey!" en sus labios en el momento de su tránsito al
Padre. 498 ejemplos de amor a Cristo hasta el
sacrificio supremo, 498 testimonios de fe y vida
cristiana. Víctimas inocentes, corderos sacrificados
de la mayor persecución religiosa en España y una de
las mayores del mundo, desencadenada por las
milicias de los partidos que formaban el Frente
Popular entre 1934 y 1939. 10.000 asesinados, ni una
sola apostasía. El odio a la fe frente al testimonio
de Cristo. Si al maestro crucificaron ¿qué no harán
con los discípulos?
El 28 de octubre de 2007 sus causas de beatificación
concluían su instrucción con la proclamación pública
en la plaza de san Pedro, en Roma, ante el cardenal
don José Saraiva, prefecto de la congregación de los
santos. Y allí se congregaron 200 carlistas de toda
España. Entre ellos más de 40 valencianos.
La jornada comenzaba para los tradicionalistas de nuestro
reino en el aeropuerto de Manises en la mañana del
sábado 27. La mayoría viajaba con el vuelo
organizado por la secretaría de organización de la
Junta Nacional de la Comunión Tradicionalista
Carlista. El delegado valenciano les esperaba en el
mostrador. Para identificarse, una gran bandera de
España con el Sagrado Corazón de Jesús. Tanto llamó
la atención que un equipo de periodistas de Canal
Nou, que cubrían la salida de peregrinos españoles,
le realizó una breve entrevista. Muchos viajeros se
acercaron a preguntar donde se podía adquirir la
bandera. Mala suerte, se trata de una edición
limitada para los peregrinos carlistas. Conforme van
llegando, se les da las instrucciones y se les
entrega una mochila de regalo, con una pequeña
bandera bordada, y en su interior la grande, junto a
la acreditación y calendarios de regalo. El vuelo
transcurre sin incidentes y se llega a Roma mediada
la tarde, dirigiéndose de inmediato a las
residencias de religiosos en las que se pernoctará.
A las 18:30 el primer acto organizado por la
Comunión. Para prepararse adecuadamente, una santa
misa en la impresionante capilla de la Casa
Generalicia de La Salle, concelebrada por los dos
sacerdotes carlistas que acompañan nuestra
expedición para atenderla espiritualmente, don
Higinio, el capellán de los campamentos de Cruz de
Borgoña, y don Diego. La ceremonia está presidida
por una boina carlista y una bandera de la España
católica que sólo se abate en el momento de la
Consagración. Es el símbolo perfecto de la España
orgullosa que sólo reconoce un Señor, Jesucristo. En
la homilía don Higinio nos recuerda que la virtud
del martirio reside ante todo en el mantenimiento
hasta el final de la amistad con Cristo, y que los
mártires que vamos a proclamar nos deben recordar
que esa amistad se mantiene día a día con el
servicio, la oración y la frecuentación de los
sacramentos, fundamentalmente la Eucaristía y la
Reconciliación con Dios.
A la salida nos juntamos todos los carlistas venidos de toda
España. Viejos conocidos, nuevas adquisiciones,
leyendas vivas y mucha chavalería de Cruz de Borgoña
que luce con orgullo sus boinas prendidas con
insignias tradicionalistas e imágenes religiosas.
Ellos son el futuro de nuestra España. Por ellos,
vale la pena luchar. Los asistentes a la misa
cenamos en un restaurante cercano al colegio La
Salle. El resto de los valencianos, muchos venidos
en familia, se dispersan para visitar la ciudad.
El día grande es el 28. A las 8:30 horas comenzamos a llegar
los carlistas a la Plaza de san Pedro, en diversos
grupos, provenientes cada uno de las varias
residencias y hoteles donde nos alojamos. Hay
muchísima gente: grupos escolares, colegios,
asociaciones diocesanas y familiares de mártires
portando sus retratos. Los carlistas llegamos
escalonadamente con nuestras boinas y banderas, y la
Providencia quiere que, repartidos por toda la plaza
por mor de la organización, destaquemos más que
ningún otro grupo. Pronto las banderas que más se
ven son las aspas de san Andrés y la bandera
española con el Sagrado Corazón. También una senyera
valenciana, la única de la plaza, portada por
carlistas, se sitúa en las primeras filas. Mucha
gente nos pregunta y se interesa. Las felicitaciones
son incontables. Mientras esperamos que se termine
de llenar la plaza y que comiencen los actos,
cánticos y gritos de ¡Viva Cristo Rey! en un
ambiente festivo pero respetuoso. Los carlistas
sevillanos, como siempre, son los que se superan,
con una gran pancarta con el mismo grito, en primera
fila.
Finalmente, a las 9:30, unas 50.000 personas llenan la
plaza, 200 de ellas carlistas. Un espectáculo
impresionante. En el estrado, un altar cubierto. A
su izquierda, sentados obispos y sacerdotes
españoles acudidos al acto; a su derecha, los
asientos de las autoridades venidas de España.
Mientras se prepara la beatificación y Santa Misa,
varios oradores relatan testimonios de las últimas
horas vividas por los mártires. Al finalizar cada
uno, la plaza entera prorrumpe en aplausos y agitar
de banderas.
Por fin comienza el acto con la entrada solemne de los
pastores, que preceden al cardenal monseñor José
Saraiva, prefecto de la congregación de los santos,
que va a presidir la ceremonia. La organización nos
pide que bajemos las banderas porque tapan. Los
carlistas obedecemos, y solo dejamos dos, al fondo,
que no obstaculizan la visión, bien enhiestas. La
ceremonia, enmarcada por los cantos sacros del coro,
se desarrolla sin incidentes, y cada obispo de las
diócesis postulantes lee los nombres de los nuevos
beatos. El arzobispo monseñor Rouco lee la apelación
final y seguidamente monseñor Saraiva lee el decreto
pontificio que proclama la beatificación de los 498
mártires.
Dios nos ha regalado un día despejado, a pesar de los
augurios de lluvia, y conforme avanza la mañana el
sol pica, pero nadie se quiere mover. Nadie quiere
que acabe. La misa transcurre con normalidad. Una
ceremonia sencilla y emotiva. Un solo pero hemos de
poner los valencianos: se leen preces en varios
idiomas. En cambio, no hay prez en valenciano, pese
a existir 17 mártires de nuestra tierra.
Finaliza la misa entre cánticos y los asistentes ondeamos
nuestras banderas. Nuevamente las banderas carlistas
dominan la plaza. El acto concluye con el saludo del
S.S Benedicto XVI desde la ventana de sus aposentos.
Cita a todos los grupos de peregrinos, haciendo
hincapié, como es lógico dado que ocupamos toda la
plaza, a los españoles. Los cánticos de “esta es la
juventud del Papa” y “Benedicto, Benedicto” resuenan
por toda la plaza. El pontífice nos invita a seguir
el ejemplo de los mártires, haciendo hincapié en el
martirio incruento del testimonio diario en nuestra
sociedad secularizada. Finalmente dirige un
emocionante Angelus que toda la plaza reza con
devoción.
A la salida los carlistas nos concentramos y somos uno de
los objetivos preferidos. Desde simples fieles que
nos hacen preguntas o nos cuentan la historia de su
abuelo requeté, sacerdotes que se acercan a
interesarse y felicitarnos, hasta varios medios de
comunicación que toman imágenes y hacen entrevistas:
Desde la BBC inglesa hasta televisió de sant
Josep de Barcelona, pasando por la agencia EFE,
Telecinco o la Cuatro.
Tras la comida y el turismo, el que pueda hacerlo, los
carlistas nos volvemos a convocar a las 18:30 del
domingo en la basílica de san Pancrazio, donde las
diócesis de Toledo y Albacete han convocado un acto
más íntimo, presidido por el arzobispo monseñor
Antonio Cañizares, donde se rinde un homenaje muy
espiritual a los mártires de dichas diócesis y, tras
la exposición del Santísimo los carlistas, junto al
resto de asistentes, renovamos arrodillados el
emocionante juramento de fidelidad perpetua a
Jesucristo.
El inolvidable fin de semana ha concluido el lunes 29 de
octubre, con la misa de acción de gracias que se ha
dispensado a los peregrinos españoles en la basílica
de san Pedro. Posteriormente los valencianos hemos
regresado, cansados pero felices, a nuestros
hogares. Ahora hay 498 nuevos beatos a los que
podemos encomendar la Iglesia peregrina en España.
Esta Iglesia nuestra tan atacada, tan dolorida y tan
necesitada, tanto de la intercesión de los santos
españoles como del trabajo y oración de los fieles.
Los carlistas podemos estar satisfechos. Hemos dado
un testimonio muy importante: somos el único
movimiento político que está con los católicos en
sus manifestaciones privadas y públicas, en las
manifestaciones a favor de la familia, en las
concentraciones contra el aborto, en las
beatificaciones. Los católicos españoles ya van
sabiendo quienes son los que están a su lado
siempre, no en busca del voto, sino por convicción.
Por algo la Comunión Tradicionalista Carlista
proclama, y demuestra, que lucha por principios, y
no por principados.
Beatos mártires de la persecución a Cristo en España, rogad
por nosotros.
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CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO DEL ESTADO
ESPAÑOL
Señor don José Luis Rodríguez Zapatero:
Estos últimos meses está usted muy atareado en proponer al
Congreso de los Diputados lo que define como la Ley
de la Memoria Histórica.
Personalmente me parece muy bien y hasta conveniente que los
españoles que por suerte para ellos no conocieron
los acontecimientos ocurridos en lo que los
historiadores dicen de que, una Guerra Civil es la
peor de todas las guerras, lleguen a conocer la que
muchos- como el que estas líneas le dedica- llegamos
a conocer por desgracia, y su comportamiento sea
totalmente humano y civilizado hacia sus
compatriotas, y lleno de amor y comprensión para
aquellos que no compartan sus mismas opiniones o
creencias religiosas o políticas.
No me voy a entretener-que no estaría mal hacerlo- de los
comportamientos que con el contrario tuvieron los
unos y los otros, por los ideales de los otros o los
unos.
Cuando se habla o se define una ley o cualquier otro
documento de historia o histórico, debe ser un
escrito auténtico o autentificado por los que lo
vivieron o, si por el tiempo transcurrido no existen
testigos directos, pero que proceden de la
tradición oral de personas que los conocieron y van
pasando de generación a generación, ya se pueden
considerar de carácter histórico; de lo contrario
podemos llamarlos leyenda, de no ser que se hayan
encontrado documentos o pruebas fehaciente de que
los hechos sucedieron tal como los vanos a relatar.
Y si lo conocido o referido por otros no se relata tal y
como sucedió o se relata maliciosamente a medias con
intenciones torcidas, convierte lo verdadero en
falso.
A los historiadores o relatores de los hechos les
corresponde reflejar la verdad en sus palabras.
Los estudiosos del Derecho Romano conocen sobradamente que:
<<nomina sunt consecuentia rebus>>, los nombres
deben ser consecuencia de lo que son las cosas.
Y quién procede lealmente- qui facet veritatem-nos acerca a
la luz.
Y el primer modo de hacer la verdad es decirla, no como
quisiéramos que hubiera sido, sino como realmente
fue: total, completa, sin ocultaciones, sin
manipulaciones, sin omitir o dejar de exponer los
hechos tal y como se sucedieron, para bien o para
mal y para que no los vivieron y tengan voluntad de
conocerlos aumenten su caudal de conocimientos sin
anotar en sus mentes sucesos o relatos
torticeramente falseados por quien se los transmite
con ánimo mendaz o intereses bastardos.
Una memoria histórica la posee aquel que la ha vivido, y si
la ha recibido de otros tiene la obligación de
corroborar su autenticidad antes de transmitirla a
otros, de lo contrario debe guardarla para sí antes
de colaborar en transmitir lo dudoso o incierto.
Pero si la conoce realmente y oculta parte de lo ocurrido o
lo falsea intencionadamente falta gravemente a la
verdad y no instruye, sino que destruye lo que otros
debieran conocer.
Nos incumbe descubrir la verdad de lo que alguien nos
transmite para poner en conocimiento del mundo y a
favor de la verdad y la justicia los hechos vividos
por nuestros antecesores.
Ya se por lo referido por usted, que a uno de sus abuelos,
no se si paterno o materno, fue fusilado por los del
bando contrario, y también llega a mi cocimiento de
que a uno de los abuelos de unas persona muy
allegada a usted, le ocurrió lo mismo pero en
sentido contrario. Ambos eran miembros o
profesionales de la carrera militar-honrosa
carrera-a la que también perteneció uno de los
familiares del que a usted se dirige.
Es una “costumbre” cruel a más no poder, pero así es, que en
todas las guerras desgraciado del combatiente que
cae en manos del contrario. A pesar de los
convenios y de los compromisos escritos:” la guerra,
como en la guerra”.
Lo verdaderamente censurable y repugnante es que los no
combatientes, los que por su edad, su condición, sus
facultades, o su suerte; no toman parte en el
combate, sean también víctimas de las venganzas de,
como antes me refiero, los unos y los otros.
Y esto no es necesario que nadie me lo haya puesto de
manifiesto o, como se suele decir, “los cuentos de
guerra del abuelo “esto, debido los años que por
suerte y, gracias a Dios, aún voy cumpliendo, lo he
vivido, en un bando primero y luego en el otro.
Señor Presidente, aconséjese bien y no se deje guiar por sus
naturales sentimientos ni por los que otros traten
de inculcarle.
En esta vida los errores también se pagan
Queda de usted respetuosamente.
Rubén de Cárdeñosa Serrano
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LA CRISIS DE LAS NACIONES POLÍTICAS
Los mitos están ahí y producen sus efectos en la historia de
los humanos, sus inventores, en tanto en cuanto haya
quienes modulen sus vidas según ellos. Hay quienes
los viven de forma inconsciente y otros que los
convierten en ídolos, adorándolos fanáticamente. Son
muy pocos los que hacen el esfuerzo de
relativizarlos, sometiéndolos a un análisis
racional.
Uno de los mitos más poderosos fue el de las naciones
políticas cuya aparición en Europa marcó el tránsito
del Antiguo Régimen a la modernidad. Su nacimiento
fue fruto de de un conjunto de factores, uno de los
cuales, y no de los menores, fue el religioso, lo
que explica la facilidad con la que al producirse la
secularización, se convertiría para muchos en una
religión civil.
El gran argumento ideológico de las naciones políticas
revolucionarias fue acabar con la opresión de las
monarquías absolutas y las discriminaciones sociales
por razón del nacimiento. Imperio de la ley e
igualdad ante ella fueron sus principios
inspiradores. Un nuevo sujeto político, el
individuo, ente abstracto y solitario, había surgido
en la historia, dotado de unas libertades civiles y
políticas, vertebradas por la concepción del
derecho sagrado a la propiedad privada. Nada debía
interferir entre el Estado, heredado del
absolutismo, y los individuos, cuya expresión
conjunta es la nueva soberanía nacional, a quien se
atribuye la titularidad de aquel. Ese individuo
cosoberano recibe ahora el calificativo de ciudadano
en oposición frontal al extranjero, siempre
sospechoso de enemigo. El mito había triunfado,
aunque los no contribuyentes adinerados y bastante
más tarde las mujeres tuvieran vedado durante muchos
años el acceso a la plenitud política.
Este mito revolucionario parecía estar alejado de cualquier
pretensión identitaria. Pero la realidad jacobina
era completamente distinta. Había que homogeneizar
la nación, implantar un único idioma oficial,
manipular la historia para adoctrinar a las
sucesivas generaciones en un sentido unitario. Las
guerras napoleónicas prepararon el camino para el
surgimiento, en su contra e imitación, de otras
naciones europeas. El ejército y las guerras fueron
decisivos en la configuración de las conciencias
nacionales. Ya no eran mercenarios, sino con el
servicio militar obligatorio, el ejército se
convirtió en “la nación en armas”. Y las guerras
perdieron su anterior espíritu caballeresco, sujeto
a normas y ritos ancestrales, para trocarse en el
intento de destrucción total del enemigo, la nación
rival, en cuya oposición adquiere sentido la
propia. Sánchez Ferlosio ha descrito magistralmente
este sentido catártico de las contiendas: “La guerra
es el momento de exaltación y euforia de los
pueblos, de su autoafirmación y autocumplimiento,
pues el antagonismo es la raíz de toda
identidad…Identidad es negación, execración y
destrucción del otro y el otro es siempre el malo
sobre quien se expulsan y proyectan todos los
propios demonios interiores”. Y en cuanto el
servicio militar obligatorio, “las sucesivas
generaciones que van al matadero toman el nombre de
reemplazos”. Y recuerda la anécdota de
Napoleón que ante el gran número de soldados
franceses que yacían muertos tras una batalla, dijo
“Todo esto lo remedia una noche de París”.
Sólo el cinismo político de la conquista del poder explica
que, hoy, en la posmodernidad se exulte
apasionadamente con este viejo mito de la nación
política. Hoy está en crisis: y no son sólo los
arcaicos nacionalismos periféricos; están además
el turismo de masas que trasciende las fronteras,
las olas de emigrantes del sur, la globalización de
las multinacionales, el repudio generalizado de la
mili que nos ha devuelto a las mesnadas mercenarias,
las integraciones supraestatales, el terrorismo
internacional, Internet…
Pedro Zabala
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ÉXITO DEL CARLISMO IMPIDIENDO UNA EXPOSICIÓN
BLASFEMA EN CASTELLÓN
Como nuestros lectores recordarán, en nuestro anterior
número nos hacíamos eco de la campaña emprendida por
la Junta Regional y Provincial de Castellón contra
la proyectada exposición blasfema de las presuntas
“obras de arte” del transexual y concejal de Geldo
por el partido ARDE (Alianza Republicana Democrática
Española) Manuela Trasobares, en las que mostraba a
imágenes irreverentes de Jesucristo y de la Virgen
María.
Se realizaron envíos a la prensa regional de las diferentes
notas de prensa redactadas por los carlistas y que
se reprodujeron en el boletín anterior. Esta vez los
medios de comunicación (entre otros, Levante de
Castellón, El Mundo de Castellón e
incluso algunos programas de TV en los que
Trasobares intervino) se han hecho eco inmediato de
los mismos, aunque en la mayoría de los casos
distorsionando el mensaje.
Se hicieron llamadas, envíos de cartas y correos
electrónicos e incluso entrevistas directas de
delegados de la Junta Carlista de Castellón con los
responsables del Espai d´Art Contemporani de
Castelló y de Castelló Cultural, ambos
dependientes de la Generalitat Valenciana,
protestando por la proyectada exposición.
Todas estas acciones han surtido efecto. Manuela Trasobares
ha asegurado a la prensa que “modeló una
escultura para la exposición que ha sido excluida
por presiones de grupos carlistas”, manifestando
que había recibido insultos y amenazas por parte de
los carlistas y, que por ello, había decidido llevar
el caso a los tribunales. Estas acusaciones,
totalmente falsas - ya que los carlistas no nos
dedicamos a amenazar a nadie – han sido archivadas
por la Juez, demostrando así la inconsistencia de
los argumentos de tan estrafalario personaje.
El viernes día 26 de octubre, los carlistas castellonenses
fueron invitados a una tertulia de la COPE de
Vila-real, a las 15:00 horas, en el programa "El
Espejo". El miércoles 31 de octubre a las 6:30
horas se celebró un acto de desagravio consistente
en un Rosario y una posterior Misa en la Iglesia
de Santo Tomás de Villanueva de
Castellón.
Un rotundo éxito del carlismo del Reino de Valencia que ha
sabido levantar la voz diciendo ¡¡basta!! ante
tantas ofensas como las que tenemos que padecer los
católicos contra nuestros valores más sagrados.
Sabemos que es una pequeña victoria, pero nos anima
a seguir en la lucha con más fuerza. A todos los que
con su esfuerzo, grande o pequeño, han hecho posible
este triunfo, ¡GRACIAS!
¡Merece la pena dar la cara por Cristo y por María!
CCF
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EN EL DÍA DE LA DINASTÍA LEGÍTIMA
Los carlistas valencianos solemos dedicar al recuerdo de
nuestros Reyes nuestra particular fiesta de la
Epifanía del Señor: el Día de la Monarquía
Tradicional, que va unida a la connotación de la
legitimidad de origen y de ejercicio. Este año
iniciamos la celebración del patrono onomástico de
casi todos los titulares de la Corona de la rama
carlista: San Carlos Borromeo, aunque para poder
reunirnos más cómodamente en nuestro flamante
Círculo nuevo, hayamos esperado al viernes, 9 de
noviembre.
Aún perduran en la memoria las imágenes de la Plaza de San
Pedro del Vaticano llena de españoles para agradecer
a Dios y al Papa la beatificación de los Mártires de
la persecución religiosa. Banderas rojigualdas y
blancas con la cruz de San Andrés, boinas rojas,
pancartas con lemas santos… Emociones inolvidables
para los que estuvisteis allí y para quienes tuvimos
que conformarnos con la televisión, aunque fuera la
polaca…
Las autoridades españolas limitaron su representación a la
ineludible del Ministro de Asuntos Exteriores. La
Zarzuela, brilló por su ausencia. Ni siquiera
enviaron a un pariente de segunda. En cambio, en la
tribuna de autoridades, entre monseñores y príncipes
pontificios, pero sin la relevancia mediática que
merecía, estaba alguien querido y respetado, cuya
proximidad a los peregrinos de a pie echaba de menos
hace unos días en “Avant” Jesús Blasco, nuestro
candidato por Valencia en las últimas elecciones.
Las palabras de Blasco ponían de manifiesto un sentimiento
muy evidente en el pueblo carlista: el de orfandad
dinástica. Simplemente ese hecho justifica en parte
las dos jornadas dedicadas a la memoria de Don
Javier de Borbón por la CTC de Valencia, con
destacada participación de correligionarios de otras
partes de España.
Por ello en el XXX aniversario del fallecimiento de quien
fue el último Rey de casi todos los carlistas, desde
Valencia se pidió la “descongelación” del tema
dinástico por parte de la CTC, variando así el
consenso de 1986. En ello nos va el futuro. La
excepcionalidad de una comunión de leales a una
familia real muerta no se puede prolongar más. Los
carlistas no queremos ser “carlistólogos”, ni que
nuestras cosas sean asunto de archivos y museos.
Tenemos vocación de política viva.
Solicitamos, pues, de la Junta de Gobierno que se den los
pasos oportunos para tomar los contactos pertinentes
con la Familia Real para intentar seriamente
recomponer el pacto Dinastía-Pueblo, que dé sentido
a nuestro esfuerzo para que “venga el Rey de España
a la Corte de Madrid”, como reza nuestro himno.
Esta petición, reiterada ya, no es de ejecución fácil, ni
por la voluntad política de todos los sectores de la
CTC ni por la disponibilidad e idoneidad de los
príncipes potencialmente aptos y teóricamente
interesados. Pero al menos que no quede sin efecto
la empresa por falta del empuje necesario de los
representantes y dirigentes del pueblo carlista.
Roguemos a San Carlos Borromeo y a los beatos carlistas que
bendigan nuestros afanes y remuevan obstáculos para
que el carlismo tenga futuro como comunión de
hombres libres encabezados por la Dinastía Legítima.
José Miguel Orts Timoner
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BENEDICTO XVI PRESENTA EL "LUMINOSO" TESTIMONIO DE
LOS 498 MÁRTIRES DEL SIGLO XX EN ESPAÑA
Queridos hermanos y hermanas:
Esta mañana, aquí, en la plaza de San Pedro, han
sido proclamados beatos 498 mártires asesinados en
España en los años treinta del siglo pasado. Doy las
gracias al cardenal José Saraiva Martins, prefecto
de la Congregación para las Causas de los Santos,
quien ha presidido la celebración, mientras saludo
cordialmente a los peregrinos reunidos con motivo de
esta alegre ocasión.
La inscripción en la lista de los beatos de un
número tan grande de mártires demuestra que el
supremo testimonio de la sangre no es una excepción
reservada sólo a algunos individuos, sino una
posibilidad realista para todo el pueblo cristiano.
Se trata de hombres y mujeres de diferentes edades,
vocaciones y condición social, que pagaron con su
vida la fidelidad a Cristo y a su Iglesia.
Se les aplican adecuadamente las expresiones de san
Pablo, que resuenan en la liturgia de este domingo:
«Porque yo estoy a punto de ser derramado en
libación y el momento de mi partida es inminente. He
competido en la noble competición, he llegado a la
meta en la carrera, he conservado la fe» (2 Timoteo
4, 6-7). Pablo, detenido en Roma, ve cómo se
aproxima la muerte y traza un balance de
reconocimiento y esperanza. En paz con Dios y
consigo mismo, afronta serenamente la muerte, con la
conciencia de haber entregado totalmente la vida,
sin ahorrar nada, al servicio del Evangelio.
El mes de octubre, dedicado de manera particular al
compromiso misionero, se concluye de este modo con
el luminoso testimonio de los mártires españoles,
que se suman a los mártires Albertina Berkenbrock,
Emmanuel Gómez González y Adilio Daronch, y Franz
Jägerstätter, proclamados beatos en días pasados en
Brasil y en Austria.
Su ejemplo testimonia que el Bautismo compromete a
los cristianos a participar con valentía en la
difusión del Reino de Dios, cooperando si es
necesario con el sacrificio de la misma vida.
Ciertamente no todos están llamados al martirio
cruento. Existe también un «martirio» incruento, que
no es menos significativo, como el de Celina
Chludzinska Borzzcka, esposa, madre de familia,
viuda y religiosa, beatificada ayer en Roma: es el
testimonio silencioso y heroico de los muchos
cristianos que viven el Evangelio sin compromisos,
cumpliendo su deber y dedicándose generosamente al
servicio de los pobres.
Este martirio de la vida ordinaria es un testimonio
particularmente importante en las sociedades
secularizadas de nuestro tiempo. Es la pacífica
batalla del amor que todo cristiano, como Pablo,
tiene que combatir incansablemente; la carrera por
difundir el Evangelio que nos compromete hasta la
muerte. Que nos ayude y asista en nuestro testimonio
diario la Virgen María, Reina de los Mártires y
Estrella de la Evangelización.
[Traducción del
original italiano realizada por Zenit. Tras rezar el
Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios
idiomas. En español, dijo:]
Saludo con afecto a los fieles de lengua española.
En particular, saludo a mis hermanos obispos de
España, a los sacerdotes, religiosos, religiosas,
seminaristas y fieles que habéis tenido el gozo de
participar en la beatificación de un numeroso grupo
de mártires del pasado siglo en vuestra nación, así
como a los que siguen esta oración mariana a través
de la radio y la televisión. Damos gracias a Dios
por el gran don de estos testigos heroicos de la fe
que, movidos exclusivamente por su amor a Cristo,
pagaron con su sangre su fidelidad a Él y a su
Iglesia. Con su testimonio iluminan nuestro camino
espiritual hacia la santidad, y nos alientan a
entregar nuestras vidas como ofrenda de amor a Dios
y a los hermanos. Al mismo tiempo, con sus palabras
y gestos de perdón hacia sus perseguidores, nos
impulsan a trabajar incansablemente por la
misericordia, la reconciliación y la convivencia
pacífica. Os invito de corazón a fortalecer cada día
más la comunión eclesial, a ser testigos fieles del
Evangelio en el mundo, sintiendo la dicha de ser
miembros vivos de la Iglesia, verdadera esposa de
Cristo. Pidamos a los nuevos Beatos, por medio de la
Virgen María, Reina de los Mártires, que intercedan
por la Iglesia en España y en el mundo; que la
fecundidad de su martirio produzca abundantes frutos
de vida cristiana en los fieles y en las familias;
que su sangre derramada sea semilla de santas y
numerosas vocaciones sacerdotales, religiosas y
misioneras. ¡Que Dios os bendiga!
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FELICES NAVIDADES Y DICHOSO AÑO NUEVO
Los Círculo Culturales Aparisi y Guijarro y San Miguel y la
Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de
Valencia desean a los lectores, redactores y
colaboradores de REINO DE VALENCIA unas Navidades
santas y felices y un año nuevo lleno de venturas
para las personas, las familias, la Patria y la
Iglesia.
EL
CIRCULO APARISI Y GUIJARRO PROTESTA POR LA AUSENCIA
DE LA LENGUA VALENCIANA EN LA CEREMONIA DE
BEATIFICACIÓN
El presidente de nuestro Círculo se ha dirigido al Vaticano
expresando su protesta por la ausencia del
valenciano en las preces de los fieles que se
leyeron en otras lenguas regionales españolas en la
ceremonia de beatificación de los mártires del siglo
XX en España. Ello hiere la sensibilidad de los
valencianos, paisanos de un grupo significativo de
estos testigos de la fe elevados a los altares.
REINO DE VALENCIA FELICITA AL ARZOBISPO DE VALENCIA
POR SU NOMBRAMIENTO COMO CARDENAL
Los Círculos Aparisi y Guijarro y San Miguel y la CTC del
Reino de Valencia felicitan al Arzobispo de
Valencia, Dr. García-Gasco, por su nombramiento como
cardenal y se congratulan por esta distinción con la
que el Santo Padre premia a su labor pastoral y sus
méritos personales. Que ello se traduzca en frutos
de evangelización.
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