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Ya en 1978, los
padres de la constitución española,
establecieron las bases de la Revolución, en
un texto totalmente ambiguo que permitía
legislar todo sin encontrarse con sentencias
del Tribunal Constitucional que les hicieran
la pascua.
El Presidente del
Gobierno, Adolfo Suárez, inició la escalada
hacia los dictados revolucionarios, entre
otras cosas, aprobando el divorcio, que se
mantiene, y que tan graves
consecuencias trajo a la tranquila y
armoniosa sociedad española anterior a esos
años, y trae a la sociedad actual. |
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En un cambio de
cama pactado, la Presidencia del Gobierno
recae en Felipe González quien, a todas
luces, desarrolla la legislación necesaria
para que la revolución avance y se imponga
al estilo stalinista. Establece ya el
aborto, que aunque con unos parámetros
insalvables, se convierte en libre por el
devenir del tiempo. Toda la progrez
intelectual, multiculti, divina de la
muerte, homosexual, etcétera, es favorecida,
levantada y subsidiada por el Gobierno que
copa todos los mass media posibles,
cátedras de universidad, ministerio de
cultura y consejerías de cultura de todas
las autonomías de España, salvaguardando de
esta forma su continuidad sea quien fuere el
que ocupase el sillón de la Moncloa.
Así fue. José
María Aznar, ocupó dicho sillón ocho años.
No dio ni un paso atrás en los avances
revolucionarios de los anteriores gobiernos.
Afianzó el divorcio, el aborto, deshizo el
Ejército Español convirtiéndolo en una ONG y
dejando Las Españas sin defensa propia (a
pesar de la OTAN), confirmó toda la progrez
multiculti en sus puestos
televisivos, de radio, prensa, televisiones
locales, etc. Continuó financiando la
educación marxista, los nuevos anales de la
guerra civil, por supuesto, desde el bando
republicano. Consintió que continuara el
avance secesionista de Vascongadas y
Cataluña, y apoyó tras más de veinte años,
el imperialismo vasco en Navarra y
catalanista en el Reino de Mallorca y Reino
de Valencia.
Cuando, tras la
maquiavélica jornada del 11 de marzo ganó la
presidencia José Luís Rodríguez Zapatero,
(existen más de 200 muertos) éste, ha vuelto
a fortalecer el avance estalinista y
revolucionario de la legislación española
sin límite alguno.
Desde la
Constitución de 1978, son casi treinta años
de mentiras por parte de la clase política.
Mentiras y más mentiras. Nadie va a hacer
nada. Todo va a seguir igual, gane quien
gane las próximas elecciones. Ni un paso
atrás en esta legislación que no se conforma
con el status conseguido, sino que fomenta
dicho status en las generaciones futuras
mediante la "educación para la ciudadanía"
impuesta, claro está manu militari,
es decir, porque soy el más progre.
(marxista estalinista).
Los
españoles están hartos de las mentiras
políticas, del político profesional, de la
revolución marxista. Ya no existe derecha en
España. Y en la galaxia de internet se
propone la abstención en las próximas
elecciones generales y huir de Europa.
En manos de unos
pocos está el recuperar el Tradicionalismo
político de Las Españas. Ese que no engaña.
Ese que propugna la representación política
mediante listas abiertas, entre otros muchos
valores políticos y principios genuinamente
españoles totalmente válidos para este
nuestro siglo XXI. En manos de esos pocos,
la organización, la búsqueda de fondos, la
protesta por el status marxista actual, la
recuperación del orden y las libertades de
las personas, recae la gravedad y
responsabilidad de levantar esa voz que
renovará la esperanza en un futuro a medio y
largo plazo de las personas que habitamos
esta destrozada "piel de toro". |