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El partido A dice que vote si. El partido B,
que también y, después del referéndum, salió
el SI. Las encuestas posteriores indicaron
que la mayoría del pueblo español desconocía
el significado de la Constitución Europea,
su contenido y consecuencias, a pesar de
votarla afirmativamente.
Ante ello, los europeístas Maragall y Carod
se habrán visto afectados en la promoción
europea de la Eurorregión (Países
Catalanes). Pero ya hemos visto, que con la
"cara forrá de vaqueta" se pasan por el arco
del triunfo el respeto a los demás Reinos y
regiones de España, con una insolidaridad
puntualmente repugnante, como bien ha
denunciado el Presidente de la Junta
Extremeña Rodríguez Ibarra. La falta de
respeto hacia el Reino de Valencia se vuelve
beligerancia insurgente ante nuestra
negativa a formar parte de su imperialismo
nacionalista que recuerda pasajes de la
Alemania Nazi en su expansión por Europa.
La fuerte negativa valenciana a entrar en su
juego se debe a la falta de respeto e
ignorancia culpable de la identidad
valenciana y de sus señas, de la lengua, de
nuestra denominación superior a la suya como
es título histórico de Reino de Valencia, la
Senyera valenciana coronada con fondo azul,
al siglo de oro valenciano que brilló en
todas las formas del arte (Arquitectura,
escultura, pintura, literatura, etc), y que
ellos reclaman necesariamente como propios
para poder presentarse ante el mundo con un
currículum suficiente que les otorgue el
calificativo de Nación. Ante nuestra
negativa, repito, sus acciones son de
absoluta falta de respeto e incluyen
nuestros museos en los suyos, nuestra
gastronomía en la suya, nuestra geografía
dentro de la suya y demás eventos que sería
demasiado largo enumerarlos.
La reforma del Estatuto de Autonomía
Valenciano ha hecho que Carod ponga el grito
en el cielo, a pesar de su impresentable
foto con la corona de espinas de Nuestro
Señor Jesucristo, y, tal vez, sea porque una
de ellas, la espina valenciana, se le ha
clavado muy hondo en su extensa calva.
Aquí, en el Reino de Valencia, por otra
parte, se deben hacer las cosas bien y
desarrollar los acuerdos políticos a los que
han llegado la Presidencia del Consell y la
oposición. Reclamo que nuestro pueblo,
nuestras instituciones, nuestras
asociaciones, nuestros sindicatos, las
familias, confederaciones empresariales,
confederaciones hidrográficas, círculos
católicos, Iglesia Archidiocesana, y todas
las fuerzas vivas de la sociedad sean
requeridas para aportar cada una de ellas lo
esencial y fundamental de la vida,
costumbres, y Tradiciones jurídicas
valencianas en el desarrollo de las leyes y
los preceptos que incluye el nuevo Estatuto
de Autonomía Valenciano.
Tener en cuenta a la sociedad del Reino de
Valencia, es hacer de la política un
ejercicio con mayúsculas de solidaridad, de
que se desarrolle el sociedalismo valenciano
en detrimento de una todopoderosa
administración autonómica y Estatal que
ejerce la democracia para el pueblo
soberano, pero sin el pueblo soberano.
Sería interesante debatir acerca de las
Listas abiertas en las elecciones generales
o autonómicas ó en las listas cerradas
cuando comparecen a las mismas. Podríamos
votar al político que se compromete como
hombre justo con la sociedad valenciana, por
encima de partidos políticos que nos imponen
nombres de políticos que son hijos de las
facultades de Economía y bolsillos, más que
políticos que desarrollan una actividad que
afecta al bien común de todos y que en la
Facultad de Derecho nos decían que la
política era "la forma más excelsa de
ejercer la caridad, el amor al prójimo".
Desearía que nuestros políticos valencianos
escuchasen a la sociedad que les ha votado
con dignidad y justicia. Así sea.
Publicado en "Diario de Valencia",
04/06/2005 |