jueves, 08 de febrero de 2007

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21 de julio de 2005. El rincón de Federico. España, Europa, recupera tus raíces

 

 

España y Europa se encuentran en una situación general de confusión. Confusión de valores, confusión filosófica, religiosa, científica, social, estatal, monetaria, económica. etc. Cuando era pequeño y me sentía confuso con las cosas, sobre todo con las cosas de Dios, mi padre decía que ante tal situación lo que debería hacer es beber de la fuente primaria de Cristo: los Evangelios. Y me iba muy bien, pues enseguida me aclaraba las ideas y mi forma de actuación. En la actualidad, y en el panorama de confusión que he descrito, España, Europa, deben volver a beber de las leyes primigenias que la formaron y que la hicieron grande.
   

Aquí, concretamente, desde las leyes de Las Partidas de Alfonso X el Sabio, pasando por la costum valenciana, los fueros de la Corona de Aragón, las nuevas Leyes de Castilla, reunificación jurídica de Andalucía etc. son las fuentes en que se asentó la Nación española y la sociedad española; sociedad de grandes universidades como la de Salamanca, Santiago de Compostela, Universidad de Valencia o Granada, etc., con un plantel de pensadores inigualable formados en las universidades de París, Bolonia, Oxford o Florencia. La contribución a la formación social, política y religiosa de Santo Tomás de Aquino, de San Agustín con su "Ciudad de Dios", las conspiraciones políticas de Maquiavelo con su "Principe" o la sabiduría de Juan Luis Vives. Entonces no existía el egoísmo entre naciones europeas. Los intereses de una nación eran los de todos. Los ejércitos contaban con soldados de todas los países de Europa. La Revolución Francesa y el nacimiento del Liberalismo rompieron drásticamente con todo lo que luego historiadores llamaron el "Antiguo Régimen", ante el cual la participación social de los europeos quedó totalmente enterrada en pos de los Estados centrales de las naciones, lo que supuso la creación de la representación política profesional instalada únicamente por un voto.

Daba igual que fuese de Robespierre, que de un campesino Vandeano. Daba igual que fuese de un Jaime Balmes que de un huertano valenciano. El sufragio universal se convierte en el caballo de batalla frente al sufragio universal de los siglos proclamado por el Diputado Carlista Juan Vázquez de Mella, Polo y Peyrolón, Aparisi y Guijarro, Marqués de Vilores etc. La Tradición jurídica y social frente al liberalismo unificador, alienante de las personas, en las que únicamente se cuenta para el momento de ejercer el derecho al voto.

España debería volver a revisar sus raíces sociales y religiosas que conformaron el acervo jurídico español, tan importante como el de Italia, Austria, Alemania, Francia o Inglaterra. Ese acervo jurídico que resolvería tantos problemas si la representación política en el Congreso se realizase mediante "Listas abiertas" en las que se pudiese votar al político honrado, eficaz y comprometido en cumplir la confianza puesta en él por sus votantes, junto el mandato de ellos en reivindicar sus posiciones.

Es el momento de parar, de reflexionar, de pensar, de acudir a la Tradición política de España, de las consecuencias del liberalismo que trajeron guerras, repúblicas, dictaduras, y horrores como los nunca vistos en toda la Tierra, y que, lamentablemente, hoy se están reproduciendo con el renacimiento de los extremismos fanáticos de grupos neonazis (provenientes inicialmente del socialismo), así como de minigrupos de fascismo asentados en matar por un equipo de fútbol, matar por el color de una piel, matar por "defender" una España imposible enterrada en el Valle de los Caídos.

Los Papas Juan Pablo II, el Magno y Benedicto XVI que ha consagrado su pontificado en la reevangelización de Europa, se han cansado de repetir constantemente "España, vuelve a tus raíces", a tu cultura milenaria.
"Europa, vuelve a tus raíces", que te hicieron grande en el mundo por haber desarrollado las filosofías anteriores, las corrientes de pensamiento social basadas en el cristianismo común, el rezo y discusión política en Latín y Griego, como idiomas universales de la Iglesia y los Gobiernos de las Naciones Europeas.

Apuesto por ello, por la elección de representantes en listas abiertas frente a leyes electorales mal imitadas e importadas de otros países. Creo en la fuerza y compromiso de la sociedad si le dan la oportunidad de una participación activa en las decisiones que le afectan frente a los tan manidos "Reales Decretos", "Decretos Legislativos", "Leyes Orgánicas" aprobadas en los Gobiernos y Congreso de los Diputados en relación a temas que únicamente competen a los diferentes reinos de España, y en las que intervienen grupos parlamentarios que recortan las libertades acordadas en las Cortes de cada región española.

Europa, vuelve a tus raíces. España, tierra de María, vuelve a tus raíces.
Rechacemos lo erróneo de la importación de ideas mediante la filosofía, la sociología, el Estatismo Centralista y controlador al que todos reclaman por ser "Administración del Estado" que resuelva sus problemas, que no se van a resolver. Admitamos lo bueno, lo correcto de las corrientes europeas y, sobre todo, conjuguemos las mismas con nuestro ancestral acervo político, filosófico y social, con el faro que ha servido de Luz más de dos mil años en España: La Iglesia Católica.

 

publicado por Diario Siglo XXI en 21/07/2005

 

 

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