|
En nuestro país se matan legalmente a niños
en el vientre de sus madres. 91.000 en el
2005, más de un millón desde que la ley
permite el aborto libre de facto en
España, hace 20 años. El mayor genocidio de
la historia de España, superior a cualquier
guerra o epidemia que nuestra Patria haya
sufrido jamás. 7584 cada mes, 1750 cada
semana, 250 cada día, 11 cada hora, 1 niño
asesinado legalmente en nuestro país,
troceado, quemado, decapitado, cada 5
minutos.
Desde el portal
Avant queremos hacer nuestra pequeña
aportación en la lucha contra el aborto,
especialmente en España. El asesinato
premeditado, legal y justificado u obviado
por la sociedad de un niño no nacido es el
más vil de todos los homicidios. Para acabar
con ese cáncer moral y social, os invitamos
en esta sección a que conozcáis mejor el
problema. Asimismo, os enlazamos diferentes
direcciones de internet donde podréis uniros
a los que luchan por la vida del no nacido.
Os animamos a
hablar de la problemática del aborto con
vuestros familiares, vuestros amigos,
vuestros compañeros de trabajo o de
estudios, a no callar ante el crimen. Os
animamos a uniros a las movilizaciones,
protestas o iniciativas que existen contra
la ley del aborto y las clínicas-matadero
donde se practica. Os animamos, sobre todo,
a orar. A orar, no sólo por esos miles de
niños que, cual redivivos Herodes diarios,
asesinamos continuamente, y que seguro son
ya angelitos que están viendo el rostro
amoroso de su Padre del Cielo; que no
reniega de ellos, que no considera a ninguno
prescindible, o una carga, o un problema. Os
animamos a rezar más bien por nosotros, que
callamos y consentimos esas muertes, por
nuestros representantes y autoridades, que
nada hacen para evitarlas, por esta sociedad
enferma que asesina a sus hijos en nombre de
un falso derecho antinatural y egoísta. También,
sí, a orar por los que practican abortos,
por los que los alientan, por los que los
justifican intelectualmente, para que
vuelvan sus ojos a Cristo, se den cuenta de
lo que están haciendo y, arrepentidos,
destrocen los mismos instrumentos y
reglamentos por los que antes quitaban las
vidas inocentes, para que Dios les pueda
perdonar su pecado mortal. Y sobre todo, os
animamos a rezar por esos centenares de miles
de mujeres que han matado a sus propios
hijos, o que están pensando en hacerlo. A
unas, que Dios se apiade de ellas, a otras,
que recapaciten, que encuentren una voz o
una mano tendida que les ayude a apartarse
del camino del mal y recibir a su hijo como
lo que es: un regalo del Cielo. Ojala esa
mano tendida sea la nuestra. |