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BOLETÍN REINO DE VALENCIA. número 53. Enero-febrero de 2008

- ¡La CTC a las elecciones!

- En el 175 aniversario del carlismo. Delegación de Historia y Cultura de la CTC

- Cada cosa en su sitio. por Luis Javier Pérez Langa.

- Política sin Dios. por Vicente Febrer Forés

- Comida de Navidad de los jóvenes carlistas valencianos

 

¡LA CTC A LAS ELECCIONES!

 

La Comunión Tradicionalista Carlista concurrirá a las elecciones del próximo día 9 de marzo. Sabemos que las posibilidades de competir con las máquinas electorales que son los partidos grandes (en recursos, que no en principios ni ideales) son muy reducidas. Pero de lo que se trata es de utilizar los medios que el sistema pone a nuestra disposición para crecer un poco más. Nuestra gran victoria será conseguir que el carlismo, que la CTC sea más conocida y que nuestros ideales de Dios, Patria-Fueros, Rey lleguen a un mayor número de personas, ayudándoles a encontrar un camino de esperanza para este mundo en crisis. Quizás gracias a esta convocatoria electoral muchos descubran el carlismo y podrán darse cuenta que “el bien posible” existe, más allá de votos útiles que ya a nadie convencen. Debemos ser, sobre todo, un punto de referencia para miles de españoles que buscan un aire nuevo en la política, que creen en unos principios irrenunciables y que ya están cansados de la partitocracia imperante.

 

Muchos se preguntarán el porqué de nuestra participación en estas elecciones; qué sentido tiene nuestra humilde presencia en medio de toda la multimillonaria maquinaria electoral que estos días empezará a ponerse en marcha. Las respuestas a esta cuestión son claras:
 

- Porque nadie representa a los católicos en cuestiones "de principios" como son, por ejemplo, las políticas familiares, de educación, defensa de la vida, bioética, etc.

 

- Porque frente al empobrecimiento y explotación del Tercer Mundo, el consumismo, el abuso de las multinacionales y el deterioro medioambiental, la C.T.C. cree en una economía de rostro humano y un ecologismo integral que defienda a la persona.
 

- Porque más de 100.000 abortos al año en España, una industria de la muerte que mueve millones, y miles de familias rotas no es progreso sino barbarie, la C.T.C. está por la vida, la educación y la familia formada por un hombre y una mujer unidos de por vida y por la vida.
 

-Porque estamos cansados de partitocracia, incumplimiento de promesas electorales, falta de cauces de expresión social y la manipulación de los medios de comunicación, los hombres y mujeres de la C.T.C. defienden que el Estado se ponga realmente al servicio de la sociedad. Las familias, las asociaciones, las cooperativas, etc. no necesitan a los partidos para representarse a sí mismas. El Senado debe convertirse en cámara de representación social para dar voz a la sociedad por encima de los partidos.

 

- Porque ya estamos hartos del engaño del voto útil que sólo ha servido para mantener y justificar lo injustificable.
 

- Porque sólo desde el respeto, la solidaridad y la fidelidad a las raíces cristianas es posible ese proyecto común, integrador y solidario que son las Españas, la C.T.C. defiende la riqueza y variedad regional, cultural y lingüística de los pueblos de España, frente a los nacionalismos y centralismos y ante todas aquellas formas culturales de moda que ignoran nuestra identidad.
Por todo eso, en estas elecciones se presentan las candidaturas de la CTC al Senado en toda España; para decir a la sociedad que hay otra forma de hacer política. Que restaurar el bien común empieza por uno mismo y una forma de empezar es votando verdaderamente en conciencia. Ahora, en el Reino de Valencia, tenemos la ocasión de hacerlo, ya que habrán candidaturas al Senado por Alicante, Castellón y Valencia, y al Congreso únicamente por Castellón. Próximamente anunciaremos el nombre de los candidatos

 

Desde la Junta de Gobierno de la CTC se ha abierto una cuenta corriente para ayudar a sufragar los gastos de la campaña electoral. Es esta: 2100-2146-16-0200187835.

 

¡Contamos con vuestro voto y vuestra ayuda!

 

 

EN EL 175 ANIVERSARIO DEL CARLISMO

 

En este año 2008 que acabamos de estrenar, el carlismo está de celebración. Fue el 2 de octubre de 1833 cuando el administrador de Correos y comandante  de los Voluntarios Realistas de Talavera de la Reina, Manuel María González, levantó por primera vez la bandera carlista proclamando en dicha ciudad a SMC D. Carlos V de Borbón como rey legítimo de las Españas. En días sucesivos los levantamientos carlistas se fueron sucediendo por toda la geografía española.

 

Nacía así uno de los movimientos políticos más veteranos de Europa, que desde 1833 hasta hoy mantiene en alto la bandera de la defensa de las tradiciones españolas frente a los muchos intentos por eliminarlas que se han ido sucediendo durante este tiempo. La defensa de estos principios se concretó en un lema, vigente hoy como ayer: el de  “DIOS,  PATRIA-FUEROS, REY”

 

Celebramos, por lo tanto, el 175 aniversario del carlismo. Para ello la Comunión Tradicionalista Carlista va a poner en marcha una serie de actos conmemorativos que se irán anunciando oportunamente. Desde estas líneas invitamos a todos los correligionarios y amigos del carlismo a participar en ellos, y, sobre todo, participar activamente con sus propuestas, sugerencias e ideas para celebrar con la máxima dignidad posible nuestro 175 aniversario.

 

No pretendemos llevarnos por la nostalgia o el historicismo sin sentido, no. Debemos mirar al pasado para, conociendo el ejemplo de nuestros mayores, trabajar el presente y proyectarnos hacia el futuro. En una sociedad diferente, en un tiempo y unas circunstancias muy distintas a las de 1833, los carlistas de 2008 tenemos muchos motivos para levantar la misma bandera que levantó Manuel Mª González y luchar por unos principios, unas causas y unos valores que merecen la pena y que el mundo decadente en el que nos ha tocado vivir parece querer hacerlos desaparecer.

 

¡¡Esperamos vuestra colaboración y participación!!

 

Delegación de Asuntos Históricos

http://carlistas-historiaycultura.blogspot.com/

historiaycultura@carlistas.es

 

 

 

CADA COSA EN SU SITIO

 

El ejercicio de la política en manos de los partidos políticos suele convertirse en tarea que deriva hacia la indiferencia y fomenta un desinterés generalizado por parte de quienes, en cualquier caso, son gobernados por esa casta que conocemos como clase política. Cabe entonces plantearse, al menos, una pregunta con doble dirección: ¿Vive la clase política de espaldas a la sociedad o es que acaso la sociedad puede desarrollarse al margen de sus políticos? Parece claro que un partido político para sentirse legimitado necesita de un determinado respaldo social. ¿Qué sería de un político que se precie sin sus votantes?, ¿cómo podría justificar ante sí mismo su afán por ser uno de los padres de la Patria… o del Estado, según cada cual? Por otra parte, una sociedad que se desentiende de su clase política pone a ésta en evidencia, sumiéndola en el desconcierto, pues le arrebata su —aparente— razón de ser.

 

Vivimos tiempos de crispación en los que cada vez queda más en entredicho el papel de los partidos políticos. En realidad, éstos sobreviven a rebufo de una sociedad que se les escapa, que les toma la delantera siempre, y a la que no les queda más remedio que perseguir. Perseguir, siquiera sea, para mendigar su voto. No obstante, y por paradójico que resulte, esta sociedad desbocada lo está, precisamente, por causa de sus propios partidos políticos que, dominados por una única pretensión, alcanzar el poder, han hecho dejación de sus responsabilidades, y, lejos de toda coherencia, han renunciado deliberadamente a ofrecer idearios congruentes y atractivos que ilusionen al pueblo, y se han convertido en mera correa de transmisión de una sociedad que hace tiempo abandonaron a su suerte. Por eso, cada vez son más difíciles de explicar las diferencias entre unos y otros partidos, o los pactos que alcanzan partidos de signo muy distinto si no opuesto. Por eso, hasta hay quien sostiene que las ideologías han muerto. Del mismo modo que un niño necesita de un padre y una madre que le orienten y le corrijan, indicándole el camino a seguir, un pueblo precisa partidos políticos valientes que le digan, sobre todo, lo que no quiere oír.

 

Todo este panorama resulta inquietante para quien parte de la base de que un partido político, sea cual sea, cuando gobierna, gobierna para toda la sociedad, no sólo para aquellos votantes que le confiaron su voto. Todo esto puede llegar a desquiciar a quien piensa que un partido político debe servir a la sociedad y no servirse de ella. Todo esto desagrada profundamente a quien está convencido de que un partido, en el Gobierno o en la oposición, ha de perseguir siempre una única cosa: el bien común.

 

El pasado 30 de diciembre de 2007, fiesta de la Sagrada Familia, tuvo lugar en Madrid un acto multitudinario en la celebración Por la familia cristiana, una propuesta de la Iglesia católica para toda la sociedad. La Iglesia, fiel a su fe, sí es capaz de defender contracorriente la doctrina católica proclamada en el Evangelio. Y eso es lo que fue aquella jornada festiva, en la que se presentó a la sociedad el modelo de la familia cristiana. «De la verdad del matrimonio y de la vitalidad humanizadora de la familia —declaró el Presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Ricardo Blázquez— depende en gran medida la estabilidad y la esperanza de la sociedad.» En su saludo a los participantes en el Encuentro de las Familias, el Papa, Benedicto XVI, reiteró que la familia «fundada en la unión indisoluble de un hombre y una mujer, constituye el ámbito privilegiado en el que la vida humana es acogida y protegida, desde su inicio hasta su fin natural. Por eso, los padres tienen el derecho y la obligación fundamental de educar a sus hijos, en la fe y los valores que dignifican la existencia humana.»

 

Lo que en ese acto se puso de manifiesto —a poco más de dos meses de unas nuevas elecciones generales, no menospreciemos ese dato— no sentó muy bien en los ánimos del actual partido en el gobierno. Los comentarios que siguieron a este acto, panfleto del PSOE incluido, son dignos de análisis, pero, ¿quién puede calificarlos de modelo democrático a imitar? El PSOE, que abomina de los hombres libres, pues los prefiere doblegados, aspira a silenciar a la Iglesia católica hasta el mutismo, y sueña con verla sometida a los poderes de este mundo, esto es, a los del Parlamento. De ahí su enojo frente a la única voz que se alza para discrepar de ese laicismo ideológico y radical que el Gobierno ZP trata de implantar en España. Al PSOE le molesta que la Iglesia católica se pronuncie en defensa del matrimonio, criticando tanto la equiparación de éste con las uniones homosexuales, como la ley del «divorcio exprés». Al PSOE le incomoda que la Iglesia católica se muestre abiertamente en contra de ese engendro —la asignatura Educación para la Ciudadanía— que usurpa ¡en una sociedad democrática! el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos. Al PSOE le disgusta que desde la Iglesia católica se enjuicie la manipulación o eliminación de embriones humanos. Al PSOE le fastidia que la Iglesia católica califique el aborto con la única palabra que lo define: asesinato. El PSOE, seguramente, preferiría que la Iglesia católica se dedicara a sensibilizar a la opinión pública acerca de la extinción del lince en la península ibérica, o a valorar, a ser posible en términos cinematográficos, la última película de Ridley Scott, o, mejor aún, que se pronunciara, claramente y sin ambages, sobre si Raúl debe acudir, o no, a la próxima Eurocopa.

 

Chaves, presidente del PSOE, lamentó el «concepto de familia tan integrista, arcaico y ultraconservador» que tienen los obispos y algunos cardenales españoles. Lo que se niega a entender Chaves es, en palabras del cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, que «el problema no es la adaptación a los tiempos, sino la fidelidad a Jesucristo y al Evangelio.»

 

El ministro Bermejo, titular de Justicia, acusa a los cardenales que intervinieron el 30 de diciembre en la madrileña Plaza de Colón de reprobar «leyes aprobadas en sede parlamentaria» y adjetiva sus manifestaciones de «duro ataque al sistema democrático». Viene a decir que del Parlamento —cuando gobierna el PSOE, claro, si no, no vale— emana verdad revelada, ante la cual sólo cabe obediencia sin discrepancia.

 

Blanco, secretario de Organización del PSOE, se puso serio y sacó el zuño para tachar el Encuentro de las Familias de «un acto del Partido Popular presidido por unos cardenales». Blanco, siempre, de eructo en eructo. ¿No sabe Blanco que hay católicos que votan PSOE?

 

Bono, político en paro, abandonó un instante uno de los espejos en los que se contempla ufano, para hacer un uso despreciable —por partidista— de su autoproclamada confesión católica, y, contrariado, reprendió a los cardenales porque actos como el del domingo 30 de diciembre «se apartan de los fundamentos esenciales de la democracia»; fundamentos que, por supuesto, no se enzarzó en explicar, dejándonos a todos ayunos de su magisterio, aturdidos, desnortados, sumidos en el pasmo y en la más ignara de las ignorancias.

 

Rubalcaba, ministro de Interior, se subió al carro de las críticas y trató de desprestigiar el acto Por la familia cristiana sentenciando, en alusión a la Iglesia católica, que «aquí tenemos una determinada historia», algo así como una velada amenaza, muy de su estilo, evitando utilizar la palabra franquismo que, es evidente, se reserva para mejor ocasión. Digo yo —por no extenderme— que el PSOE también tiene una determinada historia, ¿o no? Después, en un tono condescendiente, reconoció el derecho a manifestarse que tiene la Iglesia católica «siempre y cuando respete las reglas del juego», matizó. Ejemplo de reglas del juego: Cuando casi un 80% de los padres reclaman una educación para sus hijos que incluya la asignatura de Religión, el Gobierno ZP, que no persigue el bien común, hace oídos sordos y se inventa eso de Educación para la Ciudadanía, con el objetivo de imponer un modelo de pensamiento único, que no es otro que el laicista y radical, para producir esclavos en serie, pero no hombres libres.

 

Por si todo esto no fuera bastante, por lo visto, existe en el PSOE una cosa que se llama Cristianos Socialistas del PSOE. Ya sólo el nombre es toda una declaración de intenciones. No dice Cristianos Socialistas de Jesús, o de Yavhé, o del Séptimo Día; dice, del PSOE. O sea, que como Bono o el ínclito embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, primero y antes que nada son del PSOE y después, y sólo después, cristianos… pero socialistas. El coordinador de este colectivo «llamó a todos los cristianos “que discrepan con sensatez” del rumbo que está tomando la Iglesia católica en España». No sabe este coordinador que el mensaje de la Iglesia es el mismo aquí y en la China, que diría José Luis. También cree, esto es, opina, que «la mayoría de los católicos, (…) no comparte el espíritu de la concentración celebrada el domingo pasado en Madrid, [30 de diciembre de 2007] que se realizó “bajo el sesgo sectario y fundamentalista de algunos movimientos católicos”». Ahíto de protagonismo, remacha sus declaraciones con esto: «Los católicos que acudieron el domingo pasado a Madrid (…) “se representan a sí mismos, no al conjunto de la Iglesia católica”». Este interminable discurso habría sido incontestable de haber añadido el susodicho coordinador una frase lapidaria de este corte: «Somos los Cristianos Socialistas del PSOE los que seguimos fielmente al Papa de Roma». Lástima que sin esta rúbrica todo sea tan disparatado y huero.

 

Cuánto más cortas se harían las distancias entre posiciones tan separadas y qué fácil sería el entendimiento entre todos si, aspirando al bien común, Gobierno y oposición, creyentes y no creyentes, comprendiesen que, como  señaló el cardenal Tarsicio Bertone, Secretario de Estado de la Santa Sede, «en un régimen democrático tiene que abordarse el problema de confrontar y hacer congruentes democracia y verdad, democracia y moralidad. La democracia o es moral o no es democracia. (…) Cuando lo que decide la mayoría se vuelve contra la ley moral natural, contra los principios éticos fundamentales que son regulación de la vida personal y social, vamos hacia una involución, no hacia una mejora real de la nueva humanidad.»

 

Luis Javier Pérez Langa

 

 

POLÍTICA SIN DIOS

 

El ambiente y estructuras políticas imperantes, tienden cada vez más a eliminar todo lo que pueda contener conceptos  y normas morales emanadas de la Ley de Dios. Como justificación dicen, que las naciones deben constituirse en estados modernos y progresistas, en los que toda referencia moral o religiosa debe quedar completamente erradicada de sus idearios políticos, poniendo como excusa, que la política y la religión no son compatibles para el desarrollo correcto, estable y plural de una sociedad democrática.

 

De ahí, esa lucha frenética contra la Iglesia Católica, que promueven las principales organizaciones mundiales, bajo la batuta de gobiernos masones. Porque saben que es la única institución en la tierra que enseña un orden moral al que deben someterse todas las realidades humanas ,incluidas también las políticas. Una reciente muestra de ello, es la explosiva reacción de todo el Gobierno socialista, atacando a la Iglesia y a sus obispos por el acto celebrado en el Día de la Familia. No se puede gobernar para el bien común si no  se respeta a Ley Natural grabada por Dios en la naturaleza humana, muy anterior a toda ley que los hombres puedan dictar.

 

Esas políticas antinaturales engendradas en los partidos liberal-socialista-comunista-, base de ese Estado moderno, se basan en la dictadura del relativismo y la "soberanía" del pueblo, todo ello muy opuesto a la verdadera soberanía de Cristo que da la verdadera libertad. La secularización que ha sustituido la primacía de la religión por la de la política, cuando ambas deberían actuar al unísono, ha traído el proceso de  descomposición moral actual: aborto, "matrimonio" homosexual, eutanasia, experimentación con embriones, divorcio, pornografía, explotación de mujeres y niños, etc. Los católicos españoles, confiamos que con la ayuda de Dios, salgan algún día políticos íntegros que defiendan estos principios y pongan fin a esa política sin Dios, deshumanizadora y anticristiana representada en  esa  cultura de la muerte.
   

Vicente Febrer Forés

 

 

COMIDA DE NAVIDAD DE LOS JÓVENES CARLISTAS VALENCIANOS

 

Con motivo de la octava de la festividad de la Inmaculada Concepción de María, patrona del Requeté y de la juventud carlista, los jóvenes carlistas del Reino de Valencia celebraron una jornada de confraternización el sábado día 15 de diciembre. Aprovechando las cercanas fiestas navideña, se reunieron en un céntrico restaurante de Valencia, donde los asistentes, venidos de la ciudad de Valencia, de Benicarló, de Els Rosildos, de Sagunto, de Albacete han compartido mesa y mantel. Incluso acudió un amigo legitimista francés.

 

La comida, precedida y concluida por la obligada bendición carlista, se vvió en un ambiente de alegría, haciendo las presentaciones a aquellos que no se conocían, y tratando temas de actualidad con pasión y buen humor, como es habitual en nuestras reuniones . Se habló desde la política actual hasta de fútbol, pasando por el siempre sangrante y actual crimen legal del aborto. Tras el café y la copa (y el cigarrillo para los adictos), varias canciones carlistas a pleno pulmón para ir entrando en calor, pues la tarde era fresca.

 

Desde allí se dirigieron a la cercana sede del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro, para la tertulia. Varios simpatizantes aprovecharon para conocer el nuevo local, y alguno incluso se ha afiliado in situ. Tras repartir propaganda, ideario, adhesivos y hasta una edición de la encíclica Quas Primas, fue el turno de los breves parlamentos, que corrieron a cargo de Víctor Puigdengolas, Luís Amorós y Víctor Ibañez, poniendo al día la actualidad y explicando las motivaciones y proyectos que un joven carlista valenciano puede tener en el siglo XXI. Posteriormente se ha abierto un debate entre todos los presentes. Se tocaron muchos temas concretos, hablándose sobre política, sobra la confesionalidad del estado o sobre la situación actual del valencianismo político. También sobre la inmoralidad del sistema vigente y la forma en que se puede actuar en nuestra sociedad para modificar las cosas.

 

Una parte muy interesante de la tertulia tuvo lugar al final, cuando se propusieron diversas actuaciones e iniciativas para dar a conocer la óptica política católica en general y la tradicionalista en particular. Diversas conferencias, actos públicos, campañas de propaganda y conmemoraciones, como la del 200 aniversario de la resistencia de valencianos y españoles contra la invasión napoleónica o el 175 aniversario del carlismo, serán puestas en marcha o dinamizadas por los jóvenes carlistas valencianos (D.m) en el presente año. Finalmente se acabó , como no podía ser de otra manera, con un emotivo Oriamendi. Algunos de los presentes regresaron a sus casas mientras otros remataban la tarde con un postrero café.

 

La juventud carlista valenciana sigue activa y con muchos proyectos.

 

 

 

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