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Aquí, concretamente, desde las leyes de Las
Partidas de Alfonso X el Sabio, pasando por
la costum valenciana, los fueros de la
Corona de Aragón, las nuevas Leyes de
Castilla, reunificación jurídica de
Andalucía etc. son las fuentes en que se
asentó la Nación española y la sociedad
española; sociedad de grandes universidades
como la de Salamanca, Santiago de
Compostela, Universidad de Valencia o
Granada, etc., con un plantel de pensadores
inigualable formados en las universidades de
París, Bolonia, Oxford o Florencia. La
contribución a la formación social, política
y religiosa de Santo Tomás de Aquino, de San
Agustín con su "Ciudad de Dios", las
conspiraciones políticas de Maquiavelo con
su "Principe" o la sabiduría de Juan Luis
Vives. Entonces no existía el egoísmo entre
naciones europeas. Los intereses de una
nación eran los de todos. Los ejércitos
contaban con soldados de todas los países de
Europa. La Revolución Francesa y el
nacimiento del Liberalismo rompieron
drásticamente con todo lo que luego
historiadores llamaron el "Antiguo Régimen",
ante el cual la participación social de los
europeos quedó totalmente enterrada en pos
de los Estados centrales de las naciones, lo
que supuso la creación de la representación
política profesional instalada únicamente
por un voto.
Daba igual que fuese de Robespierre, que de
un campesino Vandeano. Daba igual que fuese
de un Jaime Balmes que de un huertano
valenciano. El sufragio universal se
convierte en el caballo de batalla frente al
sufragio universal de los siglos proclamado
por el Diputado Carlista Juan Vázquez de
Mella, Polo y Peyrolón, Aparisi y Guijarro,
Marqués de Vilores etc. La Tradición
jurídica y social frente al liberalismo
unificador, alienante de las personas, en
las que únicamente se cuenta para el momento
de ejercer el derecho al voto.
España debería volver a revisar sus raíces
sociales y religiosas que conformaron el
acervo jurídico español, tan importante como
el de Italia, Austria, Alemania, Francia o
Inglaterra. Ese acervo jurídico que
resolvería tantos problemas si la
representación política en el Congreso se
realizase mediante "Listas abiertas" en las
que se pudiese votar al político honrado,
eficaz y comprometido en cumplir la
confianza puesta en él por sus votantes,
junto el mandato de ellos en reivindicar sus
posiciones.
Es el momento de parar, de reflexionar, de
pensar, de acudir a la Tradición política de
España, de las consecuencias del liberalismo
que trajeron guerras, repúblicas,
dictaduras, y horrores como los nunca vistos
en toda la Tierra, y que, lamentablemente,
hoy se están reproduciendo con el
renacimiento de los extremismos fanáticos de
grupos neonazis (provenientes inicialmente
del socialismo), así como de minigrupos de
fascismo asentados en matar por un equipo de
fútbol, matar por el color de una piel,
matar por "defender" una España imposible
enterrada en el Valle de los Caídos.
Los Papas Juan Pablo II, el Magno y
Benedicto XVI que ha consagrado su
pontificado en la reevangelización de
Europa, se han cansado de repetir
constantemente "España, vuelve a tus
raíces", a tu cultura milenaria.
"Europa, vuelve a tus raíces", que te
hicieron grande en el mundo por haber
desarrollado las filosofías anteriores, las
corrientes de pensamiento social basadas en
el cristianismo común, el rezo y discusión
política en Latín y Griego, como idiomas
universales de la Iglesia y los Gobiernos de
las Naciones Europeas.
Apuesto por ello, por la elección de
representantes en listas abiertas frente a
leyes electorales mal imitadas e importadas
de otros países. Creo en la fuerza y
compromiso de la sociedad si le dan la
oportunidad de una participación activa en
las decisiones que le afectan frente a los
tan manidos "Reales Decretos", "Decretos
Legislativos", "Leyes Orgánicas" aprobadas
en los Gobiernos y Congreso de los Diputados
en relación a temas que únicamente competen
a los diferentes reinos de España, y en las
que intervienen grupos parlamentarios que
recortan las libertades acordadas en las
Cortes de cada región española.
Europa, vuelve a tus raíces. España, tierra
de María, vuelve a tus raíces.
Rechacemos lo erróneo de la importación de
ideas mediante la filosofía, la sociología,
el Estatismo Centralista y controlador al
que todos reclaman por ser "Administración
del Estado" que resuelva sus problemas, que
no se van a resolver. Admitamos lo bueno, lo
correcto de las corrientes europeas y, sobre
todo, conjuguemos las mismas con nuestro
ancestral acervo político, filosófico y
social, con el faro que ha servido de Luz
más de dos mil años en España: La Iglesia
Católica.
publicado por Diario Siglo XXI en 21/07/2005 |