martes, 20 de febrero de 2007

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21 de enero de 2006. El rincón de Federico. Carta abierta a don Carlos Javier de Borbón Parma

 

 

A veces los libros te indican los caminos sin darte cuenta. Y te llevas una sorpresa a medida que avanzas en sus páginas. En el libro escrito por Josep Carles Clemente, acerca de la Princesa Dª Maria Teresa de Borbón Parma, Infanta de España, aparece un texto de José María Zavala publicado por El País (13/08/78), en el cual hace una reflexión sobre la forma de organización del Ejército Español desde su punto de vista. No deja de ser curioso que proclama:

"El militar profesional debe formarse políticamente, debe optar por una ideología concreta, pues de lo contrario será un hombre marginado e irresponsable... La unidad institucional del ejército estará más garantizada cuanto mayor sea la libertad de que gocen sus miembros, pues esta unidad será más racional... La afiliación política no es, en ningún momento, obstáculo, al contrario, a la independencia del ejército”.

 

Cuánto más debería ser la más alta institución de España y su ejército.

El Libro de Julio Montero Díaz, "El Estado Carlista", afirma en palabras del parlamentario D. Antonio Aparisi y Guijarro, una primera idea de lo que para él es gobernar: "Gobernar no es resistir; pero gobernar tampoco es corromper; gobernar es mantener el orden en la sociedad por medio de leyes sabias y justas, y son justas y sabias si defienden y consagran los derechos que Dios ha dado a los hombres, y atienden las necesidades presentes de los pueblos, y prevén hasta las necesidades futuras para ir preparando en su día el oportuno remedio". A continuación, también detalla el papel de la Monarquía y el Gobierno en el Estado. ¿Han de estar sometidos los poderdantes a la autoridad omnímoda del Gobierno que manda por delegación?. Seguramente que no. Si el pueblo ha de conservar algunas reminiscencias de su soberanía delegada, preciso se hace que tenga el derecho de insurrección para cuando no cumpla el Gobierno la voluntad nacional. Aquí aparece la función de la Monarquía que debe tener su consejo. Un rey sin Consejo no es rey. En la Dirección de España no puede haber más cabeza que la del rey, ilustrada, por supuesto, no dirigida. La decisión ha de ser del rey, aunque se asesore y tome medidas de prudencia necesarias para procurar el acierto de las mismas, palabra de D. Carlos de Borbón y Austria-Este, Carlos VII de España.

Todas estas reflexiones vienen dadas por las actuales circunstancias de España. Con un Estatut de Cataluña que se autoproclama Nación, y detrás de él van los Vascos y Gallegos, destruyendo el sentido de Nación Española, unidad en la variedad de sus reinos. Por ello la llamamos algunos Las Españas. También es razón suficiente el que el Gobierno Socialista de ZP ha sembrado injusticias tales que han irritado a los sectores más importantes de la sociedad española: empresarios, Iglesia Católica, familias, víctimas del terrorismo, Educación, matrimonios mamífero-genitales, abortos, divorcios express, enfrentamientos entre regiones hermanas por los planes hidrológicos, vivienda juvenil, asuntos exteriores sin diplomacia ni defensa de los intereses económicos españoles, el ejército, poniendo en peligro a la más alta institución del Estado devenida en irresponsable figura ornamental, sin capacidad de decisión ni opinión. Sin libertad de expresión, uno de los derechos fundamentales de todo español, sea cual sea su rango.

Tal vez, tanto despropósito ha hecho pensar a los españoles sobre el fundamento de la política y sus instituciones, que tal y como se presentan en la Constitución de 1978, después de más de veinticinco años, aquellos fundamentos se han diluido en el barro poniendo en peligro nuestro gran edificio común que es España y al que le cambiaron los firmes cimientos. (Me dejo para otro artículo la Institución Ornamental del Senado).

 

PUBLICADO POR DIARIO SIGLO XXI 21/01/2006, DIARIO EXTREMADURA AL DIA 22/01/2006

 

 

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