jueves, 20 de septiembre de 2007

Dios.Patria.Fueros.Rey Legítimo 

 

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18 de septiembre de 2007. El rincón de Federico. A Leonardo Boff y los teólogos de Juan XXIII

 

 

Todos somos hermanos, y todos de alta raza e hijos de un gran Rey. Seth fue hijo de Adán, que lo fue de Dios. (Antonio Aparisi y Guijarro) Pero ¿dónde está la verdad?. ¿Quién es conocedor de la misma?. El mismo Dios, en su Hijo Jesucristo, insistía: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida." Y si todos somos Hijos de Dios por Jesucristo, también es nuestra obligación defender la Verdad de Dios. Bien claro quedó que nuestra obligación de apostolado era "íd y predicad" la Verdad. No lo era "Íd y dialogad con ellos, a ver en que puntos nos encontramos y cuáles son comunes". La Verdad es una.

Realmente, el peligro de la progresía ecuménica católica es crear una religión única, en este mundo globalizado en todos sus sentidos, donde todo es relativo y no caben los dogmas. Todo vale. Luego al morir, a todos nos gusta que a nuestros antecesores les recen un misa. Después, a mí, darme el lío, el bollo y no me pongáis límites. Yo soy mi dios.

 

No a la guerra de Irak. No a las guerras gritaban los pacifistas que luego fueron yugo y martillo de enemigos políticos en la Revolución Rusa. La progresía te dirá "las guerras nunca sirvieron para nada", e Ignacio, este genio denostado amigo mío, replica: "¿Y la segunda guerra mundial?" y así tantas otras que figuran incluso en las leyendas negras anglosajonas sobre el imperio español.

 

Todos los católicos somos hermanos, hijos de Dios, por Jesucristo. No podemos admitir la conquista mediática del islamismo en Europa (¿O podemos llamarla ya Eurabia?). La invasión islámica de Europa se cuenta por millones en Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia, España, Italia etc. ¿Quién va a parar a estos hijos de la mentira, que con inversiones económicas astronómicas llevan a cabo un 11 de Septiembre, un 11 de Marzo, y amenazan a la Fe Católica sin reservas?. Y nosotros, ya no vivimos en una sociedad teocéntrica como ellos, en la que desde Roncesvalles hasta la toma de Granada, por la Cruz de Cristo y del Apóstol Santiago, se reconquistó lo que por la media luna habían ocupado durante ocho siglos. Hoy ya no existen los caballeros de la Cruz. Hoy ya no salgo a la calle a matar, porque sé que esa acción llevará ineludiblemente el hecho de que yo "voy a morir". Sólo quien sale a matar, sabe realmente que puede realmente morir. Pero ¿por qué?. ¿Para que la progresía vuelva a destrozar a la Iglesia Católica?, ¿para que a mis hijos, con métodos estalinistas, les eduquen en la ciudadanía?, ¿para que los hombres se casen?, ¿para que muchas mujeres divorciadas dejen a sus ex-esposos sin derecho a volver a ver a sus hijos en toda su vida?, ¿Para que el suicidio vuelva a a ser la segunda causa de muerte en España, después de los accidentes de tráfico? ¿Para abortar? Para esto, no lucho con la posibilidad de morir, huyo de aquí y me voy fuera de este hormiguero islamista.

 

Únicamente, como hijo de Seth, que fue hijo de Adán, que fue hijo de Dios y por Jesucristo, Nuestro Señor, vuelvo mi alma a Fátima acogiéndome como a clavo ardiendo a los ruegos de Nuestra Madre, María Santísima, y en mi pobre condición de hijo de Dios (de categoría basura), me nace rezar un tramo del Rosario por la Conversión de Rusia, de donde vendrá nuevamente la salvación de esta nuestra Eurabia.

 

 

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