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17
de septiembre de 2007.
El rincón de Federico. Gente, mucha.
Personas, pocos |
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¿Cuánto vamos a
aguantar? ¿Hay límite?. Parece ser que no.
El desembarco en Valencia y su Reino de la
lengua catalana es peor que la próxima
asignatura de la "educación para la
ciudadanía" que nos impone el Gobierno de
España, de forma Hitleriana. No nos
encontramos únicamente con que el edificio
de "El Siglo Valenciano", ha sido entregado
a los dirigentes de Acció Cultural del Pais
Valenciá, y que en él están rememorando la
Guerra Civil, por supuesto, desde el bando
republicano, tema que será incluido, como
no, en la nueva asignatura anteriormente
mencionada. |
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También, en todos
los colegios, se estudia el "valenciano
normalizado" o sea, "catalanizado", que
algunos alumnos llevan al más puro "barceloní"
sin que por ello reciban calificaciones
peores, sino todo lo contrario.
Con mucho dolor,
hasta en la Universidad Católica San
Vicente Ferrer, los estudiantes de
Magisterio, estudian el "catalán" como
lengua a enseñar a sus futuros alumnos.
No hablo ya de la prensa escrita
valenciana (publicada en Valencia,
Castellón o Alicante), sino de los
medios radiofónicos y televisivos que
hablan tan normalizado que "Punt Dos" es
una de las cadenas preferidas en el
Reino de Mallorca por su cuidado
lenguaje catalán. Así lo vi y así lo
cuento.
La progresía que
desde hace 30 años ocupa el bunker
universitario, y que convierte en papel
mojado la libertad de cátedra, tan
traída y llevada en aquellos años por la
Constitución del 78 que se iba a
aprobar, hace imposible que las mentes
privilegiadas puedan acceder a las
cátedras que están asignadas previamente
a los "intelectuales progresistas", y
aquí, todos a callar.
El prestigio de las
Universidades Valencianas, dos de ellas
creadas por la Iglesia Católica y una
con especial participación de S.S. el
Papa hace más de 500 años, se ha
convertido en una porcatera política
intelectual-progesista en la que lo del
"Rector Magnífico" suena a chufla.
Acompañado de la
campaña de los mass media para demenciar
a la masa amorfa que nos tragamos todo
lo que escupe la televisión, prensa,
radio etc. y hace que sí, que gente haya
mucha, pero personas pocos.
Personas con
claridad de ideas, con respeto por los
acontecimientos históricos desarrollados
en cada época de esta España nuestra.
Que la fuga de cerebros se produzca por
el "asco" que produce la intervención
política en todo campo de investigación
científica, dejando este estercolero que
llamamos país, en una masa de
analfabetos preparada y lista para ser
dirigida con los argumentos y tácticas
estalinistas o hitlerianas. No hay
derecha (se la cargó Rajoy y una tal
Rosa Díez que ha dividido totalmente las
víctimas del terrorismo y ha acabado con
el espíritu de Ermua). No hay izquierda
(se la ha cargado Llamazares y
Zapatero). Únicamente existe el poder.
Da igual quien lo tenga, pues lo que uno
avance en progresía, el otro lo
afianzará para que esta piel de toro en
unos años se convierta de nuevo en Al-Andalus
y ya no tengamos que preocuparnos de
nuestra lengua valenciana ni por la
catalana. Aquí se hablará Árabe. Aunque
esto no lo veremos nadie, porque nos van
a matar a todos. Y quien piensa de esta
forma, está preparando las maletas para
huir de Europa. No son pocos. Pero son
las personas.
Nos quedaremos
mucha gente. Las personas se habrán
ido...y se habrán llevado tras de sí la
Cruz de Santiago y el Pilar de Zaragoza
en el que se asentó el auténtico ser de
Las Españas.
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