|
Jose Mari era de Ondárroa. Apasionado del
mar, de los ideales heredados a través de su
familia durante generaciones.
Yo tenía un compañero vasco. Los dos tiros
que E.T.A. le pegó en la nuca lo mataron.
Siempre, para final de año, me acuerdo de
él. Hace ya veintisiete años que lo
asesinaron. Continúo acordándome de él, de
sus padres fallecidos con la pena
inenarrable de haber perdido a su hijo de
esta forma tan espeluznante. Su hermana Maria
Carmen sigue llorando su ausencia. Sus
sobrinos no cesan de preguntarse cómo fue
que mataron a su tío si era una persona
excepcional. Huyeron todos de Vizcaya. Hasta
su mejor amigo Simón, que se hizo a la mar.
Yo pregunto a Rodriguez Zapatero si la
negociación que pretende llevar a cabo con
la banda terrorista no le colorea la cara.
Ni Felipe González quiso tratar con los
asesinos. Asesinos de más de mil personas de
las que es imposible olvidar como Gregorio
Ordóñez ó Miguel Angel Blanco.
No se si, como alardean, Carod Rovira tiene
algo que ver en este asunto para asegurar la
continuidad del Gobierno Socialista.
Existen principios que nunca deberían
olvidarse, como tender la mano a los
asesinos.
Yo tenía un compañero que E.T.A. asesinó. Ya
vive la paz de Jesucristo, pero los que
estamos aquí continuamos con la pena. Recibe
un fuerte abrazo, Jose Mari, que tu muerte
no ha sido en balde. Nos has fortalecido
para seguir luchando por nuestros ideales.
Descansa en paz, si te dejan los Rodriguez
Zapatero que andan por ahí.
Publicado en prensa por Diario siglo XXI
(17/05/2005), diario Las Provincias
(19/05/2005), semanario ALBA del siglo XXI
(20/05/2005) |