jueves, 08 de febrero de 2007

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4 de junio de 2005. El rincón de Federico. Europa, el euromaragall y el estatuto de autonomía 

 

 

Moliere, es lo que parece la situación de Europa. Una fábula de Moliere. Después del varapalo francés a la Constitución de la Unión Europea, los tulipanes holandeses también se han mustiado al conocerla y la han rechazado por una mayoría de más del 60%. Aquí en España, las cosas funcionan de otra manera. Es como si hubiese un empeño negro en que, en política, el españolito de a pie sea un medio analfabeto que no sabe ni lo que vota.
   

El partido A dice que vote si. El partido B, que también y, después del referéndum, salió el SI. Las encuestas posteriores indicaron que la mayoría del pueblo español desconocía el significado de la Constitución Europea, su contenido y consecuencias, a pesar de votarla afirmativamente.


Ante ello, los europeístas Maragall y Carod se habrán visto afectados en la promoción europea de la Eurorregión (Países Catalanes). Pero ya hemos visto, que con la "cara forrá de vaqueta" se pasan por el arco del triunfo el respeto a los demás Reinos y regiones de España, con una insolidaridad puntualmente repugnante, como bien ha denunciado el Presidente de la Junta Extremeña Rodríguez Ibarra. La falta de respeto hacia el Reino de Valencia se vuelve beligerancia insurgente ante nuestra negativa a formar parte de su imperialismo nacionalista que recuerda pasajes de la Alemania Nazi en su expansión por Europa.


La fuerte negativa valenciana a entrar en su juego se debe a la falta de respeto e ignorancia culpable de la identidad valenciana y de sus señas, de la lengua, de nuestra denominación superior a la suya como es título histórico de Reino de Valencia, la Senyera valenciana coronada con fondo azul, al siglo de oro valenciano que brilló en todas las formas del arte (Arquitectura, escultura, pintura, literatura, etc), y que ellos reclaman necesariamente como propios para poder presentarse ante el mundo con un currículum suficiente que les otorgue el calificativo de Nación. Ante nuestra negativa, repito, sus acciones son de absoluta falta de respeto e incluyen nuestros museos en los suyos, nuestra gastronomía en la suya, nuestra geografía dentro de la suya y demás eventos que sería demasiado largo enumerarlos.
La reforma del Estatuto de Autonomía Valenciano ha hecho que Carod ponga el grito en el cielo, a pesar de su impresentable foto con la corona de espinas de Nuestro Señor Jesucristo, y, tal vez, sea porque una de ellas, la espina valenciana, se le ha clavado muy hondo en su extensa calva.


Aquí, en el Reino de Valencia, por otra parte, se deben hacer las cosas bien y desarrollar los acuerdos políticos a los que han llegado la Presidencia del Consell y la oposición. Reclamo que nuestro pueblo, nuestras instituciones, nuestras asociaciones, nuestros sindicatos, las familias,  confederaciones empresariales, confederaciones hidrográficas, círculos católicos, Iglesia Archidiocesana, y todas las fuerzas vivas de la sociedad sean requeridas para aportar cada una de ellas lo esencial y fundamental de la vida, costumbres, y Tradiciones jurídicas valencianas en el desarrollo de las leyes y los preceptos que incluye el nuevo Estatuto de Autonomía Valenciano.
Tener en cuenta a la sociedad del Reino de Valencia, es hacer de la política un ejercicio con mayúsculas de solidaridad, de que se desarrolle el sociedalismo valenciano en detrimento de una todopoderosa administración autonómica y Estatal que ejerce la democracia para el pueblo soberano, pero sin el pueblo soberano.


Sería interesante debatir acerca de las Listas abiertas en las elecciones generales o autonómicas ó en las listas cerradas cuando comparecen a las mismas. Podríamos votar al político que se compromete como hombre justo con la sociedad valenciana, por encima de partidos políticos que nos imponen nombres de políticos que son hijos de las facultades de Economía y bolsillos, más que políticos que desarrollan una actividad que afecta al bien común de todos y que en la Facultad de Derecho nos decían que la política era "la forma más excelsa de ejercer la caridad, el amor al prójimo".


Desearía que nuestros políticos valencianos escuchasen a la sociedad que les ha votado con dignidad y justicia. Así sea.


Publicado en "Diario de Valencia", 04/06/2005

 

 

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