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Vienen a por los cristianos, como en
1575, en que Miguel de Cervantes
embarcaba en Nápoles a bordo de la
galera "Sol", para posteriormente ser
apresado por los argelinos. Vienen a por
la importante colonia española que vive
en Marruecos trabajando y ayudando a ese
país a desarrollarse económicamente. A
por estos españoles ordena Al Zawahiri
que se preparen los luchadores y sus
hijos. Que los masacren como hicieron
con los Pied Noirs y con todo
católico que hubiese en Argelia.
Vienen a por Al-Andalus. Ahora que
Zapatero ha conseguido que nuestro país
sean "Las
Españitas", ellos se
envalentonan y creen un deber recuperar
Al-Andalus para el Islam por orden de Al
Qaeda, ya que ellos la ocuparon de los
siglos VIII al XV, y los muyahidínes
(hombres bomba), porque lo dice Zawahiri,
se prepararán y prepararán a sus hijos
para la muerte, por Alá, por la
conquista de "Las Españitas", para ellos
Al-Andalus, que nunca debió dejar de
pertenecer a la gran nación árabe de Bin
Laden.
Por ello, tienen que acabar con
nosotros, los "perros de presa" bajo el
Crucifijo, camino allanado por la
"Alianza de Civilizaciones", por la
"Educación para la Ciudadanía", por la
"progresía intelectualoide de PRISA,
VOCENTO, etc.", por la cantidad ingente
de individuos que están apostatando de
la Fe Católica para ser más progres si
cabe (siendo los más vanidosos,
envidiosos e interesados por sus
bolsillos que el puro españolito al que
dicen defender y que padece como nadie
que Hacienda somos todos, menos ellos,
claro).
Qué suerte tuvo Europa que los españoles
los paramos aquí, y los retiramos hasta
que los últimos pasaron Gebek Al Tarik
(Gibraltar). De buena se libraron. Ahora
no. Ahora la invasión gota a gota los ha
pillado, nos ha pillado a todos. Repiten
y repiten lo que quieren, mientras
Las
Españitas se van mirando sus
ombliguitos y progresan adecuadamente
con lo que es políticamente correcto,
con Zapatero.
Tan lejano y tan certero, D. Antonio
Aparisi y Guijarro promovía en el
Congreso de los Diputados estas palabras
que no eran para el Gobierno de aquel
entonces, sino para todos sus diputados:
"¿No son hoy por todos reclamadas la
autonomías?¿Y quién dirá que estas
autonomías son incompatibles con la
unidad nacional, si más bien ésta las
exige o las supone?. Doce tribus tenía
Israel y formaban un solo pueblo; doce
Apóstoles predicaron por el mundo una
sola fe; muchos planetas forman un solo
sistema; muchas montañas una cordillera;
muchos ríos al mar. Haced la aplicación
de todo esto al españolismo, y
fácilmente comprenderéis cómo puede éste
unir todos los partidos sin pertenecer a
ninguno".
Y mientras, Eurabia, Las Españitas, las
Grandes Bretañas, allanando el camino de
sus vanidades, de sus coronas y
presidencias republicanas, del dominio
de los mass media por la clase política,
patrocinando con fuertes inversiones la
diversidad cultural y religiosa
islámica, que no católica (a esos no).
Un hombre de blanco ropaje llora su
desconsuelo en sus habitaciones y no
deja de orar, y de llorar, para que no
tenga que volver Nuestro Señor
Jesucristo a ser nuevamente CRUCIFICADO
para salvarnos de la barbarie. Y nadie
lo escucha.
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